Periodismo y Panama papers: poder, política y podredumbre

The Panama Papers. / ICIJ
The Panama Papers. / ICIJ

370 periodistas, en 78 países, han demostrado que aún es posible empoderarse de la información sin miedo, sustentando el buen hacer de esta profesión en decadencia porque es poco considerada y está mal pagada y en muchos casos silenciada hasta la muerte.

Periodismo y Panama papers: poder, política y podredumbre

El Consorcio Internacional de Periodistas (el ICIJ en terminología inglesa) y Wikileleaks, una vez más, han hecho tambalear los cimientos de gobiernos, instituciones, empresarios, deportistas de élite y artistas... tras dar a conocer al mundo una investigación gigantesca sobre las offshores que conlleva desigualdad, corrupción y prácticas anti democráticas. Abren así una nueva cadena de investigaciones por parte de las Haciendas Públicas y Fiscalías, aquellas que puedan contribuir a confirmar los procesos de investigación sobre paraísos fiscales y digo aquellas porque en los Papeles de Panamá  jefes y exjefes de Estado figuran liderando sociedades opacas.

No hay que olvidar que un refugio fiscal es noticia en contadas ocasiones por tener consecuencias como el lavado de dinero organizado, ser una vía segura para la financiación de terroristas y/o contribuir a fomentar la especulación financiera, creando inestabilidad en los mercados.

En este caso, el poder del periodismo analítico y de investigación demuestra que se pone en práctica las cinco cualidades de los buenos profesionales del periodismo, según define  el profesor norteamericano Mitchell Stephens y cita recurrentemente Ernesto Ekaizer en sus columnas de opinión: Informados, Inteligentes, Interesantes, Industriosos, y, sobre todo, Perspicaces para dar a la sociedad información de calidad, de denuncia y de necesidad. Sí, digo necesidad porque estamos asqueados de tanta corrupción del poder y quienes le rodean.

370 periodistas, en 78 países, han demostrado que aún es posible empoderarse de la información sin miedo, sustentando el buen hacer de esta profesión en decadencia porque es poco considerada y está mal pagada y en muchos casos silenciada hasta la muerte; más no por su valor intrínseco: sacar a la luz verdaderas noticias. Una vez más los medios de comunicación destapan los hilos de corrupción de poderosos y ricos.

Once millones de documentos, avalan la investigación, una red de sociedades en los que no es de extrañar que gobernantes de países como Rusia y Venezuela encabecen la corrupción y el blanqueo de dinero. La palabra Venezuela figura en 241.000 documentos y el entorno de beneficiarios de contratos y concesiones públicas del todopoderoso Putin hacen gala de la investigación periodística que comenzó en 2011.

Además de que figuren en la investigación personalidades como el líder del Gobierno argentino, Mauricio Macri, Sigmundur David Gunnlaugsson, primer ministro islandés y su mujer, Salmán bin Abdulaziz, rey de Arabia Saudí, el multimillonario presidente ucraniano, PoroshenkoAdrián Velásquez Figueroa, funcionario del gobierno de Hugo Chávez, Micaela Domecq, la esposa del comisario europeo de Clima y Energía y exministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, Pilar de Borbón, tía del rey Felipe VI, Michel Platini, ex presidente de la  UEFA, el mundialmente conocido estrella del balón, Leo Messi y el actor Jackie Chan ¿Cuál es la trascendencia informativa?

Como explica el profesor del IEB, Aurelio García del Barrio, pudiera parecer que la problemática de los paraísos fiscales es un fenómeno apartado de la existencia real de las personas, más allá de alguna que otra anécdota cada cierto tiempo. "La mayoría de la ciudadanía ignora la funcionalidad de los paraísos fiscales y las consecuencias que se derivan de su simple existencia, lo que contrasta con la importancia vital que tienen sobre el nivel y calidad de vida de las sociedades modernas".

Según el experto, los paraísos fiscales han jugado un papel clave en la  gestación y gravedad de la crisis financiera reciente. Su existencia ha servido para distribuir los llamados “activos tóxicos” por todo el sistema financiero, haciendo que el contagio de las pérdidas fuera mucho más severo y rápido de lo normal. Pero también sirvió para que los bancos pudieran esquivar las regulaciones bancarias propias de los países “normales”, ya que utilizaron sus fondos de inversión en los paraísos fiscales para poder titulizar sus hipotecas subprime y poder obtener así financiación para continuar suscribiendo nuevas hipotecas.

"Como consecuencia del nuevo escenario financiero internacional, en el que debemos situar la existencia de los paraísos fiscales, gran parte de la inversión que antes se destinaba a la economía productiva ahora se destina a la inversión financiera, no creadora de empleos ni de riqueza. Debido a que a las empresas y bancos les resulta más rentable invertir en los mercados financieros que en la economía real los niveles de inversión se reducen y de esa forma también el crecimiento económico".

Una vez más parece que los más adinerados son los que mayoritariamente pueden participar en el juego financiero. "Todo ello contribuye a que la desigualdad de ingresos se esté disparando y a que los mecanismos de redistribución del Estado pierdan eficacia", según García del Barrio .

Como dice uno de los grandes líderes de opinión españoles, Vicente Lozano, "El periodismo no está en crisis. Lo que está en crisis es el modelo de negocio".  Veamos cuáles son los adversarios de esta investigación que de verdad están fuera de combate. 

Seguramente el veterano periodista estadounidense Paul Steiger se sienta satisfecho con este noqueo periodístico a los poderosos, de vez en cuando el control del poder es de los que saben ejercer el periodismo y se gana el respeto institucional de los medios de comunicación así como la recuperación de la confianza de la sociedad.  Todo eso hace falta en la construcción de una verdadera democracia.

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