El gobierno de Merkel se tambalea frente al conflicto sobre los migrantes

Angela Merkel, canciller de Alemania. Spiegel
Angela Merkel, canciller de Alemania. / Spiegel

La canciller de Alemania enfrenta una terrible crisis de gobierno tras  bloquear un proyecto de reforma de la política de asilo presentada por el ministro del Interior Horst Seehofer.

El gobierno de Merkel se tambalea frente al conflicto sobre los migrantes

El gobierno de Angela Merkel se tambalea. La canciller de Alemania enfrenta una terrible crisis de gobierno frente a un conflicto sobre los migrantes.  La batalla ha estallado tras  bloquear un proyecto de reforma de la política de asilo presentada por el ministro del Interior Horst Seehofer.

La conocida madre de Alemania se juega su futuro ante la rebelión del ala derecha de su gobierno sobre la política migratoria. La cámara baja del Parlamento ha suspendido su sesión a media jornada para permitir celebrar reuniones de crisis de los diputados, en principio aliados, cristiano-demócratas (CDU).

En el otro extremo, los representantes de la CSU de Bavaria, es decir, el ala más conservadora, continúa presionando para lograr resultados. "Ha llegado el momento, aquí y ahora, de poner orden a la política de inmigración en este país y asegurar a nuestros ciudadanos que Alemania es capaz de defender sus intereses. No esperaremos a una solución europea que nunca llega. No iremos de cumbre en cumbre. No con nosotros señora Merkel", ha subrayado el sucesor de Seehofer en el Gobierno bávaro, Markus Söder.

Angela Merkel, canciller de Alemania. / RR SS

Angela Merkel, canciller de Alemania. / RR SS

El asunto se ha complicado en los últimos días tras la decisión de Merkel. El ministro conservador ha dejado claro que quiere expulsar a los migrantes que llegan a Alemania en caso de que hayan sido registrados por otro país en la bases de datos de la Unión Europea, tal como explica el diario Milenio.

Sin embargo, Merkel, que acogió más de un millón de migrantes en 2015-2016, se ha mantenido firme y ha rechazado la expulsión en nombre del derecho y de los principios de solidaridad europeos.

En esa línea, la canciller ha pedido a sus socios tiempo para negociar soluciones comunitarias y bilaterales en la cumbre del bloque comunitario prevista para finales de junio.

Ahora, la crisis se ha agudizado porque aunque la dirección de su partido cristiano-demócrata dio su aprobación este jueves, el grupo aliado más cercano, la CSU, ha tomado un sentido opuesto.

El líder de los diputados del CSU, Alexander Dobrindt, ha subrayado que, desde su punto de vista, resulta imposible que la canciller germana pueda arrancar un acuerdo en Bruselas en tan poco tiempo. Los representantes, incluso, han lanzado un mensaje con tinte de amenaza: iniciar una rebelión en la que el ministro del Interior podría imponer su proyecto por decreto. @mundiario  

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