El Gobierno intensifica las negociaciones con Junts para salvar el decreto ómnibus
El Gobierno de Pedro Sánchez continúa enredado en el complejo escenario político que dejó el rechazo al decreto ómnibus la semana pasada. Tras la votación fallida, en la que los votos de PP, Vox y Junts tumbaron el texto, el Ejecutivo ha intensificado las negociaciones con Junts para tratar de recuperar la mayor parte de las medidas incluidas en el documento, como la subida de las pensiones y las ayudas sociales del llamado "escudo social".
Las conversaciones se han desarrollado durante el fin de semana y este lunes, aunque fuentes gubernamentales reconocen que no será fácil alcanzar un acuerdo en los próximos días. La posibilidad de presentar un nuevo decreto al Consejo de Ministros esta semana parece remota, aunque el Ejecutivo no descarta sorpresas de última hora.
Las exigencias de Junts y el bloqueo político
Junts ha planteado una propuesta concreta: aprobar un nuevo decreto que se centre únicamente en cuatro áreas clave —pensiones, transporte público, ayudas a los afectados por la dana y el salario mínimo—. Sin embargo, esta idea, similar a la que defiende el PP, no convence del todo al Gobierno, que desconfía de los populares por el endurecimiento de su posición en los últimos días.
El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha insistido en que el texto rechazado ya fue pactado con todos los grupos, incluido Junts, el pasado diciembre. Por ello, el Ejecutivo considera factible reconstruir el consenso inicial para salvar, si no la totalidad del decreto, al menos sus medidas más relevantes. Sin embargo, las tensiones con Junts, que también exigen avances en otros asuntos como la transferencia de competencias de inmigración a Cataluña, complican las negociaciones.
Mientras el Gobierno intenta recomponer alianzas, el PP ha aprovechado su mayoría en el Senado para presentar este martes una iniciativa a favor de la subida de las pensiones, buscando culpar al Ejecutivo de la incertidumbre generada entre los pensionistas. Desde el Gobierno, no obstante, se responsabiliza al PP de haber votado en contra del decreto, argumentando que una simple abstención habría permitido la aprobación de las medidas.
El presidente Pedro Sánchez ha reiterado que el decreto tumbado incluía medidas esenciales para más de 12 millones de pensionistas y que los argumentos esgrimidos por el PP para rechazarlo —como la transferencia al PNV de la sede del Instituto Cervantes en París— son inconsistentes. Sánchez ha instado al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, a asumir su responsabilidad en el bloqueo del texto.
Un desgaste político en un momento crucial
La caída del decreto ómnibus ha supuesto un desafío político y mediático para el Ejecutivo. Además de las pensiones, el texto contenía cerca de un centenar de medidas dirigidas a proteger a las personas más vulnerables, como la extensión del escudo antidesahucios. Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda, ha urgido al Gobierno a resolver la situación cuanto antes, defendiendo la importancia de las medidas sociales incluidas en el decreto.
El Gobierno, sin embargo, enfrenta un dilema. Trocear el decreto para facilitar su aprobación supondría renunciar a una parte importante del paquete de medidas sociales, debilitando la posición del Ejecutivo ante sus socios de coalición y dejando espacio para que el PP aumente su presión política.
Si no se logra un acuerdo antes del Consejo de Ministros de este martes, las negociaciones se extenderán probablemente hasta la próxima semana o incluso la siguiente. Aunque hay margen para implementar la subida de las pensiones, ya que afecta a la nómina de febrero, la tensión política podría aumentar si no se resuelve pronto el conflicto.
En el PSOE, fuentes internas aseguran que la situación "se resolverá", aunque todavía no hay una estrategia definida para salir del bloqueo. El principal negociador, Santos Cerdán, secretario de Organización del partido, trabaja contrarreloj para reconstruir una mayoría parlamentaria que permita desbloquear el decreto.
Por ahora, la incertidumbre persiste, y el Gobierno se enfrenta a la difícil tarea de garantizar la estabilidad política mientras lidia con un desgaste creciente y la presión de sus adversarios. @mundiario



