Feijóo rediseña la cúpula del PP: control y estrategia de cara a “la batalla final” por La Moncloa
Alberto Núñez Feijóo ha activado el dispositivo con el que pretende liderar lo que él mismo define como “la batalla final” para desalojar a Pedro Sánchez de la Moncloa tras la crisis abierta en el Gobierno por el caso Cerdán. La profunda remodelación que está llevando a cabo en la cúpula del Partido Popular no solo supone una reorganización orgánica, sino una declaración de intenciones políticas. Se trata, en esencia, de la conformación de un equipo de confianza, compacto y leal, con el que afianzar su autoridad interna y dar forma a la estrategia electoral que marcará el resto de la legislatura.
El cambio más significativo es el nombramiento de Miguel Tellado como nuevo secretario general del PP, con plenos poderes en el área de Organización. Esta doble responsabilidad convierte al que fuera su estrecho colaborador en Galicia en el nuevo núcleo de poder operativo del partido. Feijóo rompe así con la lógica de las cuotas territoriales y de equilibrios internos, para apostar por una estructura más centralizada y con menor fragmentación de responsabilidades. La vicesecretaría de Organización, hasta ahora ocupada por Carmen Fúnez, desaparece como tal y sus funciones se integran en el nuevo superdepartamento de Tellado.
Este movimiento refleja dos ideas clave: por un lado, la voluntad de Feijóo de reforzar su control directo sobre la maquinaria interna del partido; por otro, el propósito de profesionalizar la oposición y prepararla para un ciclo electoral inminente. Tellado, que también lideró la reciente ronda de contactos con los socios parlamentarios del Gobierno tras la entrada en prisión de Santos Cerdán (PSOE), ha asumido el tono más combativo del nuevo PP y encarna una línea dura en el discurso contra el Ejecutivo.
La reorganización no solo afecta al organigrama interno, sino también al relato y posicionamiento político. La entrada de nuevos perfiles, como la eurodiputada Alma Ezcurra —conocida por su discurso firme contra la amnistía— y del diputado madrileño Jaime de los Santos, busca proyectar una imagen de renovación, modernidad y solvencia técnica. Ezcurra, que ocupará la nueva Vicesecretaría de Coordinación Sectorial, tendrá como cometido diseñar el ideario programático del partido, en línea con el reciente giro discursivo hacia un liberalismo menos estridente pero firme frente al progresismo gubernamental.
Un equipo hecho a medida de Feijóo
Otro de los nombres clave en este rediseño es Ester Muñoz, que asumirá la portavocía del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso. Su perfil, más combativo y mediático, refuerza la estrategia de oposición frontal y posiciona al PP en clave electoral. Mientras tanto, la hasta ahora secretaria general Cuca Gamarra continúan en el núcleo de dirección, ahora al frente de una macroárea que engloba Justicia, Defensa e Interior, lo que permite mantener cierto equilibrio entre continuidad y cambio.
En el plano económico, Feijóo estudia el fichaje del exsecretario de Estado Alberto Nadal, lo que implicaría un posible desdoblamiento de las responsabilidades actuales de Juan Bravo. Este ajuste revela la intención del líder popular de fortalecer su propuesta económica con perfiles técnicos de peso, sin renunciar a quienes ya han consolidado su lugar en la estructura del partido.
La remodelación también supone ceses. Salen de Génova dirigentes como Ana Alós y Paloma Martín, lo que obedece más a razones funcionales que políticas. Esteban González Pons se centrará exclusivamente en su labor en Bruselas, dejando así espacio para nuevos referentes internos. A pesar de las salidas, Feijóo mantiene su conocida aversión a los conflictos internos abruptos. El rediseño ha sido discreto, sin filtraciones, en línea con su estilo reservado —heredero de la llamada “escuela del cuaderno azul” de José María Aznar.
Con esta reorganización, Feijóo se blinda internamente y se prepara para un escenario de creciente polarización política. La coincidencia del congreso del PP con el Comité Federal del PSOE es, cuanto menos, coincidencia del devenir de los acontecimientos. Tellado lo ha resumido con un tono provocador: “a pocos kilómetros se reúne el comité funeral para decretar la defunción del sanchismo”. Más allá de la retórica, lo cierto es que el Partido Popular está entrando en una fase de cohesión programática y disciplina interna con vistas a un ciclo electoral decisivo.
Feijóo consolida así su liderazgo con un equipo hecho a su medida, en el que la fidelidad prima sobre las cuotas y el diseño estratégico sustituye a las inercias del pasado. La remodelación que culmina este fin de semana no es solo una reconfiguración de nombres: es la puesta en marcha de la arquitectura política con la que el PP buscará presentarse como alternativa viable al actual Gobierno, en el momento en que el tablero lo permita. @mundiario