La estrategia de Bukele para perpetuarse en el poder de El Salvador

Nayib Bukele, presidente de El Salvador. / IG @nayibbukele
Nayib Bukele, presidente de El Salvador. / IG @nayibbukele
El presidente salvadoreño tiene en manos un borrador para cambiar la actual Constitución y así mantenerse en su cargo por más tiempo. Además, disolvería el Tribunal Supremo Electoral.
La estrategia de Bukele para perpetuarse en el poder de El Salvador

Nayib Bukele quiere perpetuarse en el poder en El Salvador. El presidente tiene en manos una iniciativa que busca cambiar la Constitución y disolver organismos claves como el Tribunal Supremo Electoral, que podría bloquear su intención de alargar su mandato a costa de hacerle un grave daño a la democracia del país centroamericano. 

Según la prensa local, el documento será presentado próximamente a las legaciones diplomáticas extranjeras y a las ONG, antes de destacar que se han realizado un total de 215 modificaciones a la Carta Magna que Bukele apunta a desaparecer para concretar su objetivo político: concentrar el Estado en él. La oposición y las instituciones autónomas serían arrasadas. 

Entre los cambios propuestos por Bukele figuran que los mandatos presidenciales pasen de ser de cinco a seis años, sin posibilidad de una reelección inmediata, pero sí después de un mandato de por medio, en lugar de los dos contemplados actualmente.

Además, se incluye una figura: un referéndum revocatorio que podría ser convocado a los tres años de mandato en caso de que “el presidente o vicepresidente estén haciendo muy mal las cosas” al frente de El Salvador. 

El borrador aprobado por el Gobierno recoge que no sea necesaria la aprobación de las reformas constitucionales por parte de la Asamblea Legislativa vigente y su ratificación por la siguiente, sino que se sustituirá este último paso por un referéndum.


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GOLPE INSTITUCIONAL

Por otra parte, el borrador realizado por el Gobierno de Bukele contempla la eliminación de la Sala de lo Constitucional del Tribunal Supremo, que será sustituida por un Tribunal Constitucional, en el que “se separan funciones administrativas de las jurisdiccionales”.

De esta forma, se agregarán dos salas al Supremo, siendo una de ellas la Sala de lo Electoral, que se encargará de la parte “jurisdiccional” del actual TSE, mientras que la segunda es la Sala de lo Social para “temas de familia, laborales y medio ambiente”.

A ello se suma que los mandatos del fiscal general, el procurador y otros funcionarios electos de segundo grado pasarán a durar de tres a seis años. Esto, sin duda, generará un enorme impacto en el sistema judicial salvadoreño. 

MODIFICACIONES

Dentro del documento, que sería la nueva Constitución, también se contempla el derecho al aire, al agua, a la alimentación y a la muerte digna. De otro lado, no se regula de forma directa el derecho al aborto. Al contrario, hay la propuesta que apunta a que los derechos de la madre para despenalizarlo en cierto modo.

Los matrimonios entre personas del mismo sexo no serán regulados, pero la Constitución recoge que “todas las personas humanas que vivan en El Salvador tienen derecho a tener una familia” y que la familia “se constituye por matrimonio o cualquier otro vínculo jurídico”.

La nueva Carta Magna contempla la posibilidad de usar “monedas no concretas, no físicas, en la política monetaria”, después de que el Parlamento salvadoreño aprobara en junio la legalización del uso del bitcoin, que será moneda de curso legal en el país centroamericano junto al dólar.

Lo cierto es que, más allá de los puntos, Bukele no deja de mostrar un talante autoritario contra la democracia de El Salvador. En junio pasado, el presidente prometió que no permitirá que los partidos de izquierda y derecha tradicionales vuelvan a gobernar el país.

El mandatario defendió en su discurso como un "pedido del pueblo" lo hecho por la recién instalada Asamblea Legislativa que, dominada por el oficialismo, destituyó el 1 de mayo a un grupo de magistrados y al fiscal general, provocando una condena internacional y de sectores de la oposición, que denunciaron un atropello a la separación de poderes. Con la nueva Constitución en marcha, Bukele busca conseguir su gran objetivo: ser él quien personifique el poder absoluto. @mundiario

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