Dos españas irreconciliables, mudas y sordas, en busca de su destino

Bandera de España.
Bandera de España.

Una tarea permanentemente inacabada, poniendo en duda la forma de Estado, la organización territorial, las relaciones Iglesia-Estado, un sistema educativo estable, la independencia de poderes y la convivencia.

Dos españas irreconciliables, mudas y sordas, en busca de su destino

¿Desde cuando existen las dos “españas”?,  esas “españas” irreconciliables, en permanente lucha dialéctica o armada y expresión de dos formas de concebir cualquier aspecto de la vida, ya sea la organización del Estado, la convivencia, el arte, la cultura... que nos dejan la impresión de que España es una tarea inacabada desde hace siglos.

 Unos culpan a Felipe II, Fernando VII, los borbones o  los austrias,  otros a Franco,  o vaya usted a saber,  pero  cada uno de nosotros escurriendo el bulto y aceptar nuestro tanto de responsabilidad, los de ayer  y los de hoy.

Las dos “españas” de Costa, Ganivet,   Machado, Ortega, Menéndez Pidal y Santos Juliá, entre otros. “Españas” del “no pasarán” y “ya  hemos pasao”, según el castizo chotis  de Celia Gámez; de “mesa y misa”, “la masa y la camisa”, de la Cancioneta de León Felipe; clerical y anticlerical, tolerante e intransigente, de  injusticia y  caridad, la creativa y la de “inventar, ¿para qué?”, la mística y la de los pecados capitales, la de quijotes y sanchos, la monárquica y la republicana, la de vencedores y vencidos, la hidalga y la plebeya, la de cigarras y hormigas,  la liberal y la conservadora, la cruel y la magnánima, la “españa” que quiere serlo y la que no quiere serlo, la que recuerda y la que olvida, ... .

Hoy siguen existiendo las dos “españas”, porque seguimos adoptando posturas extremas y antagónicas en la discrepancia, con la agravante de que cada interlocutor crea su  coro con voces de la misma cuerda, para escuchar sólo aquello que complace a sus oídos. Carecemos de la flexibilidad necesaria para llegar a acuerdos,  aunque haya que dejar a un lado expresiones tan españolas como dignidad,  honor, honra, orgullo.

La situación política que estamos viviendo es un buen ejemplo de las dos “españas”. ¿Cuán podremos hablar sólo de España? Supongo que cuando terminemos la tarea inacabada y desaparezcan las dudas sobre organización del territorio, forma del Estado, integración de las diversidades en el todo, concepto posible de bienestar, relaciones entre Estado e Iglesia,  independencia judicial, igualdad de los españoles.

Dos españas irreconciliables, mudas y sordas, en busca de su destino
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