Sánchez abre una nueva crisis diplomática con Netanyahu a raíz de las sanciones a Israel

Alexander De Croo, ex primer ministro belga; Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel; y Pedro Sánchez. / La Moncloa
Exteriores llama a consultas a la embajadora española en Tel Aviv después de que el Gobierno israelí tomara represalias, sancionara a Yolanda Díaz y Sira Rego y acusara a La Moncloa de “antisemitismo”.

El Gobierno español ha abierto un nuevo capítulo de confrontación diplomática con Israel al llamar a consultas a su embajadora en Tel Aviv, Ana María Solomon, tras las duras acusaciones del Ejecutivo de Benjamín Netanyahu, que llegó a tildar al Ejecutivo de “antisemita” y anunció sanciones contra dos ministras del Gobierno de Pedro Sánchez. Este choque agrava una relación marcada por desencuentros constantes desde el inicio de la ofensiva israelí en Gaza y plantea interrogantes sobre el rumbo de la política exterior española en Oriente Próximo por la beligerancia entre el gabinete del primer ministro israelí con La Moncloa.

La decisión de José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, constituye una de las protestas más contundentes en el ámbito diplomático. En este caso, la llamada a consultas se produce después de que Israel prohibiera la entrada en su territorio a la líder de Sumar y vicepresidenta segunda Yolanda Díaz, también ministra de Trabajo, y a Sira Rego, ministra de Juventud e Infancia. El gesto fue interpretado en Madrid como una represalia directa contra el paquete de sanciones anunciado por Sánchez para presionar el fin de lo que el Ejecutivo español califica de “genocidio” en Gaza.

Desde el Gobierno español, el rechazo a las acusaciones israelíes ha sido frontal. La Moncloa asegura que las medidas adoptadas responden al “responden al sentir mayoritario de la sociedad española y se adoptan en el marco de su soberanía y en coherencia con su defensa de la paz, los derechos humanos y la legalidad internacional”. El comunicado oficial recuerda además que España condenó de manera inmediata los atentados del 7 de octubre perpetrados por Hamás y que mantiene su posición a favor de una solución de dos Estados.

En cambio, el Ejecutivo israelí ha endurecido su retórica, acusando a Sánchez y a sus ministros de “retorcer” los hechos y de alinearse con el grupo islamista palestino Hamás. El ministro de Exteriores, Gideon Saar, fue más allá al vincular al Gobierno español con “regímenes oscuros” como Irán, e incluso rescató referencias históricas a la Inquisición, la conversión obligatoria al cristianismo y expulsión de los judíos de España en el siglo XV. Este discurso supone un salto cualitativo en la confrontación, trasladando el choque político actual a una dimensión histórica.

La crisis diplomática entre Sánchez y Netanyahu

La crisis se enmarca en una relación bilateral ya deteriorada. Desde noviembre de 2023, cuando Sánchez visitó Rafah y expresó su “consternación” por las víctimas civiles en Gaza, las fricciones con Netanyahu se han multiplicado.

El reconocimiento oficial de Palestina por parte de España en mayo de 2024, así como la adhesión a la demanda de Sudáfrica contra Israel ante el Tribunal Internacional de Justicia por “genocidio”, consolidaron un distanciamiento que ha ido en aumento. La reciente prohibición israelí al consulado español en Jerusalén de atender a palestinos y los ataques verbales contra miembros del Gobierno —principalmente contra la coalición “extremista” Sumar— marcaron puntos de máxima tensión antes del episodio actual.

La llamada a consultas de la embajadora española en Tel Aviv se interpreta como un paso previo a escenarios más graves, como la retirada definitiva de la representación diplomática. En este sentido, algunos socios del Ejecutivo, especialmente los más críticos con Israel, reclaman dar ese paso como símbolo de ruptura. Sin embargo, el Ministerio de Exteriores insiste en que España mantiene su compromiso con la diplomacia y la legalidad internacional, aunque no se dejará “amedrentar” por lo que considera acusaciones “falsas y calumniosas”.

Tel Aviv llama al Gobierno “corrupto”

El trasfondo de este enfrentamiento es complejo. España busca mantener una posición de liderazgo en la Unión Europea en la defensa de la solución de dos Estados y en la presión diplomática para poner fin a la ofensiva israelí. Pero esa apuesta se traduce en un deterioro de las relaciones bilaterales que, con cada nuevo desencuentro, se acerca más al punto de no retorno.

El Gobierno de Netanyahu, por su parte, utiliza la acusación de antisemitismo como herramienta política para desacreditar las críticas internacionales, en un contexto en el que Israel se enfrenta a una creciente presión diplomática y judicial. Saar, además, indicó que esta decisión de La Moncloa responde al “intento del corrupto Gobierno de Sánchez de distraer la atención de los graves escándalos de corrupción mediante continuos ataques antiisraelíes y antisemitas”.

La actual crisis abre un escenario incierto. Mientras Israel redobla su ofensiva en Gaza y enfrenta el escrutinio internacional, España endurece su discurso y adopta medidas unilaterales con respaldo de parte de su opinión pública, aunque eso supone reducir al máximo su imagen como interlocutor válido para poner fin al conflicto. @mundiario