Ecuador y sus dos pandemias

Lenin Moreno. / RRSS
Lenin Moreno. / RRSS

En Ecuador desde 1996, todos los que han sido presidentes de la república, han sido procesados, vinculados en algún tema de corrupción, todos han fugado, o han ido a parar a la cárcel.

Ecuador y sus dos pandemias

El Ecuador ha sido noticia estelar en estos últimos meses por el tema de la Covid-19. Los muertos por esta pandemia en el país y en especial en Guayaquil, sobrecogieron al mundo. La incapacidad del sistema de salud, y el incontrolable contagio terminaron colapsando hospitales y pintando cuadros dantescos con muertos en las calles, sumado a episodios desgarradores e inhumanos, con familias que no sabían que hacer con sus enfermos y contagiados.

Pero la tragedia no termina ahí; porque la segunda pandemia de esta desgarradora historia le corresponde a la corrupción: desmedida, estrafalaria, y casi cinematográfica

Una corrupción volcánica, con caminos laberínticos, y dinamitados que han cobrado, ahora, la vida política de asambleístas, ministros, expresidentes, periodistas, gente de farándula y un etcétera tan grande e indescifrable para cualquier sociólogo contemporáneo.

En Ecuador nos hemos acostumbrado a levantarnos con las noticias más procaces y con historias inverosímiles de corrupción, fuga, y toda clase de tragicomedias griegas que parecieran ser el fin de la esperanza de mejores días. Son tiempos de confusión y ruptura, que, al no ser descifrados, amenazan con un colapso institucional de gran envergadura. Pareciera que la República desaparece, si ya no lo esta…  

Se concentraron tanto en las luchas ideológicas que el concepto de bienestar quedo de lado. Las peleas, chismes, y ¨traiciones¨ de Carondelet, han dejado a una sociedad golpeada y confundida.  

Las discusiones estriban en que: existe un presidente traidor, y otro expresidente corrupto, o que el uno supera al siguiente. Así corre el 2020, es que desde que nacemos, llevamos en el ADN la necesidad de estar en una esquina. Así nos inculcaron las tradiciones familiares, el colegio, y las universidades. A eso se le llama ¨cultura ideológica¨, y debemos tener una para poder hablar de política (al menos eso es lo que hemos aprendido), la neutralidad en este país no es un producto que agrade. Si en el Ecuador no te defines, despareces en la opinión pública.

Pero lo que si es real es que en Ecuador desde 1996, todos los que han sido presidentes de la república, han sido procesados, vinculados en algún tema de corrupción, todos han fugado, o han ido a parar a la cárcel (a excepción de Alfredo Palacios).

¿Es posible sostener una democracia en ese sentido? Mas allá del llamado progresismo, conservadurismo, la izquierda o la derecha, en este país se ha formado una especie de virus, que ha consumido, políticos, instituciones del estado, instituciones privada. Es que no existe, tampoco, instituciones que salgan bien libradas. La crisis de la Covid-19 vino a prender la luz en un cuarto que a oscuras tenía otra realidad.

Con todo esto nos preparamos para nuevas elecciones presidenciales, donde tendremos 19 posibles binomios de candidatos a la presidencia de la República, con una variedad morbosa y colorida, mas colores que un arco iris. Ex presidentes con sus hermanos, estudiantes universitarios, banqueros, asambleístas, civiles, y desconocidos. Si las líneas anteriores si se leen superficialmente parecieran la consolidación de una democracia griega; pero nada parecido a eso es.

En las calles y las redes sociales se repite la frase de que somos: La República del Banano, porque el término de "república bananera" se usa para describir, irónicamente, a un país pobre, corrupto, inestable y poco democrático que actúa en función de los intereses de los que fueron, son y serán.

Sea lo que fuere con mascarillas o sin ellas, seguiremos viviendo con los traumas que ha traído estas dos pandemias. @mundiario

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