Puente asegura que la circulación de trenes en el Atocha-Chamartín se restablecerá el lunes

El descarrilamiento de un tren vacío en el túnel Atocha-Chamartín había paralizado el tráfico ferroviario entre Madrid y Levante, y se esperaba que los retrasos durasen varios días.
Óscar Puente, ministro de Transportes. / La Moncloa
Óscar Puente, ministro de Transportes. / La Moncloa

El descarrilamiento de un tren vacío en el túnel que conecta las estaciones de Atocha y Chamartín ha causado graves interrupciones en el tráfico ferroviario de alta velocidad entre Madrid y Levante, afectando a miles de pasajeros. El incidente, que ocurrió el sábado por la tarde, ha obligado a Adif a reducir a la mitad las circulaciones de trenes de Renfe, Ouigo e Iryo en las rutas hacia Valencia, Alicante, Murcia y otros destinos intermedios. Se espera que las afectaciones se prolonguen durante al menos dos o tres días.

A consecuencia del descarrilamiento, Chamartín quedó desconectada de Atocha, por lo que esta última estación ha asumido todo el tráfico ferroviario del corredor sur y este de la península. Sin embargo, Atocha no tiene la capacidad para gestionar el volumen completo de trenes, lo que ha llevado a Adif a recortar más de 30 trenes diarios en estas rutas hasta que se logre despejar el túnel. Técnicos de Adif y Alstom trabajan contrarreloj para resolver el problema, pero la falta de grúas capaces de operar dentro del túnel complica la operación.

Renfe ha suspendido cerca de 20 trenes diarios y, junto con Ouigo e Iryo, las empresas están gestionando la recolocación de los pasajeros afectados en los trenes que continúan operando. Según datos de la CNMC, Renfe tiene un 51% de la cuota de mercado en esta línea, lo que indica que, solo el domingo, unos 25.000 viajeros de todos los operadores se vieron afectados. Además, Renfe ha interrumpido temporalmente la venta de billetes para los trenes afectados, concentrando sus esfuerzos en la reubicación de pasajeros en los servicios disponibles.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha asegurado que espera que el tráfico ferroviario se normalice para el lunes, aunque los responsables de Renfe han sido más cautelosos, avisaron de que desde el lunes se pondrá a servicio una de las vías y advirtiendo que la situación podría extenderse más allá del fin de semana. Puente calificó el descarrilamiento como un incidente “grave” y aseguró que se está investigando para determinar las causas exactas. Mientras tanto, los pasajeros afectados están siendo informados por diversos canales, como SMS y WhatsApp, con indicaciones sobre el estado de sus trenes y las compensaciones disponibles.

El descarrilamiento y sus consecuencias han generado críticas al gobierno desde varios frentes. El consejero madrileño de Transportes, Jorge Rodrigo, criticó duramente al ministro Puente, acusándolo de "inacción" y de no realizar las inversiones necesarias en la red ferroviaria. Según Rodrigo, este incidente es solo el último de una serie de problemas que han afectado a la red ferroviaria madrileña en los últimos meses, con cinco descarrilamientos registrados en el último año. Además, denunció la incertidumbre que enfrentan los ciudadanos debido a la falta de inversión en seguridad.

Por su parte, el portavoz de Infraestructuras de Vox, Miguel Pascual, también pidió la dimisión de Puente, calificándolo como el “peor ministro de Transportes de los últimos años” y responsabilizándolo por las recientes incidencias en el sistema ferroviario.

Las estaciones de Atocha, Valencia, Alicante y Murcia han sido escenarios de caos durante el fin de semana. Renfe ha tenido que cancelar varios trenes, tanto de alta velocidad como Intercity, y los usuarios han denunciado largas esperas sin información clara sobre sus viajes. En redes sociales, algunos pasajeros expresaron su frustración, criticando la falta de comunicación y pidiendo la dimisión del ministro de Transportes. Renfe, por su parte, ha indicado que, para paliar la crisis, se están ofreciendo soluciones creativas, como la habilitación de trenes de alta capacidad para aliviar la situación.

A medida que Adif y Renfe trabajan para resolver el incidente, las autoridades continúan evaluando el estado de la infraestructura ferroviaria en Madrid. Con la liberalización del mercado y la competencia entre operadores, las interrupciones en el servicio afectan a un número creciente de viajeros. El incidente del descarrilamiento en el túnel Atocha-Chamartín ha dejado en evidencia los desafíos que enfrenta la red ferroviaria española, en particular en momentos de alta demanda y saturación de las infraestructuras.

Adif ha abierto una investigación para determinar las causas exactas del descarrilamiento. Mientras tanto, el gobierno asegura que tomará medidas para evitar que se repitan situaciones similares. Sin embargo, el incidente ha vuelto a poner en el centro del debate público la necesidad de mejoras en la infraestructura ferroviaria y la seguridad en la red de alta velocidad, que, según los críticos, no ha recibido las inversiones necesarias en los últimos años. @mundiario

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