Cuba y EE UU: ¿el abrazo del oso o tal vez lobos con corbata de cordero?

Barack Obama saluda a Raúl Castro. / EP
Barack Obama saluda a Raúl Castro. / Mundiario

Llegó el fin de la Guerra Fría pero los conflictos armados se suceden ante la inoperancia de la comunidad internacional. Triunfan los señores de la guerra infiltrados en la economía global.

Cuba y EE UU: ¿el abrazo del oso o tal vez lobos con corbata de cordero?

Llegó el fin de la Guerra Fría pero los conflictos armados se suceden ante la inoperancia de la comunidad internacional. Triunfan los señores de la guerra infiltrados en la economía global.

 

Despejar las sombras y amargores de cincuenta y cuatro años de darse la espalda y ponerse la zancadilla para ver quien se cae primero de la burra, va a ser una tarea ardua para Cuba y Estados Unidos, pese a la imagen del apretón de manos durante la Cumbre de las Américas entre Raúl Castro y Barack Obama.

La perla del Caribe parece haber perdido medio siglo de Historia cuando ahora, al final del tiempo vital de los dos presidentes revolucionarios que ha tenido desde 1959, vuelve al punto de partida. ¿De qué ha servido hacer una Revolución? se preguntarán algunos. ¿Por qué se ha llegado a la conclusión ahora de que el bloqueo impuesto por los EEUU no había conseguido sus objetivos y era un error?, se preguntarán otros. El cómo, el cuándo, el por qué, están difusos. El para qué es evidente: el reloj de arena insiste, impávido, en la caída de los últimos granos de permanencia en el poder de dos presidentes que quieren pasar a la Historia como artífices del fin de la Guerra Fría.

Es lamentable que lleguen con tanto retraso porque hay cosas que ya nunca se podrán recuperar. Por ambas partes se cometieron errores. Es cierto que en un momento dado Cuba fue el mejor argumento que tuvo nunca el bloque soviético para dar un susto monumental a sus fríos enemigos de la América del Norte desde unos barcos con misiles situados a la misma distancia que existe entre A Coruña y Vigo: 150 Km. Las famosas 90 millas que separan a La Habana de Florida. Es cierto también que una revolución que empezó siendo nacionalista y contraria al colonialismo que los norteamericanos venían practicando desde la independencia de España, tardó dos telediarios en declararse marxista, leninista, comunista y lo que hiciera falta, con tal de tener un socio dispuesto a comprar el azúcar que se cotizaba en bolsa como ahora lo hace el petróleo.

Cara y cruz de la Revolución

Ese azúcar que es como la misma Cuba. Sabroso pero peligroso. Depreciado por ello y sin relevancia actual en la economía mundial donde se asocia a la pandemia de la obesidad y la diabetes. Ha sido, además, un mal trágico para la economía isleña por su condición de monocultivo. La Zafra y los kilos de caña cortados en cada anualidad dieron nombre a muchos de los años de la Revolución, hasta que la falta de diversificación de la agricultura, el ninguneo de la pesca como recurso extractivo y comercializable, la costumbre de depender de equipamientos industriales foráneos, la ausencia de un sector industrial propio -más allá del tabaquero y el azucarero-, el desaprovechamiento de un recurso natural tan valioso como el níquel que se deja marchar del país sin ningún valor añadido, la desidia de un mercado de trabajo inexistente donde todo el empleo es estatal, sumado al recorte de las libertades y los derechos humanos, han sido un lastre que a punto estuvo de hundir al país hasta su plataforma continental. La cara de la moneda ha sido el esfuerzo en alfabetizar, educar y garantizar la salud y la vivienda a una población que antes de la revolución era la que tenía mejores estándares de vida en América Central y del Sur, pero donde las diferencias entre clases eran evidentes. El mismo país que cincuenta y cuatro años después también presenta estándares muy positivos pero en sentido contrario, alejado de males endémicos en el continente como la inaccesibilidad de la educación y la sanidad a las capas más pobres de la población de los países de su entorno.

¿Cómo sería la Cuba actual sin el bloqueo?

En cualquier caso, el balance negativo que presenta Cuba tiene mucho que deber al bloqueo total de bienes, productos e inversiones extranjeros impuesto por EEUU desde 1961. Con ello facilitaron disculpas y capacidad de resistencia a un régimen que se quedó sin apoyos tras la desaparición de la URSS y sobrevivió estos últimos años gracias a los intereses de China por América Latina. Siempre nos quedará la duda de cómo habría sido la evolución de la sociedad cubana si hubiera tenido posibilidad de comerciar y recibir inversiones, pero hay preguntas que nunca podrán ser contestadas y sólo podemos quedarnos con los hechos.

La última Cumbre de las Américas nos deja un escenario abierto y lleno de incógnitas. La foto ya está conseguida. El guión de la película, está por escribir. Dejémoslo así para no enturbiar lo que debería ser una buena noticia, aunque llegue con varias décadas de retraso y tras el paso de diez presidentes distintos que se disputan el récord de dilucidar quién puso más empeño, con la excepción de Carter, en ganar la batalla. Obama, el actual presidente saliente, insiste en que estamos ante el auténtico final de la Guerra Fría. Mientras tanto, los conflictos armados son cada vez más difusos, interminables y calientes y la comunidad internacional más inoperante y entregada a los intereses de los señores de la guerra que, con toda seguridad, tienen asiento en los Consejos de Administración de organizaciones prestigiosas y de algún que otro gobierno con cara de lobo y corbata de cordero.

Cuba y EE UU: ¿el abrazo del oso o tal vez lobos con corbata de cordero?
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