Crisis política en el Ayuntamiento de A Coruña, abiertamente dirigida contra Gonzalo Caballero
Segunda crisis de gobierno en pocos meses en la urbe coruñesa, gobernada por el PSdeG - PSOE en minoría mediante acuerdos puntuales. La primera provocó cambios que afectaron a tres concejales, supuestamente por los mediocres resultados de su gestión. Además facilitó el fichaje de la que fue única concejala de Ciudadanos, proceso calificado de transfuguismo por parte de otros grupos políticos pero avalado con determinación por la alcaldesa socialista, Inés Rey. La actual crisis tiene más relevancia política al destituir de sus funciones a quien dirige el PSOE local, la abogada Eva Martínez Acón.
Las acusaciones poco elegantes de escasa dedicación han sido contestadas por la interesada poniendo el foco sobre un conflicto derivado de las aportaciones extraordinarias de los cargos públicos al sostenimiento de la organización, algo también poco edificante de lo que las redes sociales ya se han hecho eco, del mismo modo que los medios de comunicación, aunque con enfoques desiguales.
Las razones que se esgrimen desde la alcaldía para el relevo de Eva Martínez Acón tendrían poco sentido, ya que de ser ciertas lo hubieran sido igualmente en la anterior crisis, muy reciente, y que a ella no le afectó. Por el contrario, la clave del duro mensaje de Eva Martínez Acón está en saber si pagan o no sus cuotas al PSOE los concejales socialistas. Todo indica, según Eva Martínez Acón, que las deudas se acumulan. En cuanto a sus acusaciones de haber sido esta letrada objeto de amenazas podrían derivarse incluso consecuencias judiciales.
Escasa eficiencia de gobierno
Ni lo uno ni lo otro dan cuenta del fondo del problema político. La escasa eficiencia del gobierno municipal es un secreto a voces en la ciudad, empañando la buena imagen personal de la alcaldesa. Con la excepción de dos concejales socialistas con anterior experiencia política, que además de dirigir las áreas principales tienen los mejores resultados de gestión, los demás miembros de la corporación acusan tanto la falta de experiencia como la carencia de un programa para la ciudad bien definido. Para paliarlo se ha contratado una nutrida nómina de asesores de confianza, de nulo peso político y limitada capacidad ejecutiva.
En paralelo, la exconcejala de Cs Mónica Martínez, ahora independiente, se abre paso en el gobierno municipal de A Coruña con una cuidada proyección mediática, avalada por el soporte del Alfonso Hermida, un periodista de televisión de acreditada trayectoria.
El último cese revela con toda crudeza la lucha por el control del PSOE local, una de las pocas organizaciones dirigidas por una persona afín a Gonzalo Caballero. El movimiento hostil de la alcaldesa, ella misma huérfana de apoyos en la organización local, está respaldado por la organización provincial, dirigida por quien preside la Diputación y probablemente intente suceder al actual secretario general del socialismo gallego.
Gonzalo Caballero corre el riesgo de quedarse sin apoyos tras cosechar malos resultados en las recientes elecciones autonómicas, siendo superado una vez más por el BNG. Coincide el movimiento coruñés con una entrevista periodística en La Región al ex-alcalde de Ourense, Francisco Rodríguez, en la que cuestiona la estrategia de Gonzalo Caballero y de su candidato en dicha ciudad para desplazar al actual alcalde.
Las vías que exploran contra Caballero
Solo será posible sustituir a Gonzalo Caballero si dos organizaciones provinciales están de acuerdo y la tercera otorga. Es decir si las organizaciones provinciales de Lugo y A Coruña pactan y además consiguen el apoyo o al menos la neutralidad de la provincia de Pontevedra, liderada de hecho por el alcalde de Vigo, Abel Caballero. Éste es el político socialista gallego con mejor interlocución con el Gobierno estatal y no tiene demasiado interés en implicarse en luchas intestinas que, en el mejor de los casos, tienen efecto electoral nulo. El pacto podría ser en torno a un candidato de la provincia pontevedresa pero de momento dicha organización no se ha pronunciado.
La dirección federal socialista no confía en absoluto en la organización gallega, considerada históricamente como un foco de problemas. Por poner un ejemplo, el delegado del Gobierno, Javier Losada, fue nombrado contra el criterio de la dirección gallega. @mundiario