Choque en España por Irán: PP y Vox unen fuerzas para acusar a Sánchez de alinearse con los ayatolás
La ofensiva militar contra Teherán ha abierto una profunda brecha en la política española. Mientras el Gobierno defiende la legalidad internacional y rechaza la intervención de Washington y Tel Aviv, Feijóo y Abascal lo sitúan en el lado equivocado de la historia.
La guerra en Oriente Próximo ha entrado de lleno en el debate político español. La decisión del Ejecutivo de Pedro Sánchez de condenar la “acción unilateral” de EE UU e Israel contra Irán ha provocado una reacción furibunda de la derecha, que acusa al presidente del Gobierno de desmarcarse de los aliados occidentales y de coincidir, de facto, con el discurso del régimen de los ayatolás.
La retirada de aviones estadounidenses de repostaje desde las bases de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) —tras la negativa española a prestar apoyo logístico a la operación— ha intensificado el debate sobre el papel de España en la crisis y ha reabierto la discusión sobre la relación con Washington y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Sánchez ha defendido una posición que intenta combinar dos planos: la crítica al régimen iraní y rechazo a una intervención militar sin cobertura multilateral. “Se puede estar contra un régimen odioso y, a la vez, contra una intervención militar injustificada y peligrosa”, sostuvo el presidente en la inauguración del Mobile World Congress (MWC) en Barcelona este domingo.
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha insistido en que las bases en territorio español no se utilizarán para acciones que no estén amparadas por el derecho internacional o por el convenio bilateral con EE UU. La línea oficial pasa por reiterar la expresión de respeto a la Carta de Naciones Unidas, defensa de la desescalada y prioridad diplomática.
Desde el PSOE, la portavoz en la Asamblea de Madrid Mar Espinar ha respaldado esa tesis subrayando que el rechazo a la ofensiva no implica simpatía alguna hacia el régimen iraní, sino la defensa de reglas internacionales comunes. “Si estamos en este momento en el que el fin justifica los medios ¿Qué va a ser de nosotros? ¿Quién va a decidir quiénes son los buenos y quiénes son los malos a lo largo de la historia? ¿Trump? ¿La comunidad internacional le va a dar a Trump la potestad de decir a quién tiene que laminar y a quién no? A mí me parece que estamos entrando en un juego muy peligroso”, ha dicho.
PP y Vox: “con las democracias liberales”
En la oposición, el mensaje es diametralmente opuesto. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha evitado cuestionar de forma directa la estrategia militar de Washington, pero ha dejado clara su posición: respaldo a los aliados occidentales y crítica a lo que considera ambigüedad del Gobierno.
Dirigentes populares han defendido con contundencia esta postura y han afirmado que “el mundo está mejor sin los ayatolás” y han acusado a Sánchez de quedar “atrapado por sus socios”. El argumento central del PP es que España debe alinearse sin fisuras con la Unión Europea y la OTAN, y no adoptar una posición singular que pueda debilitar su credibilidad internacional.
Por su parte, el líder de Vox, Santiago Abascal, ha ido más allá al vincular ideológicamente al Ejecutivo con intereses iraníes, enmarcando el debate en una confrontación más amplia entre “democracias liberales” y regímenes autoritarios.
El eje discursivo de la derecha pivota sobre la idea de que no se puede combatir a un régimen teocrático y represivo —responsable, recuerdan, de graves vulneraciones de derechos humanos— desde la equidistancia.
La izquierda alternativa: crítica a Washington y a la OTAN
Pero desde la izquierda, los socios parlamentarios del Gobierno presionan en sentido contrario. La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha exigido aclaraciones urgentes sobre el papel de las bases estadounidenses en suelo español y ha alertado de que España podría convertirse en “objetivo de guerra”.
Desde Sumar, su coordinadora Lara Hernández ha respaldado las explicaciones de Albares, pero ha calificado la intervención de “ilegal e imperialista” y ha insistido en que el futuro político de Irán corresponde exclusivamente a su ciudadanía.
Izquierda Unida ha reclamado la salida de España de la OTAN y el cierre de las bases estadounidenses, planteando un giro estructural en política exterior. Estas posiciones tensionan el equilibrio interno del bloque progresista, obligando a Sánchez a sostener una línea que evite tanto la ruptura con sus socios como el aislamiento internacional. @mundiario