CAVERNA: Medio siglo quemando el monte en Galicia da que pensar

Monte quemado en Galicia / TVE.
Monte quemado en Galicia / TVE.

Se afirma que detrás del 95% de los fuegos está “la mano del hombre”. El porcentaje nos parece excesivo, pero plausible sólo si renunciamos al totum revolutum.

CAVERNA: Medio siglo quemando el monte en Galicia da que pensar

“(…) un antro subterráneo y hombres     que desde la infancia sólo pueden ver…un muro semejante al de los charlatanes (quienes) pasan llevando objetos de madera de toda clase… de suerte que aparecen sobre el muro… por un fuego cuyo resplandor los alumbra…”

(Platón)

Allá por los 60 del pasado siglo algunas poblaciones gallegas sufrían un cerco de fuego como los habituales en California. Dada la dispersión de nuestros pueblos, la amenaza casi nunca revestía la misma peligrosidad, pero la cifra de hectáreas arrasadas batía, como hoy, records peninsulares.

Por entonces comenzó también a propagarse la especie, entre pretendidamente socioeconómica y legendaria, de las acciones  premeditadas.

El Perich, siempre incisivo, hacía popular su adaptación del slogan oficial, de este modo: “Cuando el monte se quema, algo suyo se quema…señor conde”.  Claro que eso era predicable en las tierras del latifundio. ¿Y en las del minifundio y los montes comunales?

Durante cierto tiempo, por lo que se refiere a Galicia, se especuló, fundándolo en la probabilidad, con las mafias madereras, adictas al eucalipto en detrimento de los árboles autóctonos. La imaginación popular llegó a denunciar avistamientos no de platillos volantes sino de pequeños paracaídas portadores de sustancias inflamables. Inmediatamente se cargó el tanto de culpa sobre criminales, presuntos, claro.

Las hipótesis persisten al cabo de medio siglo.

Se afirma que detrás del 95% de los fuegos está “la mano del hombre”.

El porcentaje nos parece excesivo, pero plausible sólo si renunciamos al totum revolutum.

¿Estamos tan pirados que cada gallego es un potencial pirómano?

¿Podríamos convertirnos, cualquier día, en incendiarios al servicio de oscuros intereses?

Si al hablar de la mano del hombre la identificamos como producto del descuido, del abuso sin consideración al entorno de barbacoas importadas o simplemente comidas campestres, amén del tráfico rodado, los rayos, etc., entonces estamos acercándonos a uno de los principales focos de siniestralidad.

Con todo el acento debería ponerse sobre el punible abandono del monte, la galopante desnaturalización, las entelequias como “el desarrollo sostenible” y otras depredaciones del animal humano que se ha creído eso de “rey de la creación”.

La naturaleza, anterior y confiemos en que posterior a nuestra especie, tiene, en sus períodos al margen del tiempo antropocéntrico, sus cambios climáticos.

Los inducidos por la mano del hombre, son indefectiblemente respondidos de acuerdo con las leyes de la naturaleza.

Una provocación irrisoria de quienes gritan “feroz huracán”, “violenta erupción”, “brutal tsunami” u otras grotescas comparaciones, cavernícolas en el sentido del mito que da nombre a  esta columna.

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