Las calles de París amanecieron como en una escena de una película post-nuclear

Soldado del Arco del Triunfo en Paris
Foto de Maribel Zamudio
Soldado del Arco del Triunfo en París. / Maribel Zamudio

Esta mañana de sábado, el ambiente era rocambolesco. Este ataque es más que un atentado: es un ensañamiento, una barbaridad, una locura, comenta la autora.

Las calles de París amanecieron como en una escena de una película post-nuclear

Esta mañana de sábado, el ambiente era rocambolesco. Este ataque es más que un atentado: es un ensañamiento, una barbaridad, una locura, comenta la autora.

¡Qué impotencia! ¡Qué atrocidad! ¿Qué país puede soportar sucesos como éstos? Nadie merece una muerte así. Francia no se merece algo así. Este ataque es más que un atentado: es un ensañamiento, una barbaridad, una locura.

Soy española y desde hace diez años vivo aquí. Francia es un país que acoge a sus extranjeros con los brazos abiertos. No te faltará un techo, ni alimentos, ni un médico, ni un colegio aunque no tengas ningún recurso. Puedes añorar tu patria, sentirte en ocasiones diferente, pero nunca te faltará ayuda por parte del Gobierno y la administración francesa. Francia es un ejemplo de solidaridad y de país cosmopolita, multicultural y multirracial.

Lo paradójico de los acontecimientos de ayer es imaginar que los que cometieron los atentados son personas a las que el estado francés les está, muy posiblemente, subvencionando la vivienda, los estudios de sus hijos o su sanidad... ¡Vaya absurdo! ¡Vaya injusticia!

Cuando ves las imágenes sólo puedes sentir angustia, pánico, terror y una inmensa tristeza. Da la sensación que resulta tan fácil proveerse de una Kalashnikov como comprarse una piruleta en un quiosco. Tiemblo sólo de pensarlo.

Nadie está a salvo de esta locura que parece estar extendiéndose como una enfermedad contagiosa. El peligro está en todas partes, no sólo en Francia. Nadie está al abrigo de estas atrocidades. Todos estamos en estado de emergencia.

Se trata de un acto terrorista y terrorífico, pero sobre todo, se trata de un acto mezquino con una premeditación y una alevosía aterradoras...

Los atentados han tenido lugar en barrios habitados y frecuentados por gente joven. Estudiantes, primeros empleos, periódicos, empresas de diseño, arquitectura y publicidad. Bares, restaurantes, cafeterías y salas de espectáculos de moda, con gran afluencia de público. Los nuevos bobos: bohemios y burgueses de París, que han transformado el décimo arrondissement en un cartier de moda y muy concurrido el fin de semana.

Tampoco es casual que las terrazas y bares estuviesen abarrotados este viernes, debido por un lado a las temperaturas primaverales, y por otro, al puente del Armisticio. En esta zona de París, ayer había gente venida de todas partes de Francia para asistir a espectáculos y conciertos, pero también, para disfrutar de esta preciosa ciudad al aire libre, antes de la llegada del duro invierno.

Esta mañana de sábado el ambiente era rocambolesco. Las calles de París han amanecido como en la escena de una película post-nuclear. Barrios como Saint Germain, La Madeleine o  La Concorde se encuentran totalmente desiertos, cuando en un sábado con buen tiempo, y a un mes de Navidad, deberían estar totalmente abarrotados.

Disney ha cerrado el parque y la línea de tren RER que llega hasta él. Han comenzado a reabrirse algunas líneas de metro que se habían clausurado durante la noche, pero los trenes circulan casi vacíos y apenas hay gente por la calle. Muchos se encuentran, aún a estas horas, en las casas de los que voluntariamente las abrieron para acoger a la gente que deambulaba por esas zonas sin saber cómo ni a dónde ir. El hashtag “portes ouvertes” (puertas abiertas) se convirtió en el segundo más compartido desde los atentados de Charlie Hebdo.

El estado de emergencia declarado por François Hollande el viernes ha provocado además del cierre de las fronteras, el cierre de escuelas (en Francia muchos colegios tienen clase los sábados por la mañana) universidades, teatros y salas de espectáculos, museos, bibliotecas, cines y ayuntamientos. Sólo permanecen abiertos los servicios de urgencia para obsequias y bodas ya programadas…

El presidente declaraba también tres días de duelo nacional y ante este panorama poco me queda que decir... tan sólo expresar la desesperación de saber que por ahí, en algún lugar agazapados, se encuentran todavía varios de los asesinos y que la angustia y la tristeza por todas las víctimas es inmensa e insoportable.

Las calles de París amanecieron como en una escena de una película post-nuclear
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