El socialismo alemán se acorrala a sí mismo para apoyar a Angela Merkel

Martin Schulz (centro), líder del SPD. / Twitter
Martin Schulz (centro), líder del SPD. / Twitter

El SPD se divide entre quienes quieren que el partido se encuentre nuevamente a sí mismo y entre quienes prefieren bendecir a Merkel antes que llamar nuevas elecciones.

El socialismo alemán se acorrala a sí mismo para apoyar a Angela Merkel

Alemania sigue contemplando una escena inédita en su historia moderna luego de que tres de los cinco principales partidos del Parlamento fracasaran para alzar a Angela Merkel nuevamente a la jefatura de Gobierno. El panorama ya tiene con los pelos de punta a muchos y el principal blanco de las críticas y de la presión no es otro sino el golpeado Sozialdemokratische Partei Deutschlands (SPD, Partido Socialdemócrata de Alemania). El SPD es el segundo partido del país detrás de la conservadora Chrstliche Demokratische Union (CDU, Unión Democráta Cristiana), precisamente los chicos de Frau Merkel y se encuentra actualmente en el ojo del huracán tras haberse negado rotundamente a encumbrar a la CDU a un nuevo mandato con el argumento de que su lugar en el mundo era el de la oposición. No obstante, la zozobra política que ha sacudido Berlín les pone ahora en una situación delicada, en la que podrían verse forzados a echarse atrás de su obstinación.

Así las cosas, Martin Schulz, líder de los socialistas alemanes, se entrevistará este mismo jueves con Frank-Walter Steinmeier, presidente del país, en una cita que podría ser el parteaguas de este aluvión. Posteriormente, Schulz se desplazará al cuartel general de su partido en la capital alemana. En el seno del SPD empieza a formarse un pequeño grupo de diputados y dirigentes que están a favor de renunciar a su nein y apoyar, si no una gran coalición cuando menos un Gobierno en minoría.

Los partidos que intentaron llegar a un acuerdo para encumbrar a die Kanzlerin a un nuevo mandato fueron la propia CDU, Die Grüne (Los Verdes) y el Freie Demokratische Partei (FDP, Partido Democrático Liberal), pero ellos mismos anunciaron su fracaso la madrugada del lunes pese a que se habían comprometido a tener un acuerdo primero el viernes 17 de este mes, y luego darse una prórroga para el domingo 19 a las 18.00 horas. Aquello dejó todo en entredicho y con los alemanes temerosos de tener que pasar por la vergüenza de ir a votar otra vez, un escenario en el que la xenófoba Alternative für Deutschland (AfD, Alternativa para Alemania) podría contar todavía más votos que los obtenidos el 24 de septiembre, cuando juntó los suficientes para colar 92 representantes en el Parlamento. Así las cosas, son cada vez más los socialistas que meditan cambiar su reticencia a un nuevo mandato conservador, reportan varios medios locales.

El inicio de algo peor

El SPD no terminar de ponerse de acuerdo y encima de eso, en la CDU tampoco ven con buenos ojos un Gobierno en minoría, aun con la bendición de los socialistas. "Este es un país estable, con miles de personas  trabajando para el Gobierno. Funciona. Esto no es la República de Weimar, no son los años veinte", se queja el veterano diputado socialdemócrata Axel Schäfer en un espacio publicado por El País.

El quebradero de cabeza en el SPD tiene toda la apariencia de que no hará sino precipitarse con el paso de los días. Si al final dan su brazo a torcer dejarán una imagen de debilidad que no pueden permitirse, especialmente luego de haber proclamado a los cuatro vientos que no apoyarían a Merkel. Y si dicen que no, la situación en este punto tragicómico, pues quedarían como los culpables de enviar a los alemanes a votar nuevamente, un proceso que no apunta a cambiar nada en las estadísticas y que los volvería a dejar en el dilema de si apoyar una coalición o no. Para entonces, Schulz podría haber dejado su puesto de capitán del barco a alguien más si es que el congreso del partido, a celebrarse en dos semanas, elije a alguien más.

El SPD tiene sus razones para no querer dar su bendición a Merkel. En las dos ocasiones que lo hicieron (entre 2005 y 2009, y luego de 2013 hasta hoy en día), la líder de los conservadores se ha hecho con las grandes rebanadas del pastel, pues, asegura el partido, se lleva todo lo bueno para sí, incluso los aciertos de los socios de turno. Pero lo más preocupante es que esas grandes coaliciones no han hecho sino propiciar el deterioro del proyecto propio del partido.

Eso explica la necesidad, casi urgencia, que sienten muchos de los representantes del partido en afianzarse en su posición de opositores, pues solo así podrán resurgir de sus cenizas, especialmente tras el bochornoso 20,5% obtenido en los últimos comicios, su peor derrota histórica. Los socialdemócratas avisan también que sus votantes han enviado un mensaje contundente, de que no están dispuestos a tolerar otra gran coalición, pues eso no ha hecho sino darle alas a la AfD, que en septiembre se convirtió en el primer partido de extrema derecha en colarse en el Parlamento alemán. @mundiario

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