El apoltronamiento en los cargos públicos no tiene más que inconvenientes

Siempre será saludable abrir puertas y ventanas para renovar la ilusión y, si huele mal, resultará imprescindible para purificar el ambiente.

Manifestación contra la corrupción en España. / Mundiario.
Manifestación contra la corrupción en España.

Aunque Bernard Shaw decía que  políticos y pañales debían cambiarse  con frecuencia, no es justo generalizar, pues son muchos los que deciden dedicar su vida al  noble servicio público.

Cada día se habla de transparencia, regeneración -¡cómo reiría el león de Graus!-, comisiones de investigación,  declaraciones de bienes e intereses, incompatibilidades, puertas giratorias  y bla, bla, bla.  Pero ¿han observado que no se habla de limitar  temporalmente los mandatos? En esto, todos  de acuerdo, porque gavelas, sillón, halagos, influencia  y otras prebendas, una vez que se acostumbran a ellas, deberían ser eternas.

Ahí está la diputada de Podemos, jueza –lo recuerdo-, que se negó a mostrar su DNI a un guardia civil y en otra ocasión manifestó su derecho a usar la sala de autoridades por su condición de diputada. Otros, en su época activista, acosaban a políticos adversarios ante sus casas o en edificios públicos, pero, ahora, cuando tienen cargo, les desagrada que ese mismo se dirija a ellos para ponerles colorados por sus promesas incumplidas.

¡Y están recién llegados!; qué pronto han aprendido que el cargo engorda el ego y cubre vergüenzas y carencias, si se sabe utilizar  con descaro, insolencia y, sobre todo, convencidos de lo que ellos mismos criticaron.

Los cargos sin limitación de tiempo producen olvido sobre el origen de cado uno y  adocenamiento, agostan las iniciativas, matan la ilusión, hasta llegar a creer que el cortijo es suyo y confundir  lo público con lo privado; y de aquí a la corrupción el  trecho es muy corto. No es cuestión de partidos, es cuestión de personas, de espíritu de servicio, de honradez, de saber dónde estoy,  de dónde vengo y para qué vengo.

Con la limitación temporal de mandatos pasa lo mismo que con la fusión de ayuntamientos y la desaparición de  diputaciones: una vez que uno ha llegado, el campo es mío.

La temporalidad en la política es muy sana, hablen también de este asunto cuando se refieran a la corrupción.

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