Vox acusa la factura trumpista mientras el PP consolida su terreno
El último barómetro de 40dB. para El País y la Cadena Ser ha dejado una conclusión clara: el apoyo explícito de Vox a Donald Trump empieza a tener coste electoral. En apenas un mes, la formación de Santiago Abascal ha perdido siete décimas en estimación de voto —la caída más abrupta registrada en este periodo— justo después del anuncio de los nuevos aranceles del expresidente estadounidense, un movimiento que generó inquietud en los mercados y que obligó a Trump a decretar una tregua temporal. Esa asociación acrítica con el líder republicano empieza a erosionar la imagen de un partido que, hasta ahora, parecía inmunizado frente a su propia radicalidad.
Paradójicamente, Vox sigue siendo, junto a formaciones marginales, el único partido de los que concurrieron en 2023 que hoy mejoraría su resultado. Pero la tendencia da señales preocupantes para ellos: suben un punto respecto a su resultado electoral, sí, pero bajan respecto al mes pasado. Y lo hacen, además, acompañados en la caída por Se Acabó la Fiesta (SALF), el partido de Alvise Pérez, también entusiasta de Trump, que pierde seis décimas en la misma oleada.
En contraste, el Partido Popular sube 1,3 puntos y se sitúa ya en el 33,9% de estimación de voto, recortando a la mitad su fuga hacia Vox. El efecto Feijóo —que parecía haberse disipado— muestra signos de consolidación: el 82,6% de sus votantes de 2023 repetiría hoy papeleta y la cesión de apoyos a la formación de Abascal cae del 10,5% al 5,9%. Incluso los votantes de Vox comienzan a mirar de nuevo al PP: el trasvase de votos se ha duplicado en un mes.
El PSOE, por su parte, mantiene un 29,3% de estimación de voto, ligeramente por debajo de su resultado electoral. Sufre una leve erosión por la desmovilización y por un trasvase modesto hacia el PP, pero se mantiene como principal alternativa de gobierno, con una base más estable que la de sus antiguos socios. Donde sí hay hundimiento es en el espacio a su izquierda: la suma de Sumar (5,4%) y Podemos (3,1%) se queda cuatro puntos por debajo del resultado conjunto que obtuvieron en 2023. La desunión pasa factura, y la fragmentación desorienta a un electorado con altísimo porcentaje de indecisos y abstencionistas.
La derecha se impone a la izquierda
Por bloques, la derecha (PP + Vox) se impone a la izquierda (PSOE + Sumar + Podemos) por 9,5 puntos, una ventaja que se amplía a 11,6 si se incluye a SALF. Y aunque el conjunto de fuerzas que apoyaron la investidura de Sánchez aún suman un 6,1%, están también por debajo del rendimiento que obtuvieron en las urnas.
Este sondeo, realizado justo antes del apagón masivo que acaparó titulares días después, refleja más que una fotografía coyuntural. Es un indicio de que el electorado castiga los excesos ideológicos cuando estos tocan sus bolsillos. La conexión de Vox con Trump, vendida como garantía de firmeza, empieza a percibirse como una fuente de incertidumbre y riesgos económicos. Los aranceles americanos han sido una primera advertencia.
En un contexto de desafección política, donde los jóvenes se inclinan por la abstención y las mujeres muestran cada vez más desapego hacia los partidos, cualquier desliz, cualquier error de alineamiento estratégico, se paga. Y Vox acaba de comprobarlo.
¿Estamos ante un cambio de ciclo o simplemente ante un ajuste puntual? Lo sabremos en los próximos barómetros. Pero una cosa queda clara: en política exterior, las hipotecas ideológicas tienen consecuencias electorales. Y no todos los votantes están dispuestos a pagarlas. @mundiario