The Economist sacude a Sánchez
Pedro Sánchez sigue en el poder con costes para la democracia española. El semanario publica un artículo en el que asegura que su gobierno minoritario de coalición funciona a merced de la voluntad de nacionalistas radicales vascos y catalanes. Tras rechazar un gobierno de coalición con el PP, Sánchez tuvo que coser el apoyo de partidos variados a los que tiene que hacer continuas concesiones.
Los medios conservadores han mostrado su alegría con titulares como: demoledor, destroza a Sánchez, etc. En mi opinión quien ha hecho el análisis más fino ha sido Marius Carol en La Vanguardia, quien tras negar que la democracia española este sufriendo, asegura que el artículo lo hubiera podido firmar Miguel Ángel Rodríguez. Supongo que se referirá no solo a los ataques personales, en los que el periodista es un experto, pero no habituales en The Economist, sino también al párrafo en el que asegura que el mayor activo de Sánchez es una oposición ineficaz y dividida, al frente de cual se encuentra un Feijóo, exitoso en Galicia, pero con dificultades en el escenario nacional. Los medios conservadores no han querido leer ese párrafo.
Tras afirmar que Sánchez es el gran superviviente de la política europea, hábil y despiadado, lanza sus dardos contra la política gubernamental en los casos de la amnistía y la soberanía fiscal para Cataluña, la primera necesaria para formar gobierno, la segunda para instalar a Illa como President de la Generatitat.
También se acuerda de los logros, como el aumento del salario mínimo, la creación de empleo y el crecimiento de la economía.
Los ataques personales se extienden a su mujer, de la que resalta su obvia falta de cualificación para los puestos universitarios que ha obtenido y su apoyo a un amigo que se presentaba a una licitación de un contrato gubernamental, dando por supuesto que obtuvo el puesto gracias a su marido y una amistad que no parece existir. También asegura que el presidente ha dado instrucciones al abogado del estado para que demande al juez que investiga a su mujer, como si no hubiera sido el abogado de esta, Antonio Camacho, quien presentó la correspondiente denuncia.
Los medios de la derecha tampoco han leído los párrafos en los que el semanario afirma que actualmente no hay peligro de que Sánchez pierda su puesto. Parece un cambio de opinión sobre lo que escribía antes de la formación del gobierno en 2018: que un gobierno con los apoyos variados imprescindibles seria extremadamente inestable. Llevamos seis años de inestabilidad extrema.
Habrá que ver si los costes para la democracia son también percibidos por la The Economist Inteligence Unit, la igualmente prestigiosa publicación hermana del semanario, que acaba de publicar su Democracy Index correspondiente al pasado año, en el que sitúa a España como una de las 24 democracias plenas, como nos recuerda el sociólogo Jesús de Miguel en Agenda Publica.
Que The Economist critique a Pedro Sánchez con dureza es una noticia importante, al menos para ciertos medios; que The Economist Inteligence Unit, califique a España de democracia plena, cumplidos 5 años de gobierno de la misma persona, no merece ni una columna en páginas interiores. @mundiario



