Tesla paga los platos rotos tras las fechorías de Elon Musk

En EE UU y Francia, las protestas contra Tesla se intensifican, mientras que en el Reino Unido proliferan las campañas en contra de su líder. En España, algunos ciudadanos han comenzado a distribuir pegatinas en rechazo al controvertido asesor de Donald Trump.
Ilustración inspirada en las fotos que circulan por las redes contra Tesla debido al comportamiento político de Elon Musk. / Mundiario
Ilustración inspirada en las fotos que circulan por las redes contra Tesla debido al comportamiento político de Elon Musk. / Mundiario

Elon Musk ha pasado de ser el visionario que revolucionó la industria automotriz con Tesla a convertirse en un líder altamente polarizante. Su deriva ultraderechista, su respaldo a Donald Trump y sus gestos y declaraciones incendiarias han convertido la marca en un símbolo de controversia global. Mientras en Estados Unidos y Francia se registran protestas contra Tesla, en Reino Unido proliferan las campañas de guerrilla urbana contra su líder y en España algunos usuarios están colocando pegatinas en sus vehículos para desvincularse del magnate.

"Elon Musk es ahora una persona nociva para la sociedad. Si pudiera, vendería el coche", confiesa Álvaro Gutiérrez, informático alicantino y propietario de un Tesla Model 3 en el diario El País. Su testimonio no es aislado. Muchos conductores que alguna vez se sintieron orgullosos de poseer un vehículo innovador y ecológico ahora se avergüenzan de su compra. En Alemania, Francia y Estados Unidos, los ataques contra concesionarios y estaciones de carga de Tesla son cada vez más frecuentes, mientras la caída de ventas se acelera.

La caída de Tesla en el mercado

Los números no mienten. En los primeros dos meses de 2025, las ventas de Tesla han caído un 44% en España, casi un 50% en Noruega y Dinamarca, y hasta un 80% en Alemania. La razón principal es la pérdida de confianza en la marca, agudizada por la postura política de Elon Musk. En Estados Unidos, la situación es incluso más dramática, con una reducción del 75% en las ventas. Lars Hoffmann, analista del sector automotriz, explica que "Tesla se está alejando de sus clientes demócratas y perdiendo terreno en Europa por las posturas extremas de su fundador".

La situación se agrava con el impacto de las decisiones políticas de Trump, que ha convertido la Casa Blanca en un escaparate de Tesla para favorecer a su aliado Musk. Al mismo tiempo, China, el mayor mercado de vehículos eléctricos, ha reducido su interés por Tesla, favoreciendo a fabricantes locales.

De icono ecológico a símbolo de controversia

El viraje ideológico de Musk ha cambiado radicalmente la percepción de Tesla. "Antes se nos veía como pioneros, pero ahora la imagen de Tesla está contaminada", dice Juan Cuartero, propietario de un Model 3 en Cuenca, quien ha colocado una pegatina en su coche que reza: "Lo compré antes de saber que Elon estaba loco". Su caso se repite en toda Europa, donde los propietarios de Tesla buscan maneras de distanciarse del magnate.

En Reino Unido, el movimiento People vs. Elon ha lanzado una campaña de guerrilla urbana con carteles en el metro y marquesinas de autobuses ridiculizando al empresario. "Hate Doesn’t Sell. Just Ask Tesla" (El odio no vende. Pregunta a Tesla), dice uno de los anuncios, mostrando una gráfica con la caída de las ventas de la marca. Otro cartel parodia la saga Fast & Furious con el lema The Fast and the Führer, conectando a Musk con la simbología nazi.

Protestas y ataques a Tesla

Las protestas han ido en aumento. En Nueva York, cientos de manifestantes irrumpieron en un concesionario de Tesla y se enfrentaron a la policía. En Colorado y Massachusetts, supercargadores han sido incendiados. En Francia, un grupo anarquista atacó un concesionario cerca de Toulouse, incendiando varios vehículos. En Alemania, críticos de Musk proyectaron un vídeo suyo haciendo el saludo nazi en la fábrica de Tesla en Berlín.

Mientras, en España, la resistencia es más silenciosa pero creciente. Usuarios como Ramon Noguera, profesor en Girona, han colocado pegatinas en sus coches disculpándose por conducir un Tesla. Otros, como Juan Carlos Peña, dicen que aunque no venderán su Model 3, sienten "menos orgullo que antes". "Antes se consideraba un coche de progresistas ecológicos, ahora parece un coche nazi", resume Peña en otro testimonio que recoge el diario de Prisa.

Trump y Elon Musk /  André Carrilho, Portugal
Trump y Elon Musk / André Carrilho, Portugal

El futuro incierto de Tesla

A pesar del descalabro en las ventas y la imagen pública, la empresa no ha emitido declaraciones oficiales sobre la crisis reputacional de su fundador. La incertidumbre sobre el futuro de Tesla es evidente: la marca ya no es sinónimo de sostenibilidad e innovación, sino de polarización y rechazo. El daño a su imagen podría ser irreversible si Musk sigue anteponiendo su agenda política a la viabilidad de la compañía.

Tesla alguna vez representó el futuro del automóvil eléctrico, pero ahora se tambalea bajo el peso de su fundador. Mientras Elon Musk se aferra a su deriva ultraderechista, el mercado y los consumidores le están enviando un mensaje claro: el fanatismo no vende. @mundiario

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