Socialismo de paja y pesebre frente a socialismo de Page y pedigrí
¡Estamos hodidos!, con perdón. Sánchez dirige un socialismo de paja heterodoxo, la voz ortodoxa del socialismo de Page clama en el desierto, Feijóo se tira a la piscina sin comprobar su profundidad y los buitres revolotean por derecha e izquierda aguardando un festín de carroña.
Qué cosa dices, ¿el Comité Federal del PSOE del pasado fin de semana? Hombre, la única novedad reseñable (respecto a lo que todos imaginábamos que podía dar de si ese asunto de puro trámite), ha sido la reencarnación de Pedro Sánchez en capitán de barco, procedente de ese más allá como Secretario General del partido. Porque, chico, como máximo guardián del templo socialista de Ferraz, 70, no nos engañemos, es ya un difunto embalsamado y bien embalsamado en modo faraón egipcio. Solo queda ahora valorar su renovado papel al mando del puente de ese buque, ¡oh capitán, mi capitán!, cuya tripulación, antes de zarpar, está ya más pendiente de los botes salvavidas que la mismísima tripulación del Titanic haciendo aguas lentamente en el Atlántico Norte.
El espantoso viaje que inmortalizó Walt Whitman no ha terminado todavía; no se han salvado todos los escollos; nos se ha ganado el premio codiciado; no se ha llegado a puerto; no se oyen las campanas; y quedan dudas de que el capitán, al final de la travesía, yazca (vivo o muerto y frío en cubierta), sin que, en cualquiera de los casos, su nombre, a diferencia del de Abraham Lincoln, tenga opciones de quedar inmortalizado en la historia por los siglos de las siglas.
Yo, porque no soy James Cameron, sino estaría ya escribiendo el guión de otra épica historia de naufragios con este otro navío, ese del PSOE, miradlo, insumergible nada mas y nada menos que durante un siglo y medio, en manos de un recién autoproclamado capitán Sánchez que, una de dos: o no ve un presunto chorizo o choriza a dos pasos, o no percibe que el rumbo que está marcando le dirige directamente a un iceberg sociológico del que, por ahora, solo se divisa la punta.
Acabado el reciente Comité Federal de la cosa, en el que la cantidad de socialdemocracia de paja se impuso por goleada a la calidad de la socialdemocracia de Page, o sea, el pesebre al pedigrí, solo me queda entonar un réquiem por tantos náufragos, en el diverso y adverso mar de nuestra política, contemplando cómo se hunde el centroizquierda y esperando a que, el centroderecha, como in illo témpore el Carpatia a los supervivientes del genuino Titanic, sea capaz de llegar a tiempo o algo a destiempo para devolver al mayor número posible de españolas y españoles a la tierra firme de la democracia. @mundiario
Posdata.- Si yo fuera Pedro Sánchez, iría formando una orquesta del Titanic con Óscar López, su tocayo Puente, Chus Montero, Pilar Alegría, Bolaños y maestros y maestras de esas dispuestas a que no pare la música hasta que el agua, al fin, les llegue al cuello.