EDITORIAL

Pedro Sánchez viaja a donde hundieron su partido en Galicia

El declive del PSOE en Galicia, señalado incluso en las encuestas de sus medios más afines, es producto de la desunión interna, debido al sectarismo de su actual dirección, y de la falta de estrategia en clave gallega.
Gonzalo Caballero y Pedro Sánchez. / Mundiario
Gonzalo Caballero y Pedro Sánchez. Fue con el anterior secretario general del PSdeG cuando el PSOE ganó por primera vez unas elecciones generales en Galicia. / Mundiario

Pedro Sánchez viaja este fin de semana a la ciudad de A Coruña, donde su partido celebra una convención de ámbito estatal y donde también hundieron su formación en Galicia. No es nada nuevo, es cosa de años, como tantas veces se advirtió desde las páginas de MUNDIARIO, un periódico plural e independiente en el que colaboran cualificados socialistas.

El declive del PSOE en Galicia, señalado ahora incluso en las encuestas de sus medios más afines, es producto de la desunión interna, debido al sectarismo de su actual dirección, y a la falta de estrategia en clave gallega. Tanto es así que los sondeos de sus periódicos más próximos sitúan al PSdeG por debajo del discreto resultado en 2020 de Gonzalo Caballero, el anterior secretario general del PSdeG, a quien no le dejaron culminar su proyecto político de reconstrucción del PSOE en Galicia en clave socialdemócrata y galleguista, pero sobre todo en clave ética.

Sánchez no es inocente: tras aprovecharse de Gonzalo Caballero –bajo su mandato el PSOE obtuvo su primera victoria en Galicia en unas elecciones generales– ha tolerado el sectarismo practicado con mezquindad desde la dirección del PSOE en Galicia, previo visto bueno de su capataz, Santos Cerdán. 

En el horizonte político gallego, las perspectivas para el PSOE son ahora cada vez más desalentadoras, especialmente a la luz de los recientes resultados arrojados por el barómetro de Nós Diario, no muy distintos de los de otros anteriores de El País y de elPlural. El sondeo del periódico de tendencia nacionalista –receptivo por tanto a que al PSOE le vayan bien las cosas, al necesitar el BNG que sea su aliado para poder gobernar en Galicia– sugiere un retroceso para los socialistas en las elecciones autonómicas gallegas del 18 de febrero, resaltando diversos factores que debilitan su posición.

Gómez Besteiro, posible víctima del sectarismo

Uno de los elementos más preocupantes es la división interna dentro del PSOE gallego, alimentada por el sectarismo de la actual dirección encabezada por Valentín González Formoso y José Manuel Lage Tuñas. Esta división ha sumido al partido en una profunda crisis, impidiendo cualquier intento de maquillar la situación por parte del candidato a la presidencia de la Xunta, José Ramón Gómez Besteiro. Incluso el respaldo de Pedro Sánchez, quien designó a Besteiro como candidato, no ha logrado enderezar la nave socialista, sumida en la falta de cohesión y una estrategia política desacertada.

La calculada elección de A Coruña como sede para la convención política del PSOE, que reúne a alrededor de 1.500 socialistas, es un intento de renovar desde Galicia la dirección del partido y de establecer las políticas a seguir en vísperas de las elecciones gallegas. Sin embargo, esta decisión estratégica de Ferraz parece no haber tenido el impacto deseado en Galicia, ya que las encuestas indican que Besteiro –hace años un líder con cualidades personales y políticas– tiene pocas posibilidades reales de éxito en las ya próximas elecciones autonómicas. De hecho, la noche del 18-F puede ser una víctima más de los graves errores de González Formoso y Lage Tuñas, ahora supuestos amigos suyos.

En la izquierda quien brilla es Ana Pontón

Los datos de la encuesta de EM-Analytics para Nós Diario sugieren, por el contrario, que el Bloque Nacionalista Galego (BNG) está en camino de experimentar un crecimiento en las cuatro circunscripciones gallegas, consolidándose como una fuerza política relevante, con Ana Pontón al frente. Mientras tanto, el PSOE gallego se enfrenta a una pérdida de un escaño y una caída en la intención de voto en comparación con las elecciones de 2020, cuando fue candidato Gonzalo Caballero, en unas circunstancias extraordinariamente adversas. La situación se agrava al constatar que, a pesar del avance del BNG, el Partido Socialista no ha logrado recuperarse a tiempo, como hubiera hecho, probablemente, de haber continuado el profesor Gonzalo Caballero al frente.

La convención socialista en A Coruña ya fue testigo de la entrada de Gómez Besteiro al auditorio de Palexco, acompañado por líderes destacados del PSOE, incluyendo al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Aunque el entusiasta y errático ZP expresó su respaldo a Besteiro –"tiene apellido de presidente", dijo– y le auguró un futuro prometedor, los resultados de las encuestas indican un panorama más bien sombrío. Casi desolador.

Lejos de sus cantos de sirena en la convención, la dirección federal del PSOE debería reflexionar seriamente sobre los datos del PSdeG en Galicia, ya que las elecciones del 18 de febrero serán un indicador crucial para evaluar la dirección futura del Partido Socialista. La falta de cohesión interna, sumada a una estrategia política cuestionable, podría llevar al PSOE gallego a enfrentar severos riesgos políticos. Incluso para Pedro Sánchez. Al tiempo. @mundiario

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