PSdeG: juntar a la militancia, debatir y encontrar una alternativa

El expresidente Fernando González Laxe, en el congreso del PSdeG - PSOE. / Mundiario
El expresidente Fernando González Laxe, en el congreso del PSdeG - PSOE. / Mundiario
Es debatiendo abierta, libre, serena y detenidamente, cuando se construyen los conceptos y las alternativas, y donde se dirimen las diferencias y se logra la unidad.
PSdeG: juntar a la militancia, debatir y encontrar una alternativa

Cuando Pedro Sánchez, el 2 de octubre de 2016, fue obligado a dimitir como secretario general del Partido Socialista Obrero Español no tenía ante sí más que dos opciones: o aceptar la derrota, o intentar recuperar un partido que quedaba también herido de muerte. Optó por la segunda, y el camino que eligió era el único posible: un partido socialista el único valor que tiene es el de sus militantes. Por eso decidió recuperar a los militantes en un esfuerzo de relación personal. En una casi imposible tarea de recuperar a los socialistas para que trascendieran la vergonzosa derrota que les infligió el sector más conservador de su dirección el 1º de octubre de 2016.

Los militantes del Partido Socialista de Galicia acaban de sufrir la peor derrota electoral de su historia, y nueve días después de su fracaso aún no han recibido una reflexión coherente por parte de su dirección, que les facilite un análisis de su hundimiento, y les ofrezca una vía para ir encontrando respuestas a la pregunta que todos se formulan: ¿qué hacer? Entre otras cosas porque en la mayor parte de los lugares las agrupaciones no se han reunido, y en algunos sitios, como en A Coruña, hay militantes recogiendo firmas para solicitar que se abra la sede para poder reunirse y reflexionar juntos.

Mientras tanto, la Comisión Ejecutiva, después de reunirse tras las alecciones, ni explica las causas del fracaso, ni ofrece más salida que la convocatoria de una reunión del Comité Nacional del partido. Y, por el camino, Valentín González Formoso, el secretario general hace unas declaraciones en las que anuncia, no su dimisión como consecuencia del fracaso, sino que “en el congreso” (sin especificar cómo ni cuándo) cederá la dirección del partido a Xosé Ramón Gómez Besteiro. Como si él tuviera la potestad de transmitir poderes, y casi dando por hecho que no existe militancia en el socialismo gallego.

Y -lo que es más grave- sin hacer la más mínima autocrítica a su gestión, y la de su ejecutiva, durante el tiempo que llevan al frente del partido y por la nefasta planificación de unas elecciones en las que ha perdido cinco diputados, batiendo un récord de fracaso. La única crítica que le he escuchado a sus declaraciones a la SER ha sido sobre las emisoras que no han tenido en cuenta al PSdeG a la hora de intentar un debate entre el candidato del PP y la candidata del BNG. Como si ésa fuera la causa del mal planteamiento del equipo que él dirige todavía.

Cuando Formoso habla del “congreso” da por hecho que ya tienen decidido realizar un congreso de trámite, de los de siempre, en el que se va a hablar más de puestos y de nombres que de política. Demostrando una clara falta de visión política sobre la peligrosa situación en la que ha dejado a su partido.

Con una caída tan alarmante, el PSdeG necesita una reflexión profunda y con tiempo de las causas que lo han colocado en esa situación. Y una reflexión no realizada por cuatro metidos en un despacho. Necesita contar con sus 10.000 militantes, para que presenten su opinión y sus ideas, durante la preparación de un congreso que tiene más de refundación que de mero trámite. Un congreso de reflexión política y organizativa. Un congreso que analice las formas de militancia, los modos de acercarse a la sociedad gallega, de conocer sus problemas y hasta sus soluciones; de construir un proyecto serio y en profundidad para Galicia.

Lamento tener que destacar la superficialidad del actual secretario general del PSdeG en esas declaraciones del 27 de febrero. Incluso frivolidad, porque él debería ser el que más preocupación debería estar mostrando por el fracaso del que -como secretario general- es responsable, junto con su ejecutiva.

Hade falta un congreso que se prepare con tiempo; con la participación del conjunto de los militantes. Para lo cual, habrá que resucitar muchas agrupaciones en las que hace tiempo que no se practica ni el diálogo ni el debate políticos, porque ni siquiera abren. Un congreso para el que habrá que nombrar una gestora, no formada por la actual ejecutiva, para que se dedique con el máximo esmero y neutralidad a fomentar esa participación, y para que proponga un debate con calma sobre los muchos aspectos políticos, sociales, económicos, culturales, tecnológicos, organizativos, que conlleva la construcción de un proyecto serio y estratégico de país para Galicia. Por respeto al PSdeG, por respeto a sus militantes y simpatizantes, y por respeto al conjunto de Galicia.

Tiene coherencia que el candidato, Xosé Ramón Gómez Besteiro, no saliera corriendo después de la derrota, y que afronte la responsabilidad de quedarse -también por respeto a Galicia y al partido- para trabajar de forma minuciosa y eficiente en desenredar la madeja llena de enredos que la ejecutiva -debería decir saliente- deja en todos los niveles y aspectos del PSdeG. Pero tendría mucha lógica que siguiera el ejemplo de lo que hizo Pedro Sánchez en 2016, recurriendo a la militancia, escuchándola, y junto con otras muchas personas simpatizantes socialistas, o no, hacer una valoración de lo que Galicia necesita, y trabajar para construir una alternativa. Y estoy seguro de que si hace bien ese trabajo -al que se comprometió en la noche electoral- se ganará la reelección para representar al socialismo gallego en las próximas elecciones, e incluso podrá ganarse la elección para dirigir el PSdeG.

Así es como hacen las cosas los socialistas, y así es como las hemos hecho siempre. Sin estilos ni clientelares ni caciquiles, tal vez importados de algún otro partido por el que alguien haya pasado. Y así es como la mayoría de los socialistas gallegos estoy seguro de que quieren que se hagan las cosas. No hay prisa para un congreso que tenga más de faena de aliño que de un proceso juicioso, preparado y eficiente. Porque me consta que hay muchas personas dentro del PSdeG que llevan mucho tiempo con ganas y necesidad de decir lo que piensan, de que se cuente con su opinión, sus conocimientos y su experiencia; y de que no se las precipite a la vorágine de congresos de improvisación y urgencia en los que lo que prima son las listas, las componendas para pactar los cargos, el toma y daca del reparto de un poder cada vez más disminuido y hasta más cainita. Cuando es debatiendo abierta, libre, serena y detenidamente, cuando se construyen los conceptos y las alternativas, y donde se dirimen las diferencias y se logra la unidad.

Sé que habrá quienes se sorprendan de leer estas afirmaciones. Pero me atrevo a hacerlas en nombre de la ortodoxia, de la lógica, del sentido común, y de un único interés: el de la aplicación de los principios de la Socialdemocracia que es lo que -a pesar de los resultados electorales- necesita Galicia. @mundiario

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