Plato del día

El presi no esta muerto, no, no; se nos va de parranda en el Falcon…

De parranda en el Falcon
La democracia se ha ido diluyendo como un azucarillo en los Tres Poderes, con la inapreciable colaboración del advenedizo cuarto poder; y en esta convocatoria de junio nos ha quedado como asignatura pendiente.

Ante la oportuna agenda internacional que va a privar al Congreso, a los telediarios, a los tertulianos, a la ciudadanía, de una nueva actuación de Pedro Sánchez candidata a los satíricos premios anti-óscar, reconozco que no me invade el mínimo síndrome de abstinencia audiovisual, ni el morbo de contemplarle en el calvario de la bancada azul, ya sabes, en plan mesías progresista prometido crucificado entre dos ladrones, como el mesías original propiamente dicho, sin tener muy claro a cuál de los dos, Ábalos o Cérdan, le corresponde el papel del bueno y el malo o el malo y el peor.

Leídas las diversas cartas de este Presidente, con vocación de cartero de esos que siempre llaman dos, tres, las veces que haga falta, ¿qué prisa podemos tener para escuchar más de lo mismo con similares o distintas palabras? A estas alturas de su currículum vitae presidencial del señor Sánchez, resulta mucho más elocuente su escaño azul vacío (o sea, una metáfora de sus servicios prestados a la democracia española), que su presencia ante un tribunal parlamentario en el que, una mayoría heterogénea, con distintos, distantes, endogámicos, patológicos y pesebreros instintos de supervivencia, va a dictar sentencia absolutoria  con las narices tapadas.

En casos como estos, en los que es evidente que prima el espectáculo mediático, el redundante duelo en el OK corral entre Feijóo y Sánchez, la lujuria del odio entre las hinchadas ideológicas y el más de lo mismo, seguido de un mas de la nada en cuanto la señora Armengol declarase por terminada la sesión, este servidor de ustedes se acoge a ese práctico principio básico acuñado por José Mota: si hay que ir, se va; pero ir por ir es tontería…

Ahora, como te digo una cosa te digo la otra, ¿eh? Esa oportuna peregrinación de este Presidente de todas y todos los españoles por la OTAN, por Bruselas, por donde le lleve y hasta donde le lleve su Falcon, por un lado es una deserción en toda regla que puede herir la sensibilidad del respetable público nacional, naturalmente, pero, por otro, ¡maldita la gracia que les va a hacer a tantas y tantos dirigentes europeos saliendo en la foto, esbozando una sonrisa y dándole la mano a un señor que, quizá por acción y, sin lugar a dudas por omisión, va a  ir dejando por las instituciones europeas un reguero sórdido, repulsivo y contaminante olor a podrido. Para España, no sé yo que será peor, oye: lavar los trapos sucios en casa o resignarse a pasearlos por las cancillería e instituciones europeas, en algunas de la cuales Antonio Costas dimitieron en pleno estado de presunción de inocencia, o Ministros Federales como el alemán Guttemberg, se fue a casa por haber plagiado un par de párrafos de una tesis doctoral.

¿Qué pensarán de nosotros los españoles? Un servidor solo lo puede imaginar; mis colegas de nacionalidad harán sus propias conjeturas; pero de lo que no me cabe prácticamente ninguna duda es que, a estos y estas, los que ahora pregonan que más vale corrupción conocida que derecha por conocer, le importa un huevo y la yema del otro, con perdón. He sido gobernado por una UCD heterogénea, por un Felipismo con muchas luces y alguna sombras, por un Aznarismo que no practicó el amor, sino la guerra, por un ZP al  que introdujo en La Moncloa un brote de terrorismo islámico, por un Marianismo cuyo su mayor servicio fue servir de escarmiento a la corrupción y, ahora, ya ves, un Consejo de Ministros, en modo camarote de los Hermanos Marx, que me han condenado a acostarme por las noches y levantarme por las mañanas con síndrome de abstinencia: ¡democracia, democracia, democracia, democracia, coño! Se ha convertido en nuestra asignatura pendiente... @mundiario