Premio Mundiario de Periodismo: memoria, comunicación y defensa de la prensa libre
Reflexión personal sobre una trayectoria profesional, el valor de la comunicación y la libertad de prensa en democracia, con motivo del IV Premio Mundiario de Periodismo.
Cuando José Luis Gómez me comunicó la decisión del jurado de concederme el Premio Mundiario de Periodismo en su cuarta edición, mi primera reacción fue de incredulidad y de cierta resistencia a aceptarlo. A estas alturas de mi vida ya no estoy en el mercado laboral, no compito ni busco visibilidad alguna. Pensé, en cierto modo, que esta distinción sería más adecuada para quienes aún están en plena travesía profesional, no para quien ya ha guardado los instrumentos de trabajo.
Sin embargo, el fundador de MUNDIARIO me recordó que este galardón no premia el presente, sino que reconoce una trayectoria humana y profesional. En su estrategia de convicción, manejada con maestría, utilizó además el comodín de la unanimidad del jurado, integrado por destacadas personalidades. Con estos argumentos no me quedó otra alternativa que aceptar un premio que agradezco profundamente.
Mi actividad profesional se desarrolló en Caixa Galicia, primero como director de Comunicación y después como director de la Fundación de la entidad, donde finalicé mi vida laboral. Siempre entendí la comunicación corporativa como una herramienta estratégica que conecta a la empresa con su entorno interno –los empleados– y externo –la sociedad– a través de los medios de comunicación. Su objetivo es crear, reforzar o modificar la opinión y la imagen que esos públicos tienen de ella.
La comunicación no es solo transmitir noticias: es crear confianza y hacer aliados permanentes. La libertad de prensa fortalece la democracia porque defiende el derecho de los ciudadanos a saber
Mi enfoque comunicacional podía resumirse en una frase: la comunicación es el arte de hacer aliados permanentes. En primer lugar, aliados entre la empresa, sus clientes, sus accionistas y la opinión pública, mediante una información veraz, relevante, regular y comprensible. Clientes y accionistas bien informados están también más comprometidos con su fidelidad a la empresa.
En segundo lugar, aliados dentro de la propia organización. Un trabajador que recibe información sobre lo que hace la empresa, por qué lo hace, hacia dónde camina y cómo evoluciona la cuenta de resultados está más motivado, trabaja mejor y se convierte en su mejor embajador. Por eso, la empresa que comunica bien hacia dentro y hacia fuera mejora la eficiencia, genera un impacto positivo en la sociedad y alcanza sus objetivos. Comunicar con claridad, honestidad y oportunidad es una buena inversión empresarial y también una excelente decisión en la vida familiar y social.
La relación con los medios de comunicación es un factor determinante en la comunicación corporativa. Me siento orgulloso de haber mantenido relaciones profesionales y cordiales con periodistas de A Coruña, de Galicia, de Madrid, de otras ciudades españolas donde estaba implantada Caixa Galicia y también de Oporto. Intercambiamos cientos de noticias, compartimos encuentros culturales y gastronómicos y, sobre todo, mantuvimos siempre el respeto profesional como código ético. De esas relaciones surgieron amistades entrañables.
Comunicar es mucho más que transmitir información: es crear confianza, tender puentes, cuidar vínculos y construir un clima de ayuda mutua. Quizá no iba tan desencaminado en ese modelo cuando, en 1996, los periodistas de A Coruña me concedieron el Premio Cristal a la transparencia informativa. Fue una distinción especialmente significativa, porque no hay mejor validación que la de quienes observan desde fuera con cordialidad y exigencia profesional.
La desaparición de Caixa Galicia y de otras cajas de ahorro tras la crisis de 2008 sigue provocando tristeza. Se perdieron entidades profundamente enraizadas en el territorio, que contribuyeron decisivamente al desarrollo económico, social y cultural de Galicia. Millones de ahorradores modestos recibieron no solo un servicio financiero, sino también un dividendo social que se materializaba en vivienda, empleo, cultura, investigación, deporte y cohesión social.
No hubo un solo ayuntamiento gallego que no recibiese apoyo de las cajas para actividades culturales, deportivas o festivas. Aquellas entidades desaparecieron por problemas de gestión, fallos graves de supervisión y un proceso de concentración bancaria que favoreció la eliminación de un sistema que gestionaba la mitad del sistema financiero español. Estoy convencido de que la historia económica será más justa con ellas.
En esta etapa de retirado –palabra que prefiero a la de jubilado– el peso de la memoria no anula la esperanza. Tras muchas jornadas de trabajo llega el momento de cambiar de rumbo y volver hacia uno mismo. La gran ventaja de este estado es no tener prisa por llegar ni urgencia por marcharse, sabiendo que siempre hay que irse cinco minutos antes de estorbar.
Sigo, no obstante, ejerciendo el oficio de comunicar en tertulias y artículos semanales en diversos medios, entre ellos MUNDIARIO. Es la comunicación desde el otro lado del mostrador. Siempre lo hice con una libertad entendida como la condición de quien no es esclavo. La libertad de prensa es fundamental en democracia: informa, vigila y actúa como contrapeso frente a los abusos del poder.
Larga vida a los periódicos y a los periodistas. No por ir contra ningún Gobierno, sino por defender el derecho de los ciudadanos a saber. Quizá valoramos poco esa libertad que, como escribió Cervantes, es uno de los dones más preciosos concedidos al ser humano.
En esta etapa vital cuento con dos reservas que nunca quiebran: el banco de la familia y el banco de los amigos. Con esa base afectiva y con la actividad periodística, el retiro resulta mucho más enriquecedor.
Agradezco este premio con la humildad de quien solo intentó trabajar con honestidad, rigor y coherencia, sin buscar protagonismo. Si algo procuré fue crear confianza, tender puentes y hacer aliados. Recibo este reconocimiento como una confirmación de que ese esfuerzo mereció la pena. @mundiario
Texto extraído del discurso del autor en el acto donde recibió el IV Premio Mundiario de Periodismo, cuya versión original en gallego se publica en la edición Galicia de este periódico. @mundiario

