El partido de Puigdemont y la llave de las mayorías que precisa Sánchez

La Vanguardia y El País coinciden en que la postura de Junts será clave para que Sánchez pueda repetir mandato contando con sus viejos consocios tradicionales.
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Puigdemont, Junts y los otros socios de Sánchez.

De cuantos análisis de urgencia que se ha vertido en la prensa española, tras los resultados finales de las elecciones del 23 de julio, hay uno especialmente relevante en el que coinciden  La Vanguardia El País que destacan el futuro papel de Junts, el partido de Puigdemont que, pese a perder un escaño y unos 140.000 votos podrían decantar la mayoría para que de Sánchez pueda formar Gobierno contando con sus consocios tradicionales. Pero el precio sería el referéndum pactado y la amnistía, idea a la que se suma el viejo socio ERC, que por boca de Rufián propone que todos los independentistas formen un bloque para condicionar el apoyo al candidato del PSOE. El precio es desorbitado, pero vistos los antecedentes, ya se verá. Por otro lado, nadie da un duro por la posibilidad lejana de que el PNV apoyara a Feijoo, pero sus exigencias (ya han advertido que su precio sería elevado para Sánchez) lo hacen otro asunto imposible. Y Otegui ya ha dicho que para cerrar el paso a la derecha pueden contar con ellos. O sea, todo está claro y en su sitio. Por algo, pese a no ser la fuerza más votada, Sánchez, contando sin duda con sus consocios, ya se proclama vencedor.

Decía el maestro Raymond Cartier que uno de sus trabajos más complicados como periodista era hacer los análisis de los resultados electorales en Francia. Y el otro maestro, el italiano Indro Montanelli, aparte de coincidir, apuntaba que, con independencia de los resultados, el complejo bosque de partidos italianos y la originalidad de las alianzas posibles desarmaba lo que los analistas podían formular al pie de urna, porque todo era posible. Los altos y bajos que, a lo largo de la tarde, nos brindó el avance del recuento electoral impedía ir acumulando conclusiones razonables, si íbamos a acabar con un nuevo gobierno “Frankenstein” o con un gobierno “Drácula”, como calificó un dirigente de la organización territorial del PSOE en Galicia a la opción de un pacto de la derecha, frente a la presunción de que Sánchez podría volver a contar con sus consocios de Bildu y los independentistas de ERC y otros. Claro que, por la ley de los grandes números, nadie duda de que Sánchez tiene que sumar para su continuidad con los apoyos con que pudo montar su moción de censura para echar a Rajoy, y luego seguir gobernando tranquilamente. Todo claro.

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¿Alguien se esperaba que el partido de Puigdemont pudiera ser esencial, en su caso?

Visto los resultados, para muchos inesperados sobre lo que prometían las encuestas, una conclusión notable es que se ha producido un empate técnico, de escasa diferencia, por encima de los siete millones de votos, entre el PP y el PSOE, cada uno, quizá ingenuamente nos preguntamos si ambos partidos, que representan a la inmensa mayoría de los ciudadanos, serían capaces de ponerse de acuerdo en la defensa de la nación española, del Estado y de la Constitución, o el precio que el doctor Sánchez estaría dispuesto a pagar a sus viejos consocios de Bildu, ERC y el PNV, y al partido de Puigdemont si, al menos para que se abstenga y no moleste. Por otro lado, se ha producido otro empate técnico entre VOX y Sumar, conglomerado éste de 15 partidos. Por cierto, que, al comentar los resultados, Rufián, como portavoz de ERC dedicó duras palabras al “bipartidismo español”. Claro que pasar de 13 a 7 escaños tiene que escocer, cuando el PSC sigue creciendo. El citado Rufián ha advertido repetidamente que si Sánchez quiere contar con ellos tendrá que negociar las exigencias que le presente en conjunto todas las fuerzas independentistas. Ese es el mensaje que ayer se difundió repetidamente.

La vecindad con VOX ha perjudicado al PP

Es evidente, por otro lado, que al PP no le ha beneficiado la vecindad con VOX, como se esperaba, y que el extremismo de este partido en cuestiones esenciales que mayoritariamente ha asumido el conjunto de la sociedad española se ha pagado caro. Es claro, o lo parece., que el partido más votado y que ha ganado las elecciones no va a gobernar. El Partido Popular ha sido la fuerza más votada en Galicia, sumando 3 escaños más hasta los 13 de los 23 que se elegían por las cuatro circunscripciones y el 43,62% de los votos; es decir, cerca de doce puntos más respecto a los anteriores comicios. El PSOE ha sido la segunda fuerza en la Comunidad, logrando así 7 escaños, mientras que Sumar ha heredado los dos escaños de Podemos con 167.052 papeletas, y el Bloque Nacionalista Galego (BNG) se queda con uno, como estaba 145.384 votos. O sea, pocos cambios.

Feijoo ha tenido que recurrir, consciente de que ha ganado, pero que no podrá formar Gobierno, al consuelo de repetir aquello de que debería gobernar el partido vencedor en las elecciones y que nunca ocurriera que lo hiciera quien perdiera, pero lo cierto es que el Gobierno sale de las mayorías que se forman en el Congreso, cuando se obtienen directamente en las urnas o en los pactos posteriores. Es curioso, por cierto que los socialistas hayan ganado en el País Vasco y que en Cataluña desaparezca del mapa el PDdeCat que no se sentará en el Congreso. Y eso también es histórico.

Va a ser curioso el proceso formulario venidero. El uso ordinario sería que el Rey ofreciera formar Gobierno al partido más votado, inútil ceremonia si éste no cuenta con los votos necesarios para ser elegido en el Congreso. Hay que ver si Pedro Sánchez se presenta al jefe del Estado, asegurando que cuenta con sus viejos consocios. E insistamos en el precio. Que Junts, por ejemplo, le va a pedir (incluso por no molestar y abstenerse) y la vieja cantinela del referéndum y la amnistía. El propio Rufián ya dijo que ERC iba a subir el precio por su apoyo. O sea, que, por ese lado, Sánchez no parece que lo vaya a tener fácil. Y atención al Senado, donde el PP puede tener la llave de bloquear las iniciativas del PSOE. En su discurso desde la sede del PP, Feijoo anunció que iniciaba las conversaciones para formar Gobierno. Pero, ¿con quién? Atentos al siguiente acto de los pactos, los precios y las cesiones. El espectáculo sigue.

Sánchez supera el rechazo personal anterior

Lo cierto es que las encuestas han fallado y que Sánchez ha superado el rechazo personal y a sus cesiones al nacionalismo catalán que le habían pasado factura en las anteriores elecciones autonómicas y municipales. Y Feijoo ha pagado sus indefiniciones y los acuerdos con VOX y los efectos del tremendismo de este partido que traspasó parte de sus votos al PP, por un lado; en tanto a este partido no le han beneficiado su entendimiento con la extrema derecha en otros ámbitos, que claramente retrocede. Sumar, pese a su diversidad interna, recibe la herencia de Podemos, todavía más variada si cabe. @mundiario

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