¡Padre, perdón, Pedro nuestro que estás en la nubes…!
Ni el mismísimo Houdini, en sus momentos estelares de escapismo físico, superaría a Pedro Sánchez en sus constantes exhibiciones de escapismo oral. Ayer domingo en Cáceres, por ejemplo, más solo, fané y escangallado que los célebres conquistadores extremeños en sus inverosímiles y exitosas incursiones americanas, apareció poseído por los espíritus de Pizarro, de Hernán Cortes, de Orellana, ¡vete tú a saber de cuál de ellos!, y anunció una nueva expedición al desconocido mundo de la XVI Legislatura. Desde luego, esa hipotética XVI Legislatura que el Señor Presidente ha considerado como rentable para España (a España le renta) presenta los mismos visos de elucubración legendaria que la rentabilidad de El Dorado que nos hemos pasado siglos esperando en este rincón del Viejo Mundo en el habitamos los españoles. Y eso que, los genuinos conquistadores, se habían encomendado a Dios, y no como esa damas y caballeros socialistas, abducidos por un tal Pedro Sánchez de Valdivia que, en realidad, solo se ha encomendado al contrastado y contrastable cerebro omnisciente de José Félix Tezanos.
Si el Señor Sánchez posee una cualidad que lo diferencia de sus antecesores, es que ha sido y asegura que va a seguir siendo contundente con la corrupción, el acoso sexual y el baboseo, asunto que nos dejaría a todas y todos más tranquilos sino fuese por esos frecuentes lapsus, involuntarios, claro, de los ¡no me consta! o ¡no me acuerdo!, que le puede pasar a cualquiera, oye. Uno no sabe, por ejemplo, si no le consta o no se acuerda de las veces que donde dijo digo dijo diego; donde dijo amnistía no quería decir sí; donde aseguró que no podría dormir con Pablo Iglesias, compartió sábanas del BOE; que sería más difícil que pactara con Bildu que un camello pasase por el ojo de una aguja, y pasó, chico, con la normalidad con la que pasa el Pisuerga por Valladolid; que cuando se deshizo en halagos a un tal Koldo, inició un proceso lento pero seguro de amnesia que no le permite recordar ¡tal como eran! los que compartieron con él el bla bla car en un Peugeot por las tierras y los pueblos de España.
Fíjate si este hombre, abrumado por los fantasmas judiciales, (¡en ocasiones veo jueces…!), extorsionado por socios aritméticos, contemplado de reojo por feministas socialistas y elevado a los cielos por Tezanos (como un indicio de que más dura puede ser la caída) está perdiendo el oremus que, como colofón a su mesiánico sermón de la montaña en Cáceres, en tono Ecce Homo, se preguntó en voz alta ante su hinchada entregada: ¿cuándo lo ha tenido fácil en España el PSOE? Cuánto me alegra que haya hecho usted esa preguntas, Don Pedro… Pues cuando Felipe González fue investido con 202 votos en El Congreso de los Diputados de 1982; cuando de sus coches oficiales se bajaban Ministras y Ministros como Carmen Alborch, Paco Fernández Ordóñez, Solchagas, Guerras, Borrells, Rosas Conde, Ernest Lluchs, Maravales, Múgicas, mujeres y hombres de esos que, con aciertos y errores, hicieron del PSOE un bastión socialdemócrata europeo, un centro izquierda fiable para los rotos de las clases menos favorecidas y los descosidos de las clases medias, y un inquilino de La Moncloa que predicaba en castellano el nuevo testamento de Olof Palme en sueco y de Willy Brandt en alemán. Ese, que ahora menosprecian en los Consejos de Ministros/as, al que Europa reconoció sus servicios prestados con el Premio Carlomagno.
¿Cuándo lo ha tenido tan difícil España como con este Presidente del Gobierno, me pregunto? Esa debería ser ahora la cuestión. @mundiario


