La oposición popular ocupa la calle en Madrid

Confrontar con Vox o asfixiarlo electoralmente es el dilema que Feijóo debe resolver pronto para integrar a sus oponentes internos en una estrategia común.

Manifestación del PP en Madrid contra la amnistía. / @PPopular
Manifestación del PP en Madrid contra la amnistía. / @PPopular

Demostración de fuerza en Madrid. El PP convoca a varias decenas de miles de personas en torno a Feijóo para transmitir unidad y objetivos compartidos ante la inminente derrota parlamentaria en la sesión de investidura. Todos los dirigentes alineados con el mismo mensaje: rechazo a una posible amnistía a los separatistas catalanes, defensa de la igualdad de los españoles… y poco más.

Si el 23 de julio el PP se examinó ante los ciudadanos que le concedieron el aprobado, pero no la máxima cualificación para el premio, formar Gobierno, el próximo martes Feijóo se examinará principalmente ante los suyos. De sus palabras, del contenido y del tono, deducirán su capacidad para llevar la nave a buen puerto, la victoria en las siguientes elecciones, o la conveniencia de buscar un nuevo líder, sin prisas. Ese ha sido el mensaje implícito del domingo en Madrid, unidad y respaldo para la nueva etapa.

En la sesión de investidura lo único seguro es que Feijóo saldrá derrotado. Pero las condiciones en las que sea percibido su discurso tendrán una gran influencia en la política española. De un lado porque, en contra de su tendencia al hermetismo, deberá elegir explícitamente entre las distintas vías que pugnan en el PP: ocupar todo el espacio de la derecha como defienden Ayuso, Aguirre o Álvarez de Toledo, provocando batallas culturales o ideológicas, confrontando a diario al máximo nivel o bien ensanchar la base electoral del PP sin confrontar con Vox, asfixiándolo por falta de espacio, como propugnan Moreno Bonilla, Rajoy o incluso ha afirmado Aznar en algún momento. Dos estrategias muy diferentes que parten de lecturas distintas de la realidad electoral.

Confrontar con Vox o asfixiarlo. Es probable que la entrada del partido de Abascal en los Gobiernos Autonómicos y coaliciones de gobierno municipales, tenga más coste que beneficios. Obligados a tratar con la realidad y no solo a predicar en las tribunas, el desgaste de quienes son en todos los casos socio minoritario, es probable. En beneficio del PP que no necesitará confrontar, sino solo esperar, mientras dirigen sus esfuerzos hacia el electorado socialista más moderado. Frente a esa postura, los ideólogos de la confrontación creen que solo dirigiéndose abiertamente contra Vox, sus electores volverán a la casa madre, al tiempo que extreman la polarización de la política.

En frente, el Partido Socialista ha mostrado nerviosismo ante lo que no era sino un mitin multitudinario. Las descalificaciones constantes de los últimos días muestran una incomprensible inseguridad cuando el resultado que importa, la investidura, está cantado de antemano. En realidad lo que se ha visto el domingo en Madrid es el estreno de la oposición en la nueva legislatura

El ruido probablemente aumentará. Pasando de lo simbólico a lo alimenticio, Junts ha comenzado a poner cifras sobre la mesa: déficit de financiación calculado según el método del Gran Capitán, Hacienda similar a la foral y, según algunos medios económicos, el retorno de algunas empresas huidas en su momento, en especial CaixaBank. De esto va el enorme debate provocado por el independentismo, de alterar profundamente el funcionamiento de la autonomía catalana de una forma que todavía no sabemos, pues no se ha negociado, si será compatible con la igualdad o nivelación entre las Comunidades Autónomas o si desequilibrará totalmente los recursos disponibles como ocurre con los entes forales.

Sánchez, prudentemente, ha optado por no adelantar su postura hasta tanto reciba el mandato formal de intentar la investidura, lo que ocurrirá la próxima semana. En ese momento, parece deducirse de sus palabras en Nueva York y en Barcelona, fijará los límites de lo que, insiste, estará en el marco constitucional, reducido a dos objetivos: progreso y convivencia. En un Gobierno que incluirá a Sumar según ha declarado. Nada más ha dicho por lo que no cabe especular.

Según se acerca el momento del reparto de poder, aumentan las tensiones entre los socios de Sumar. Podemos e Izquierda Unida que cuentan con dos y un Ministro respectivamente en el Gobierno actual, están presionando para la continuidad en el Ejecutivo. De los 23 miembros actuales del Consejo de Ministros, la titular de Igualdad ha hecho los mayores méritos para no continuar. El cierre de filas de los suyos en torno a ella es solo la cortina de humo para iniciar conversaciones sobre la cuota de poder que les corresponda. Habrá acuerdo final, pues el reparto del botín es suficientemente amplio para contentar a todos.

Como último apunte, un conjunto de intelectuales, vinculados en su momento a la creación de UPyD así como de Ciudadanos, han promovido un manifiesto para la creación de un nuevo partido socialdemócrata para concurrir a los comicios europeos previstos para el mes de mayo. Muchos nombres conocidos con ausencia de políticos. Ocupar un espacio electoral exiguo no es difícil, pero afianzarlo y sobre todo influir requiere condiciones que por el momento no se dan. Sin olvidar que en el tránsito de los intelectuales a los políticos se producirán cambios de estrategia y de objetivos. @mundiario

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