Plato del día

Menos mal que nos queda Portugal

Amanece España con un coctel molotov electoral en Aragón, y deposita uno todas sus esperanzas en Portugal, como in illo témpore Siniestro Total. Todavía es posible el exilio electoral de Vox, ese Chega español con su impredecible y amenazante ¡Santiago y cierra España!
Seguro: la envidia sana
António José Seguro: la envidia sana

Entre las truculentas historias que han trascendido en el transcurso de la II Guerra Mundial, hay una que marcó mi infancia, mi adolescencia y tal vez, subconscientemente, el resto de mi vida. Incluso hoy la he vuelto a recordar, este día después de que una tal Pilar haya perdido su cartera de ministra, suspendido sus oposiciones a nueva Agustina de Aragón e incapacitada para defender la alegría, con minúscula, incluso de la Alegría con mayúscula, como aconsejaba Mario Benedetti en otro de sus magistrales y didácticos poemas.

Trasládense ustedes conmigo, con la imaginación, claro, hasta el océano pacífico. Estamos a bordo de un buque de guerra que quizá salió indemne del sangriento diluvio de Pearl Harbor y puso, ¡ojo por ojo, diente por diente!, proa al Japón. A medio camino hacia su destino, le alcanza un torpedo nipón, se parte lentamente en dos y van aterrizando en las aguas la totalidad de sus tripulantes. No sé el tiempo que transcurre hasta que emergen de las profundidades inconfundibles aletas de tiburones; ni lo que tardan los náufragos, todavía vivos, en formar un corro; ni siquiera si en el centro se sitúan los oficiales convenientemente blindados por sus marineros. Lo que sí se sabe, es que los escualos se dieron un siniestro festín y quedaron muy pocos para contarlo.

Bueno, ¿y a qué viene todo esto?, se dirán ustedes, y con razón. Es que uno ya no sabe cómo explicar lo que está sucediendo con el imprescindible Partido Socialista Obrero Español, oye. Estos sucesivos naufragios electorales, Extremadura, Aragón y los que le rondarán morena en las sucesivas turbulentas aguas territoriales autónomas, comparten un escalofriante denominador común: Pedro Sánchez sale indemne, se sitúa Au-dessus de la melée, pasa página en su siniestro manual de resistencia y marca en los mapas el próximo destino al que volará en el Falcon disfrazado de Mesías de la humanidad.

Ahí lo tienes, contemplando desde las ventanas de La Moncloa cómo los tiburones de Vox, convocatoria a convocatoria, van dejando en los huesos a la derecha sostenible y, las huestes a la izquierda de la izquierda necesaria, picotean con el furor de las piranhas a sus Gallardos, sus Alegrías y, probablemente, a sus Marítnez (León), sus Montero (Andalucía), sus López (Madrid) y demás víctimas propiciatorias, como una palmaria demostración de que, este Presi, se pasa a la socialdemocracia por donde ustedes se imaginan y, al pueblo español, los hijos de las madres y los padres que entonaron a coro en 1976 ¡Libertad sin ira, libertad!, como a un sumiso gallinero en el que Él es el gallo de pelea del corral.

¡Menos mal que nos queda Portugal! Ahí al lado, ya ves, dándonos ejemplo de alternancia entre el centro-izquierda y el centro-derecha, esculpiendo Antonio Costas socialdemócratas y extirpando Abascales de Chega, el Vox portugués, con síntomas inequívocos de cáncer de democracia, posiblemente terminal. @mundiario

Comentarios