El Manual de Resistencia de Pedro Sánchez ha caducado
El Manual de Resistencia que Pedro Sánchez publicó hace unos años ha caducado. La resistencia que Sánchez había esgrimido en los últimos tiempos ya no es como la de antes. Las circunstancias han cambiado mucho. Han ido surgiendo sucesivos escándalos de corrupción de colaboradores cercanos al presidente del Gobierno, con importantes responsabilidades, que ponen en cuestión la determinación original de Sánchez de acabar con la corrupción. Así, las duras palabras que Ábalos dirigió, en su nombre, desde la tribuna del Congreso en el debate de la moción de censura a Rajoy por los abusos del PP se vuelven ahora en su contra.
Qué decir en relación con el compromiso feminista, en donde salpica a la vista observar una insoportable disociación entre el discurso y la práctica del PSOE.
Resistir así se parece poco a la resistencia de los primeros años de vigencia del Manual. La resistencia ya no se produce por una causa noble que encarna un renovado líder por voluntad de las bases del partido; la resistencia ya no está al servicio de un proyecto. La resistencia se está convirtiendo en un objetivo en sí mismo: se trata de resistir por resistir, por no dar el brazo a torcer.
Se dice que hay que aguantar con la justificación última de que la iracunda derecha no llegue al poder y desbanque legítimamente en las urnas al Gobierno de coalición progresista.
En las páginas del Manual de Sánchez no se encuentran recetas para saber cómo actuar ante una situación que se ha vuelto difícilmente manejable, sin presupuestos, sin apoyos parlamentarios suficientes y con los señalados escándalos de corrupción.
En esta coyuntura, resistir por resistir no es una buena idea. Los más fieles lo pueden valorar como un acto de pundonor, pero muchos otros lo vemos sencillamente como una mera obstinación política. @mundiario

