Madrid languidece de aburrimiento

El alcalde José Luis Martínez-Almeida con la sede del Ayuntamiento de Madrid al fondo. / Mundiario
A Almeida no le tengo por buen constructor, sino por todo lo contrario. Su atrevimiento para destruir lo que se había hecho la alcaldía anterior ha resultado modélico. ¿Por qué lo hace? Por simple odio ideológico.

El pasado martes, 5 de julio, la ciudad de Madrid planteó el último debate sobre su situación antes de las próximas elecciones, que se convocarán en un año. Después de tres años de mandato y con uno de los mayores presupuestos consumidos, el alcalde debería tener en su haber bastantes frutos granados.

Sin embargo, no parece que haya hecho nada que pueda exhibir con orgullo de alcalde. Recordamos bien su frase: “Seremos fascistas, pero sabemos gobernar”. La primera parte parece cierta, pero la segunda es realmente falsa. No han sabido gestionar lo que han gastado a manos llenas. Ni siquiera han sido capaces de orientar lo que estaba mal y podría haber mejorado.

Los barrios siguen abandonados desde que empezó el mandato. Madrid, salvo excepciones, está muy sucio. La limpieza de las calles brilla por su ausencia. En su planificación son tan inoportunos que se ponen a hacer obras en algunas piscinas de barrios en los meses de verano. Así las mantiene cerradas, cuando más falta hacen. No tienen otro momento, al parecer. De este modo ahorran presupuesto para dedicarlo a cosas más esenciales. ¿Qué puede haber más importante que ofrecer lugares de ocio y esparcimiento a niños y mayores? Quizás no tengan otro sitio donde refrescarse, porque su familia no pueda ir de vacaciones, pero al alcalde qué más le da. Lo que tienen que hacer es vivir en una buena organización, en la que los vecinos tengan piscina privada y se la paguen. El ayuntamiento no va a contribuir a hacer más llevadero el verano a estos desgraciados. No está para resolver sentimientos, claro. Los destrozos de Filomena no han sido reparados todavía.

En las obras se eternizan. En el barrio donde yo vivo están terminando unos espacios de paseo, bicicletas y jardines de niños, que montó la alcaldesa Carmena y que no remató. En principio está bien. Uno de sus espacios está terminado hace poco tiempo, pero permanece cerrado. El otro lo están concluyendo, pero tampoco lo abrirán hasta que no lo inauguren, cuando se convoquen elecciones.

Han hecho obras en lugares emblemáticos. En una de las calles les falló el pavimento con baldosas levantadas y tuvieron que repararlo. Dijeron que no costaría nada, porque estaba en garantía. Remodelaron la Puerta del Sol y la dejaron irreconocible. Debieron gastarse millonadas para levantar un poco el pavimento y el material del fondo no les permite plantar un árbol. Ha quedado de lo más desangelada. Que no pueden significa que no quieren, claro. A Almeida no le tengo por buen constructor, sino por todo lo contrario. Su atrevimiento para destruir lo que se había hecho la alcaldía anterior ha resultado modélico. ¿Por qué lo hace? Por simple odio ideológico. Declarar hija predilecta de Madrid a Almudena Grandes no lo ha hecho por voluntad propia, sino obligado para que le aprobaran los presupuestos. Así actúa este alcalde. Claro que estos son problemas menores. ¿Qué hace con los jóvenes madrileños? Las encuestas dicen que solo el dieciséis por ciento puede independizarse. La locomotora de España tiene abandonada a la juventud.

Circular por Madrid es una pesadilla

Circular por Madrid es una pesadilla. Los atascos aumentan a diario y la gente gasta gasolina a chorros para ir a trabajar. Se impone el automóvil privado. El transporte público no parece que atraiga mucho. El acceso al alquiler tampoco es fácil. Cómo lo va a ser para un trabajador joven que gana mil doscientos euros, si el alquiler se pone en unos novecientos al mes con suerte de que no pasé de mil. Pero, eso sí, anuncia la construcción de dos mil viviendas en régimen de alquiler. Que machada para cinco millones de habitantes. También proclaman que las bicicletas eléctricas llegarán a todos los distritos, después de haber prescindido de la planificación anterior.

¿Qué pasó con el lío de las comisiones por la compra de mascarillas irregulares? ¿Qué fue del espionaje a la presidenta de la Comunidad por parte de técnicos municipales? Carromero, mano derecha del alcalde, salió, pero permanece oculto sin dar ninguna explicación, aunque se las pidieron y prometió que las daría. Estas cosas pertenecen al pasado, no forman parte de la actualidad de la situación de Madrid.

En la cumbre de la OTAN ni siquiera ha aparecido el alcalde de la ciudad donde se ha celebrado. Aquí ni pincha ni corta. Hay cosas que están muy mal en Madrid, pero de lo malo no se habla. ¿No se trata del estado de la ciudad? Claro que sí, pero del que al alcalde le interesa. ¿Cuál es el futuro que nos anuncia ahora, cuando está terminando la legislatura? Eso si lo lanzó a bombo y platillo para establecer la base en que apoyó su discurso. Construirá un distrito financiero para competir con la City de Londres. Qué pedantería de un hidalgo que pronto agotará su mandato sin haber hecho una buena gestión.

Qué gran originalidad, robada a Manuela Carmena. Ella lo anunció en 2018. Con ello está pidiendo el voto para las próximas elecciones y así podrá construirlo. Y se puede hacer, pero otra cosa son las financieras que vengan a instalarse aquí. Para eso hay que consolidarse económicamente. Si alguien se pregunta por qué no lo planteó a comienzos de su mandato, tendrá que convenir en que son maestros en propaganda. Si lo publicita el primer año y luego no lo ejecuta, menudo fiasco. Es muy lento en las gestiones de lo que Madrid necesita.

Ni siquiera le respetan sus adláteres de Vox. Convertidos ahora en defensores de los pobres, le afean al alcalde que no esté al lado de ellos, porque “la riqueza de Madrid se va a los barrios más ricos y a los familiares de Ayuso y Almeida”.

Faltaba su socia, que se permite presumir que el alcalde tiene una vicealcaldesa y que está gobernando con Ciudadanos. A punto de disolverse, todavía saca pecho esta mujer. Nos encontramos en la miseria más absoluta. Esta es la situación de la ciudad de Madrid. @mundiario