La Ley de Amnistía , "privilegia ne inroganto", contra principio universal del Derecho
Aunque a estas alturas ya nada nos puede sorprender del proceso que vive España por el modo en que, bajo el dictado de Junts, el Gobierno y la mayoría parlamentaria que lo respalda ahorman las leyes, con extraordinaria minuciosidad, sólo falta añadir nombres y apellidos de los beneficiarios, para prevenir y coartar lo que, en otros casos, es la aplicación de los principios fundamentales del Derecho a las mismas situaciones. Pero si vemos bien, esta técnica trapacera de añadidos sobre la marcha, corrigiendo e improvisando, según sus socios le señalan, sin debate propiamente, refleja el grado de miseria a que se conducen Sánchez y sus propiamente cómplices, en cuanto a la elaboración de una Ley, que incluso al margen de su discutible contenido, es, por su categoría de Ley Orgánica, por tanto, esencial en la construcción del armazón legal para el desarrollo de la Constitución. Y en ese sentido, resultan especialmente repugnantes las explicaciones del poliministro Bolaños, con el agravante de que se supone que sí sabe Derecho y evacúa sin miramientos sus patrañas. Hasta tal punto han llegado las cosas que el comisario de Justicia, Didier Reynders, a quien sin duda llegan los ecos del sentimiento de indignación y perplejidad de cientos de juristas y ciudadanos españoles ante lo que vivimos, que ha dicho que observa "muy atento" la evolución de las enmiendas sobre terrorismo en la ley de amnistía, si bien ha querido dejar claro que la Comisión Europea no tiene intención de reaccionar a "cada etapa" de su tramitación parlamentaria porque esperará a tener un texto definitivo para evaluar si respeta los límites del Derecho comunitario. "Dije desde el inicio que hay que prestar mucha atención a todo lo que constituye una parte de legislación europea sobre criminalidad, y el terrorismo es parte de ella. Así que estaremos atentos”.
Ya en su día, a propósito de las precedentes reformas del Código Penal, me referí al hecho del modo en que Sánchez y sus socios vulneraban uno de de los principios generales del Derecho que surgen de la Ley de las XII Tablas y reza así: "privilegia ne inrogando", que significa que es contra Derecho el promulgar una ley particular; es decir, una ley que conceda privilegios a unos sobre otros; una ley que no sea expresión de la voluntad general y, que por eso, constituya un privilegio (lex privata), como nos enseña el catedrático emérito de Derecho de la Universidad de Vigo, tres veces doctor, don Luis Rodriguez Ennes, autorizada voz en esta materia. Pero en España vamos en otra dirección. La elaboración de leyes a la medida particular de los consocios del Sánchez rompe con todos los principios no ya del Derecho y el sentido común, sino de la decencia y la moral. Pero, por si falta algo en este asunto, es el propio beneficiario de una ley particular, quien dicta su contenido. ¿O no? Basta con seguir las advertencias de sus emisarios diversos, que dictan con seguridad sus propios decretos.
Porque lo cierto es que al margen de que Pedro Sánchez tenga que pagar a Junts el lote completo de los siete votos que lo hicieron presidente, al margen de que debe estar atento y obediente a la tutela que sobre él ejercen los de Puigdemont (Laura Borrás lo acaba de advertir que tras las últimas previsiones de le Ley de Amnistía para que no quede el menor recoveco que impida su aplicación extensiva), aparte de todo esto le advierten que hasta el último momento tendrá sobre el cogote la mirada de Puigdemont. Ya en su día, tratamos aquí, en orden a otras decisiones de Sánchez, la propia transgresión de hacer leyes particulares, en contra del principio de aplicación general de la misma, porque actos que ahora dejan de haber sido delitos para unos lo siguen siendo para el conjunto de la población. Una amnistía, en todo caso, debe responder a un interés general y conciliar un amplio consenso social, cosa que no se da en este caso, con el agravante de que es tasa o precio en una operación de compraventa de votos.
"Jugar con las cartas que se tienen"
Pero como decía Winston Churchill, a quien he citado en otras ocasiones, lo más miserable de algunas decisiones, como en este caso, trascienden a su propio contenido, y se envilece más por el modo en que se explica, se justifica o se disimula. Como desde que Sánchez dijera que se movía “por principios”, cada fase de sus actos nos deja una frase de divisa. En este caso, nos la brinda Oscar Puente, con aquello de que “hay que jugar con las cartas se tienen”, a lo que se debe añadir, cambiando las reglas del juego. Sánchez y los suyos han sido pródigos en fijar líneas rojas como expresión de sus límites morales hasta donde llegar. Era una farsa, una forma aparte de cubrirse, Lo dijo el presidente en cuanto a pactar con Bildu y lo acaba de repetir a la hora de enmarcar lo que, con apenas horas de diferencia era una linea roja con respecto a los actos violentos de los CDR y el Tsunámic. Y eso no se admitiría. Era una forma de cubrirse. Pero es que además el propio Sánchez, cuando el Torra animaba a los CDR “a apretar” ya apelara al significado del carácter terrorista de sus actos. Y eso se mantenía como límite horas antes de que Junts les advirtiera del riesgo de que por ese lado la amnistía no fuera absoluta, completa. O sea, se fija el límite, para transgredirlo al paso siguiente. Así que ahora tenemos dos clases de terrorismo, el de baja y el de alta intensidad. Y además, de ello, nuevas categorías jurídicas: vulneración graves –y por lo tanto, también leves—de los derechos humanos. ¿Cuál es la diferencia, dónde se define y describe cada caso?
Al reflexionar sobre todo esto, pensaba yo en los dos policías gallegos, aparte de las otras docenas que sufrieron lesiones irreversibles y graves secuelas que los obligaron a dejar su profesión en plena juventud, cuando fueron atacados salvajemente por los en breve impunes comandos del independentismo, cuando fueron enviados a defender la Constitución. ¿Cuál es el mensaje de Pedro Sánchez y el partido vanguardia de la clase trabajadora para ellos? Y aparte de todo ello, está la gran mentira de Sánchez de que gracias a él lo de Cataluña está enderezado. ¿En qué? Puigdemont le dice que el paso siguiente es el referéndum vinculante y Aragonès subraya que si hace diez meses era impensable hablar de la amnistía, que es cosa hecha, es más que previsible el referéndum programado. Visto lo que el Sánchez decía hace cuatro días sobre la imposible amnistía que ahora fortalece, yo creo que Aragonès y Puigdemont tienen sobradas razones para el optimismo. Simplemente por estadística. Y desde luego son más de fiar que Sánchez.
Es tal la desvergüenza que ya ni siquiera se molestan en los matices. ¿Para qué si una masa de bóvidos los sigue?@mundiario.