Gobiernos y administraciones locales
El 28-M tenemos una magnífica oportunidad para comprobar la calidad de las políticas locales.
En nuestro país, en el reino de España, el artículo 2 de la Ley de Bases del Régimen Local reconoce la necesaria organización de los poderes públicos a partir del principio de proximidad al ciudadano. Principio que significa que las competencias deben atribuirse a los entes locales en atención a las características de la actividad pública de que se trate y a la capacidad de gestión del ente local, en el marco de los principios de descentralización y cercanía de la gestión pública a los ciudadanos.
Por tanto, debe buscarse desde el Gobierno y la Administración local, la permanente conexión con el ciudadano, con el vecino, con el objetivo de, por un lado, tener el permanente conocimiento de lo que demandan la población en cada momento y, por otro, para poder operar como un canal permanente de información al ciudadano, al vecino, lo que será posible desde una política de transparencia rigurosa, exigente, pensada desde abajo, no desde la tecnoestructura. La transparencia se justifica esencialmente como derecho del vecino, y, también, por supuesto como obligación inherente a los poderes públicos locales, así como un principio capital de actuación y organización gubernamental y administrativo.
Los procesos de reforma y modernización de las Administraciones públicas suelen llamar la atención sobre la importancia de la participación real de los ciudadanos en el espacio público con la finalidad de abrir espacios y cauces anchos y andaderos por las que discurra la participación libre de los vecinos basada en un esfuerzo de transparencia que efectivamente propicie la libre y real participación de los vecinos.
En todos los intentos por propiciar la participación, nos encontramos con la necesidad de subrayar que el ciudadano ha superado ya, o debe superar, esa perspectiva pasiva desde la cual únicamente era receptor de bienes y servicios que el todopoderoso Estado de Bienestar le suministraba desde la cuna hasta la tumba. Hoy, a lo que se aspira en los modernos programas de reforma administrativa y de regeneración democrática, es a que los vecinos, auténticos propietarios de las instituciones públicas locales, asuman su papel central y se dedican a protagonizar, desde la posición que les es propia, la configuración, definición y ejecución de las más importantes políticas públicas locales. Para ello, claro está, el legislador debe facilitar el camino y abrir los cauces para que el interés general, también en el plano local, se abra a una nueva dimensión en la que los postulados del pensamiento abierto, plural, dinámico y complementario brillen con luz propia.
Un esfuerzo de transparencia
Quiere esto decir, entre otras cosas, que siendo el espacio local es el espacio de la gestión pública por antonomasia es, en su seno, donde la participación libre o la libre participación puede producir los frutos deseados en el conjunto de las políticas locales. Para ello, es obvio, desde el Gobierno y la Administración local es menester un esfuerzo de transparencia que permita el mejor y más exacto conocimiento por parte de los vecinos de la realidad local en todas sus dimensiones.
El 28-M tenemos una magnífica oportunidad para comprobar la calidad de las políticas locales. @mundiario