Europa impulsa un plan contra las enfermedades cardiovasculares: las claves que España debe asumir
La política sanitaria europea avanza con pasos que, aunque puedan parecer lentos, marcan direcciones estratégicas. Hoy el Congreso de los Diputados acoge una jornada que busca precisamente orientar ese rumbo: Aportando valor al sistema de salud. En ella, el catedrático gallego Juan Ramón González Juanatey presentará los pilares del Plan Europeo de Salud Cardiovascular, un proyecto ambicioso que aspira a situar a la prevención en el centro de la salud pública en el continente.
El propio título de su ponencia —Pilares del Plan Europeo de Salud Cardiovascular: equidad, digitalización y mejora de resultados— resume los ejes de un trabajo elaborado a lo largo del último año por especialistas de todos los Estados miembros de la Unión. González Juanatey ha sido uno de sus relatores principales y, por tanto, uno de los responsables de dar forma a una estrategia continental frente a un problema que Europa ya no puede permitirse seguir ignorando.
Las cifras hablan con una crudeza que no admite matices: las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en Europa. Representan uno de cada cinco fallecimientos prematuros —antes de los 65 años— y el 33% de todas las muertes registradas. En España, aunque desde 2023 el cáncer encabeza las estadísticas, los problemas cardiovasculares siguen provocando el 26,5% de los decesos. No son, por tanto, un desafío sanitario: son el desafío.
De ahí que la Comisión Europea decidiera impulsar esta hoja de ruta. Más que una respuesta técnica, el plan es un recordatorio político: la prevención no es un lujo, sino una obligación estructural de los sistemas sanitarios. Así lo defendió este martes el consejero de Salud de Cantabria, encargado de exponer en Bruselas la posición conjunta de las comunidades autónomas españolas ante el Consejo EPSCO. “Es una oportunidad para hacer de la prevención el verdadero pilar de salud pública a lo largo de toda la vida”, afirmó.
De un modelo reactivo a uno predictivo
El plan europeo no es solo una declaración de intenciones. Su propósito es articular una estrategia que abarque desde la detección precoz hasta la atención integrada, pasando por herramientas digitales que permitan anticipar riesgos y orientar intervenciones personalizadas. La idea es pasar de un modelo reactivo a uno predictivo, aprovechando datos, tecnología y cooperación transfronteriza.
España, que ha participado activamente en la elaboración del programa, tiene ahora la oportunidad —y la responsabilidad— de poner en práctica las recomendaciones. La presencia de especialistas gallegos en la jornada de hoy, como Andrés Íñiguez, jefe de Cardiología del CHUAC, y Paloma Sempere, farmacéutica hospitalaria del Sergas, muestra que el país cuenta con capital profesional para asumir el reto.
Conviene no perder de vista lo esencial. Las políticas sanitarias suelen quedar atrapadas en debates de coyuntura, pero la magnitud de los problemas cardiovasculares exige mirar a largo plazo. El nuevo plan europeo es un paso en esa dirección. No resolverá por sí solo la carga de enfermedad, pero sí puede fijar un marco común que impulse cambios sistémicos.
Europa ha elegido situar el corazón —literal y metafóricamente— en el centro de su agenda sanitaria. España, con expertos en primera línea, tiene ahora la ocasión de demostrar que también puede hacerlo. @mundiario



