Están muy bien los pactos internos, pero también habrá que pactar con Bruselas

España afronta el desafío de forjar alianzas políticas para formar un nuevo Gobierno estable y representativo. A su vez, está la negociación pendiente con Bruselas sobre déficit y deuda, todo un corsé para quien gobierne.

Pedro Sánchez y María Jesús Montero, vicepresidenta primera del Gobierno. / Mundiario
Pedro Sánchez y María Jesús Montero, ministra de Hacienda. / PSOE

El resultado de las elecciones generales del 23-J en España ha dejado un escenario político complejo. El Partido Popular (PP) ganó con 136 diputados, seguido de cerca por el PSOE con 122 diputados. A pesar del aumento del PP, no alcanzó una mayoría abrumadora para formar Gobierno junto a Vox, el partido de la extrema derecha.

La diferencia en porcentaje de votos entre ambos partidos es mínima, lo cual evidencia una fuerte resistencia del PSOE, con Pedro Sánchez al frente, y un reparto de escaños que no prefigura una coalición gubernamental clara.

El PP, liderado por Alberto Núñez Feijóo, no llegó a los 150 diputados deseados para gobernar con Vox, generando un escenario más complicado de lo esperado. El líder del PSOE, Pedro Sánchez, mostró resistencia manteniendo una cifra similar de diputados a la que tenía. La investidura –si la hay– requerirá acuerdos parlamentarios múltiples, ya que ninguno de los dos bloques alcanza la mayoría absoluta. En ese sentido, la abstención de Junts, con sus siete diputados, podría ser clave para lograr una mayoría simple en segunda vuelta y reeditar el Gobierno progresista. La otra opción es volver a las urnas.

España afronta, pues, el desafío de forjar alianzas políticas para formar un nuevo Gobierno estable y representativo. Está visto que las coaliciones de gobierno se han vuelto comunes en Europa y que España se suma a esta tendencia con su primer Gobierno de coalición configurado en 2020.

Distribución de escaños en el Congreso de los Diputados tras el 23-J.
Distribución de escaños en el Congreso de los Diputados tras el 23-J.

Hay otro pacto más pendiente

Pero no todo van a ser pactos internos. A España le aguarda otro gran pacto: el que debe cerrar con Bruselas, gobierne quien gobierne. El corsé fiscal que la Unión Europea (UE) le impondrá a España para corregir su déficit y su deuda no afloró ni en los debates a dos ni a tres ni a siete. Pero sí se debatirá pronto en el Consejo de Ministros, esté presidido por Pedro Sánchez, como hasta ahora, o por Alberto Núñez Feijóo, hipótesis menos probable. Antes de que termine este año tendrá que cerrarse un pacto a ese respecto con Bruselas.

Entre tanto, el Consejo Europeo –bajo presidencia española este semestre– afronta otras importantes reformas. De hecho, la celebración de elecciones al Parlamento Europeo en 2024 y la necesidad de aprobar ciertas propuestas antes de esos comicios han generado altas expectativas para este mandato.

El presidente Sánchez ha definido cuatro grandes ejes en los que España centra su presidencia: la reindustrialización de la UE para evitar la dependencia de terceros países en sectores clave, la promoción de relaciones comerciales con América Latina, avanzar en la transición ecológica y la consolidación del llamado pilar social, que busca una mayor justicia social y económica. También se enfoca en profundizar el mercado interior, culminar la unión bancaria y la unión de los mercados de capitales. Una agenda, por tanto, ambiciosa.

Los candidatos en estas elecciones han eludido la revisión del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, pero tanto expertos como académicos y empresarios la consideran una prioridad. Encuestados por PwC consideran, por ejemplo, que esa revisión del pacto de estabilidad es crucial y deberá acercar posturas en las políticas fiscales entre los planteamientos de Berlín, más rígidos, y la petición de flexibilidad de París y Roma. Además, es probable que haya una reducción del gasto público por debajo de la ratio de crecimiento y que se establezcan sanciones para los países que se desvíen de los acuerdos.

La digitalización y ciberseguridad serán otras áreas de interés para el nuevo Gobierno. La digitalización de la economía es un asunto relevante, especialmente en cuanto a la ciberseguridad y la transformación online de las administraciones públicas y las pymes. Las organizaciones empresariales reclaman una mayor eficiencia digital en la Administración, mientras que la falta de digitalización en las pymes se identifica como una causa de la falta de competitividad de la economía española.

A pesar de estos problemas de fondo y la incertidumbre global, los expertos consideran que España tiene una situación económica positiva, con previsiones de crecimiento en torno al 2% para 2023. Más allá de este año es difícil leer, aunque hay quien espera que la economía se mantenga o mejore para junio de 2024. Todo va a depender del ajuste fiscal, así como de la evolución de los tipos de interés y del auge turístico, un sector diferencial y determinante para la bonanza económica y laboral de España.

Esade prevé un crecimiento de España entre el 1,9% y el 2,1% para 2023, una estimación similar a la del Gobierno y el Banco de España. La inversión será uno de los principales impulsores, aunque se espera una desaceleración en el sector residencial debido al aumento en los costes financieros. La inversión estará respaldada por los fondos europeos y las exportaciones podrían mantenerse, tras su papel clave en el crecimiento del PIB durante los últimos cinco trimestres. @J_L_Gomez


Una imagen evocadora del diseño industrial. / Pixabay
Una imagen evocadora del diseño industrial. / Pixabay

AL ALZA

Las contradicciones

En España se observa tras la pandemia un cierto éxito económico, pero también malestar social. La economía crece, ahora mismo lidera Europa en PIB –eso sí, tardó en hacerlo– y crea empleo, mientras la inflación empieza a ceder. Si bien hay récord de trabajadores activos y empleos de alto valor, el poder adquisitivo de mucha gente se ha reducido. Factores como la inflación alimentaria y la vivienda generan malestar. Los datos macroeconómicos no anulan ciertas percepciones negativas.

A LA BAJA

Los programas

El lema de derogar el sanchismo que planteó el PP resultó ambiguo y poco concreto en materia económica. Su programa careció de cuantificación de objetivos, plazos y costes. Enfocado en la supresión de impuestos, pareció proponer recortes en el gasto social para reducir el déficit y la deuda. También mostró posturas contrarias a medidas medioambientales y energéticas establecidas por la UE, además de no especificar su posición respecto a la reforma laboral. Faltó concreción programática, no solo en el PP.  @mundiario


Celebración electoral del PSOE el 23-J. / @TeresaRibera
Celebración electoral del PSOE el 23-J. / @TeresaRibera

PROTAGONISTAS

Pedro Sánchez

Candidato del PSOE

Su balance le parece positivo y, al comparar la gestión del Gobierno de coalición con lo que habría ocurrido bajo el PP, teme que no habría existido tanto apoyo a los ERTE, los fondos europeos y la revalorización del SMI y las pensiones.

Alberto Núñez Feijóo

Candidato del PP

“Que nos diga que la economía va como una moto es una falta de respeto a los españoles”, le dijo a Pedro Sánchez. También acusó al Gobierno de subir “42 veces” los impuestos y de provocar un incremento de la recaudación de 42.000 millones.

Yolanda Díaz

Candidata de Sumar

Estructuró su campaña en tres pilares, el económico, el social y el medioambiental. También fue explicando las bases de su nuevo proyecto progresista, al tiempo que destacaba su exitosa gestión en el ministerio con récord de empleo.

Santiago Abascal

Candidato de Vox

Cree que el Gobierno de Pedro Sánchez ha convertido en “tenebrosa” la economía española para las familias. “No hay nada más tenebroso que los pactos de Pedro Sánchez durante esta legislatura”, subrayó en esta campaña el líder de la ultraderecha. @mundiario

 

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