Un estadista diletante
Las meteduras de pata del presidente de gobierno en política exterior, algún día pasarán factura en la era post-Sánchez.
De negar los asuntos exteriores durante todos los últimos años y concentrarse en todo momento en cuestiones domésticas, hemos pasado al extremo contrario. Un Estado chantajeado afecta a la seguridad nacional y a toda Europa.
Los bretes diplomáticos a los que nos tiene acostumbrados últimamente no tienen parangón en un país del primer mundo: Primero fue con la Venezuela de Maduro tras la visita vetada por la UE a suelo europeo en España de su vicepresidenta Delcy Rodríguez (sin aclarar aún qué portaba en sus maletas) en 2021, luego vino la cuestión del Sahara, así como las fricciones aún latentes con Marruecos y después con Argelia. A causa de la guerra en Ucrania, vino el apoyo español implícito al invasor moscovita comprando gas y petróleo rusos pese a las sanciones internacionales y los ministros pro Putin. La más reciente crisis diplomática ha venido con Israel por favorecer la causa palestina por presión de los comunistas de SUMAR y sus ministros antisemitas y asociados pro-Hamas
Todas esas torpezas diletantes puede que le terminen restando puntos al curriculum vitae fake de Pedro Sánchez. Ya sabemos que lo falsificó con un doctorado plagiado que habría supuesto su inmediata dimisión en otro país anglosajón, pero que ni siquiera se pidió responsabilidades a la universidad española que concedió el grado aún sabiendo la estafa. Otra estafa que viene a cuento son los cargos de su señora esposa Begoña en la universidad sin apenas la más mínima formación académica salvo ser “esposa de”. Algún privilegio debe tener ser cónyuge de un ilustre doctor en diplomacia económica que tampoco aplica. El feminismo de este gobierno y de su diplomacia se evapora cuando conviene, pero nunca para salir en la foto.
UN ESTADO CHANTAJEADO PONE EN RIESGO A EUROPA
Lo peor son los méritos curriculares que en el ejercicio de su cargo como presidente del Gobierno español y responsable de la política exterior de nuestro país, está creando entre nuestros propios aliados comunitarios y atlánticos. “Llevarse mal” con algunos de los países antes mencionados y tensionar gratuitamente la posición europea en el seno de la UE y la OTAN hasta incluso hostigando la cuestión de razón de Estado de los propios EE.UU. en su principal aliado en Oriente Medio así como en el Norte de Africa, no son las mejores credenciales para la futura carrera del también actual presidente de la Internacional Socialista (IS).
Creyéndose Kennedy o Clinton, Sánchez dice que va a reconocer unilateralmente a Palestina saltándose la acción común en política exterior de la UE. Por eso Hamas le felicita por su postura “clara y audaz”. Menudo piropo para proceder de un grupo terrorista. La administración de Biden en Washington por de pronto ya ha pedido explicaciones al jefe de gobierno español por sus manifestaciones defendiendo en última instancia la posición de Hamas y que tanto han violentado a Israel y la comunidad judía mundial.
Uno se pregunta si los 132 partidos socialistas del mundo que conforman la IS estarán de acuerdo con su actual presidente. Y si es así, por qué no secundan tal paso reconociendo Palestina. La postura de Sánchez trae a la memoria la del entonces ministro alemán de AAEE, Hans-Dietrich Genscher del partido liberal en el gobierno del canciller conservador Helmut Kohl, cuando en 1991 reconoció prematura e irresponsablemente la independencia unilateral de Eslovenia y Croacia en la antigua Yugoslavia y que valió a Alemania duras críticas internacionales de los aliados durante años.
Salvando las distancias también nos viene a la mente la figura del criminal de guerra, Slobodan Milosevic, fundador del partido socialista serbio, el entonces presidente de la república serbia y luego de la refundada federación yugoslava, considerado el principal actor del desmembramiento de la antigua Yugoslavia que acabó como todos recordamos. Europa aún no se ha repuesto de aquella sanguinaria guerra balcánica durante más de una década.
Pero en España, en un proceso que parece emular la balcanización alentando las aspiraciones secesionistas de vascos y catalanes indepes, los progres siguen sacando pecho de la historia del socialismo internacional y de banderas rojas que ha empañado tanta sangre ajena.
Uno por eso empieza a tener la impresión que Sánchez es preso de sus peores enemigos. No el PP o VOX, sino de sus socios variopintos de coalición y acción de gobierno como los comunistas radicales de SUMAR, así como de ERC, la ultraderecha catalana Junts y el PNV o los herederos de ETA en HB.
Acudir a una visita a Tel-Aviv y ponerse a hablar de “terrorismo de Estado o genocidio judío en Gaza” (socios del gobierno en La Moncloa también hablan en esos términos) obviando el terrorismo de Hamás, el iraní o el de ciertos grupos yemeníes en suelo israelí que ha abierto las venas del Mediterráneo en Oriente Medio, es cuando menos perfumarse de un afán de protagonismo diplomático muy lejos de las posiciones comunes con EE.UU. y la UE. Y más cuando el ex presidente catalán que ha permitido su investidura ha sido acusado de terrorismo junto con los CDRs y Tsunami Democrátic.
Nada le excusa, ni siquiera la compañía en su gira por Oriente Medio del primer ministro belga, el también socialista Alexander de Croo, cuyo país -miembro de la UE- acoge no solo a prófugos de la justicia española por el golpe de Estado negándose a dar curso a la euroorden, sino también a terroristas/malhechores variopintos por temor que no se garantice ciertas libertades en sus países de origen. Al litigio con Israel -que ha cancelado de forma súbita su participación en la Conferencia de Paz que preparaba en Barcelona el gobierno-, se le suma también la inteligente decisión del Ayuntamiento socialista de Barcelona dirigido por Jaume Collboni, de romper relaciones diplomáticas con el Estado hebreo como respuesta de Netanyahu en Gaza a su autodefensa.
Más de uno en España nos preguntamos cómo actuará el jefe del ejecutivo español cuando sus socios (internos y externos del gobierno) marquen el paso en una futura crisis internacional en Taiwán, el Kurdistán, o tenga que tratar asuntos de Estado con los nuevos gobiernos salido de las urnas en Argentina y Países Bajos, a cuyos gobernantes desde el bloque gubernamental y mediático ya han descalificado como “ultras, extremistas, xenófobos o populistas”.
Sánchez olvida pronto sus propios consejos que vende pero que para los suyos no tiene: también alquila piso en su seno a ultras, fachas, extremistas, xenófobos y populistas, además de bolcheviques de Chanel y nacionalistas corruptos de la derecha vasco-catalana que todos conforman el popurri del progresismo de la izquierda avenido a “puigresismo” para evitar que gobierne la derecha del coco.
Nadie lo desea pero si Sánchez ha impuesto la ley de amnistía sin el consenso de la principal fuerza de la oposición y con el rechazo de buena parte de la sociedad española a la que no ha sido consultada -pero sí a sus militantes paradójicamente de una manera capciosa- y la vigilancia de las instituciones comunitarias, qué no hará si algún día le vuelven a chantajear desde el Atlas marroquí por una buena causa con las Canarias, Ceuta y Melilla.
Enemistarse con medio mundo y esquivar la cooperación con los servicios secretos de EE.UU., el Mossad israelí o la inteligencia de las principales potencias europeas por ejercer una política de egocentrismo acusado, pone en grave riesgo tanto nuestra seguridad nacional como la europea. Un Estado chantajeado como el español afecta al conjunto de la Unión europea. Madrid no lo quiere entender pero sí Washington que teme por sus aliados y lo comparte con sus más fieles cancillerías.
LA AMNISTIA Y EL REFERENDUM NO SON SOLO CUESTIONES INTERNAS
Estar a punto de romper relaciones diplomáticas con Marruecos, Argelia y ahora Israel, y de mantener intactas aún las relaciones comerciales con el invasor ruso en Ucrania desoyendo las sanciones internacionales mientras hay voces en el antiguo consejo de ministros que se alineaban en contra de la OTAN y con las posiciones de Putin en los territorios invadidos en Crimea y del Donetsk en Ucrania para “desnazificarlos”, es de suponer que cuando se retire de la política española habrá perdido la confianza de los aliados para aspirar a un cargo de cierto renombre internacional.
A lo sumo como ZP, mediador en narcodictaduras latinoamericanas a cambio de presuntos suculentos emolumentos. No creo que éste sea la aspiración de un aprendiz de brujo estadista. Con tanto fervor por los viajes en Falcon y catering a bordo, tal vez le encaje algún puestecillo en la IATA (Asociación para el Transporte Aéreo Internacional), despojada de evangelizar principios cambiantes en pensamiento político pero con la posibilidad de canjear millas y puntos acumulados.
En honor a la verdad, tampoco nos consuela elevar a estadista por derivación la figura del principal jefe de la oposición, Nuñez Feijóo, aunque sea más moderado en las forma y en el lenguaje, pero con ciertas debilidades del Atlántico gallego y la falta de idiomas, sea el perfil idóneo de líder europeo que Europa espera de España aunque mejore lo presente.
Por último, si acceder como hace Sánchez al anhelo de los separatistas de que intervenga un mediador internacional en la cuestión catalana internacionalizando el prusés y lo extienda al “proceso español”, mientras al mismo tiempo el ejecutivo completo se esmera para que la investigación de la UE sobre la ley de la amnistía sea considerada “un asunto interno de España”, es producto de las incoherencias por capítulos del aspirante a estadista. Ambos van de la mano, aunque no se quieran miradas indiscretas de fuera en la alcoba cuando se trata de encubrir ciertas intimidades legislativas.
Ni la amnistía encubierta, ni el referéndum inconstitucional se lo perdonarán en la UE, como tampoco que la opinión pública internacional aún espere esclarecer el papel de la Rusia de Putin en el procés catalán y el chantaje al Estado de derecho que nuestro gobernante aspira a pasar por alto por perpetuarse en el poder a costa de la debilitar democracia en Europa. @ignacioSLeon @mundiario


