El equilibrio de poder en la banca española, pendiente de BBVA y Sabadell
Carlos Torres y Josep Oliu se juegan mucho más que el control de un banco en la batalla final por el Sabadell. Tras 14 meses de tensión creciente, el pulso entre BBVA y Sabadell entra en su recta decisiva, poniendo a prueba no solo el futuro de ambas entidades, sino también el liderazgo y el legado de sus protagonistas: Torres y Oliu.
Son dos banqueros con trayectorias y estilos contrapuestos. Torres, al frente del BBVA, cultiva un tono mesurado, reflexivo, casi técnico. Oliu, por su parte, se muestra vehemente en sus discursos, orgulloso de defender lo que considera un proyecto arraigado en el territorio. La opa hostil lanzada por BBVA no es solo un choque de balances: es también un choque de culturas, de biografías y de formas de entender el negocio bancario.
Ahora, además, la batalla se ha vuelto política. El Gobierno, tras meses de presión e incertidumbre, ha autorizado la operación imponiendo condiciones que cambian radicalmente el tablero: las dos entidades deberán mantener su personalidad jurídica y operar de manera independiente durante al menos tres años, con posibilidad de prórroga de dos más. Esto limita la obtención de sinergias que justificaban parte de la operación. BBVA preveía cerrar unas 300 oficinas y recortar unos 4.000 empleos para ahorrar unos 850 millones de euros. Con este nuevo marco, los recortes y la integración tendrán que esperar.
No es casualidad que el BBVA esté valorando retirar la opa o recurrir ante el Supremo. La ley respalda al Ejecutivo siempre que sus condiciones se basen en el interés general, más allá de la defensa de la competencia. Y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha subrayado que proteger el empleo y los derechos de los clientes es prioritario en un sector tan sensible.
Posiciones muy distintas
Más allá del corto plazo, Torres apuesta por un BBVA más grande, capaz de plantar cara a los gigantes estadounidenses y asiáticos. La consolidación bancaria en Europa sigue pendiente, y la resistencia política a estas fusiones (como demuestra el caso UniCredit-Commerzbank) solo hace más difícil el camino. Aun así, Torres cree que reforzar el negocio doméstico es un paso obligado para competir en un mercado cada vez más global y tecnológico.
Mientras, Oliu defiende un Sabadell con raíces en el territorio, que ha sabido sobrevivir a crisis y ofertas pasadas. Con la intervención del Gobierno, ve reforzado su discurso y su posición, aunque la partida aún está lejos de concluir.
El desenlace de esta opa no solo definirá el futuro del Sabadell, sino también el de sus protagonistas y el equilibrio de poder en la banca española. Y, de paso, pondrá a prueba qué modelo de banco, qué visión y qué estilo de liderazgo prevalecerá en un sector donde el capital, la política y la sensibilidad social se entrelazan como pocas veces antes. @mundiario