Plato del día

Encerrados con un solo juguete: Magia Montero

Estaba uno releyendo la novela de Juan Marsé, Encerrados con un solo juguete, y se le fue la imaginación al despacho de nuestra Ministra de Hacienda, encerrada con el juguete roto de la pedagogía fiscal.

María Jesús Montero, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda. / La Moncloa
María Jesús Montero, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda. / La Moncloa

Porque no existe el Premio Nobel en magia oye, sino debería ser cuestión de Estado proponer a Doña María Jesús Montero como candidata, con muchas mas probabilidades de acabar acudiendo a Suecia que de recuperar esa silla (en este caso sillón), que los propios andaluces aseguran que se pierde cuando uno o una se va de Sevilla. Y ella se fue, se fue, como en la canción de Laura Pausini, dejando Andalucía en su infierno de los ERES para cumplir su sueño de ir de Madrid al cielo, si se le puede llamar cielo a un Consejo de Ministros con un presidente en La Moncloa y otro en Waterloo, claro.

Con todos los respetos a los magos y magas españolas que sacan conejos de las chisteras, nos hacen la picha un lío, con perdón, con las cartas, incluso a los trileros que se ganan la vida con la dichosa pregunta que siempre deja en evidencia nuestro sentido de la vista: ¿Dónde esta la bolita?, al lado de lo que hace nuestra Ministra de Hacienda con nuestros impuestos, qué quieren que les diga, parecen simples aprendices, diestros manipuladores de la imaginación que, eso sí, nos pueden dejar con la boca abierta, pero no corremos el riesgo de que nos dejen con los bolsillos vacíos.

La Magia Montero (no confundirla con la inofensiva Magia Borrás), es mucho más negra, más sibilina, con una mezcla explosiva de micro-pedagogía fiscal para apelar a la deontología ciudadana en este Estado Social de derechos y deberes, con la macro-pedagogía fiscal que acaba de sacarse de la manga la señora ministra de la cosa, je, en lo que concierne al Estado de las Autonomías: el que quiera peces que se meta en el río, o sea, el que quiera quita de deuda, que lo pida y ayude a blanquear los nuevos impuestos revolucionarios de la New Age independentista.

Había una vez un torero llamado El Guerrita que, cuando la cosa se ponía bronca entre el respetable público, exclamaba a modo de disculpa: ¡lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible! Bueno, pues lo que no puede ser, señora ministra de la recaudación, es no eximir de IRPF a los pobres mortales que cobran el exiguo SMI y anunciar a renglón seguido,  a bombo y platillo, la quita de deuda a un territorio español que ha tirado su casa por la ventana financiando embajaditas, costeando palacetes a expresidentes deméritos y manteniendo el desorbitado precio del alquiler, en efectivo y en especies, del inquilino de La Moncloa.

La magia de la Ministra Montero consiste precisamente en eso: en que lo que no puede ser, no puede ser, pero ella, no me preguntes cómo, ¡alehop!, lo hace posible. Incluso aspira a ganar la silla (en este caso el sillón), a pesar de haberse ido de Sevilla. @mundiario

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