Embajadas: ¡Será por dinero! ¡Soy de Bilbao!

Impuestos. / Pexels
Se acerca el momento de pagar el IRPF y, como cada año, no puedo evitar pensar en el modo en el que se gastan mis impuestos. No soy en absoluto un rico egoísta.. Algo hay que pagar.

Se acerca el momento de pagar el IRPF y, como cada año, no puedo evitar pensar en el modo en el que se gastan mis impuestos. No soy en absoluto un rico egoísta, a la americana, que acusa a los impuestos de ser injustos porque te quitan dinero. Algo hay que pagar, digo yo, por no ser el paraíso del trinque sin impuestos, digamos Somalia. Pero el modo en el que el poder de Madrid se gasta mis impuestos si que me altera. Yo entiendo que gastar bien es difícil. Cuando Primo de Rivera dio su golpe de Estado una de las razones fue los criterios indefendibles que guiaban el gasto público. Pero en fin, esta democracia creo que riza el rizo. Se acaba de hacer público el destino de un crédito especial para que Cataluña pueda seguir teniendo abierta esa máquina de odio que se ha ganado a pulso el apelativo de la "radio de las mil colinas", emisora desde la que se dirigieron las matanzas terribles de Ruanda.

Por si no está claro, hablo de TV3. Y el otro abono es para las llamadas Embajadas. En referencia a TV3 ha servido, además de para insultar a todos los españoles, para hacer ricos a muchos. Pregunten a Pilar Rahola o al mismo Roures. La Pilar, como dicen los catalanes, levanta seis mil euros cada vez que pasa por el plató. Y ahora les sirvo el término de comparación. Hace unas semanas di una conferencia en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), el centro en el que nuestros militares se cualifican como oficiales de Estado Mayor o, si se quedan a trabajar en sede, es posible que acaben el el Instituto Español de Estudios Estratégicos, que es, dentro de la Administración española lo único que tenemos en esa disciplina. Ofrece también cursos de capacitación para oficiales, superiores o no, de diversos paises. Es, en definitiva, una muestra de lo que puede hacerse cuando tus preocupaciones no son ni estar en el poder ni ganar dinero y además riges tu vida por códigos de honor y deber. Pues en ese sagrario de la reflexión estratégica nacional tuve el honor de decir unas palabras. La asistencia estuvo reservada a altos cargos de la Administración, de hoy o de antes, y, en lo militar, el empleo mínimo requerido exigido era Coronel. Tres generales asistieron, uno de ellos de la Guardia Civil. No hace falta decir que consideré esa cita como un gran e inmerecido honor. Pues bien, cuando el CESEDEN pague, pondrá en mi cuenta 68 euros. No es error, no faltan ceros. Sesenta y ocho euros.

Vaya esto por TV3 donde por ese dinero ni das propina. Tratemos ahora de las llamadas Embajadas, por decir algo. Cuando se abrió la primera en París se cubrió con el hermano de Carod Rovira, lo que excusa comentarios. Su desempeño en EE UU fue peculiar. Trataban de convencer a los congresistas de que una Cataluña independiente sería algo parecido a los países bálticos, que ya se habían librado de ese país asiático y atrasado que era Rusia. Imagino la sorpresa de los congresistas en EE UU ante esas iniciativas y el correlativo silencio de la Embajada española de verdad ante EE UU, instruida de manera categórica, como todas las otras Embajadas de España, para abstenerse de tener iniciativas en un tema que incumbía exclusivamente a Moncloa.

Ahora hablemos de España y sus embajadas. Alguien de Exteriores, no se quién, ante la caída de la URSS y el lamentable y habitual panorama presupuestario, ofreció como solución a tanto nuevo país el atribuir a uno de los juniors de la embajada en Moscú el cuidado de todo el espacio postsoviético. Así que ese Consejero representaría a España en: Kazajistán, Uzbekistán, Tajikistán, Turkmenistán, Mongolia, Azerbaiyán, Armenia, Georgia, Bielorusia y Moldavia. Para debida información, la solución alemana, francesa e italiana fue cerrar Consulados no relevantes para abrir Embajadas en ese espacio. 

A nosotros parece que eso no nos convenció. Cerrar es complicado. Cuando yo ingresé en la carrera me dijeron que se iba a cerrar el Consulado de Valenca do Minho allá por los años setenta del siglo XX. Ya en el XXI, mientras vagabundeaba por los pasillos despidiéndome de amigos y demás, uno me dio la gran noticia. Hemos cerrado por fin Valenca do Minho. Cuarenta años. Pero lo cierto es que tenemos seis consulados abiertos en el Sur de Francia cuyo origen es el maquis de la postguerra (Marsella, Montpellier, Toulouse, Perpignan, Pau y Bayona. Cerramos Biarritz). Nadie tiene ese despliegue. EE UU cerró su consulado en Burdeos, el mas antiguo de su red, por ejemplo. Entre nosotros ni se habla de ello. Yo, la verdad, a la vista de la situación en Eurasia no lo entiendo.

Siguiendo con la historia, digamos que el paso del tiempo convenció a todos de que Kazajistán era innegociable. Y lo trajo Aznar. La anécdota de la famosa embajada se hizo viral y me la contó el entonces Director General de Servicio Exterior. Fue a Hacienda y dijo que necesitaba fondos para abrir la embajada. Como es habitual Hacienda respondió no. El diplomático sacó entonces la artillería: "Me ha dicho Aznar que hay que abrir".  A lo que el Director General de Hacienda contestó: "Pues a mi no me lo ha dicho".

Para dar algo de contexto, palabra de moda, diré que en Uzbekistán la primera inversión extranjera es española, la antigua Unión Española de Explosivos, hoy Maxam. Y la fábrica mas nutrida. La última vez que hablé de ello eran seis mil los trabajadores. El tren que vertebra Uzbekistán de Este a Oeste es Talgo y el Embajador en Moscú (si, así fue) no pudo llegar a su inauguración. En lo referente a poder blando el viaje de Rui Rodriguez de Clavijo a la Samarkanda de Tamerlán es tema relatado en frescos en el Museo Nacional de Tashkent.

Su vecina Turkmenistán pasa por ser una de las peores dictaduras del mundo. Pero también por ser la sede que otorga unas contratas de obra pública faraónicas. Con este pais se ha hecho todavía mas rica la empresa francesa Bouygues. Se llegó hasta allí Francois Mitterrand en 1994, y cuando se fue dejó atrás a alguien de Bouygues. Obviamente tambien había y hay embajada. Creo que ha quedado reflejado en su cuenta de resultados. Kirguistán es mas pequeño pero dispone de créditos multilaterales y podría ser un buen vivero para empresas que empiezan. En cuanto a Tayikistán su interés es: o estratégico como frontera de Afganistán o narcocrimen. Mínimo y minoritario turismo de caza. En el Caucaso tampoco hay presencia diplomática aunque estamos construyendo o hemos construido obras públicas de envergadura. Se hizo el intento de abrir Embajada en Tbilisi. Y por cierto, a los tres meses de estar abierta, un importante grupo español envió a un hombre de confianza, abrió sede y empezó a trabajar, lo que demuestra lo útil que es disponer de una unidad propia en una capital extranjera. Para aclarar un poco el tema, abrir una de esas embajadas no costaría mas de un millón de euros al año. Y seguiríamos el proceso de Minsk desde Minsk, por ejemplo, como lo hace todo el mundo que dispone de Embajada en Bielorusia. Queda Mongolia, abierta para los negocios y con una élite algo especial que no ha querido entrar en la Organización de Cooperación de Shanghai.

En el Sudeste asiático hay cuatro huecos. Burma, por derechos humanos y Cambodia porque tenemos presencia en microcréditos,  Sri Lanka, objeto de deseo por nuestros joyeros y el Sultanato de Brunei, gran inversor. Entiendo que todo este abandono no tiene explicación para mis lectores. Pues el problema no está en el Ministerio de Hacienda. Ese ministerio hace lo que le mandan. Y si le mandasen allegar créditos para abrir embajadas y cerrar consulados, los daba sin demora. El problema es que esa orden no llega ni por la derecha ni por la izquierda. Yo les ofrezco una razón ante este hecho inexplicable. Aunque hemos dado pasos de gigante en muchos campos, el exterior sigue siendo terra incognita. Y si ni siquiera el lucro cesante de tanto negocio y tantos millones perdidos es acicate para abrir embajadas, imagínense que sería si se tratase de proyectar fuera de nuestras fronteras todo lo que es y fue España, que es lo que hacen los demás paises con sus Embajadas, dicho sea de paso. Pero eso supone ser patriota de Cádiz, vamos patriota sin mas, y la inmensa mayoría de los españoles no saben lo que pasó en Cádiz en 1812. Y si les dices que según Sir John Elliot esa constitución es junto con la americana de 1791 y la francesa de 1793 una de las tres grandes constituciones de Occidente, te miran como si estuvieses loco. De hecho, un socialista notorio y vasco me dijo que al entrar Napoleon en España lo suyo hubiese sido hacerse toda España afrancesada. Ese socialista no era excepción, no es la primera vez que lo oigo y en personas de notorio compromiso con valores de izquierda. Con ellos se comprometerán, con España lo veo difícil. La mal llamada Constitución de Bayona, obra de Pepe Botella, no reconocía la soberanía del pueblo español. Era una carta tipo orleanista con soberanía compartida.

El honor de definir a España como patria soberana es de Cádiz 1812. De ese conocimiento, de que ser patriota es ser libre de señores y que ser ciudadano y no súbdito se logró contra el Rey, y contra un invasor enemigo al precio de mucha sangre y ante el asombro del mundo (lean Guerra y Paz), nos daría otra imagen de nosotros mismos, y de ese conocimiento que es la verdad, vendría el deseo de extender lo que somos aunque no todo sea excelencia: tan español es lo sucedido con la Constitución de 1812 como la expulsión de los judíos o las trincheras de la Guerra Civil. Y luego, esa verdad traería consigo la pregunta de como realizar el propósito de extender España. La respuesta sería dedicando al tema medios personales, materiales y de doctrina además de partidas presupuestarias realistas. No es el caso ni creo lo vaya a ser. Esto llama la atención de los extranjeros. Una vez un diplomático europeo me dijo: "Como sabes los diplomáticos de la UE nos reunimos una vez al mes para intercambiar opiniones. Siempre acabamos en lo mismo. En todos nuestros países el MAE es importante. En España no". Y en otra ocasión, como  yo me doliese de algo que estaba pasando en España mi interlocutor extranjero me dijo: "José, por favor. Sois uno de los países centrales de Occidente".

Se entiende ahora que esté algo incendiado con los créditos concedidos a la Cataluña insumisa. Es que cubrir todas las embajadas de verdad de España serían unos 15-20 millones de euros al año aunque vendría bien también algo más de dinero pues la descapitalización del Departamento prefiero no intentar describirla. En fin, y como homenaje al recientemente fallecido ex Ministro Piqué, recordemos una conferencia suya en la Escuela Diplomática. Como buen ingeniero que era enunció el problema en términos matemáticos. Dijo (no es cita): "Entre lo que un país dedica a Política Exterior y lo que obtiene hay una proporción". Entonces dije yo a mi compañero de butaca: "Por fin nos van a dar algo de dinero". Y mi compañero contestó: "Cuidado. El ministro ha dicho que Exteriores necesita dinero, no que nos lo vayan a dar". Tenía razón. Poco después Aznar, que había asegurado desear que la palabra de España se respetase en el extranjero (primera vez que yo oía decir eso) se negó a abrir la bolsa a pesar de que todos los embajadores se lo solicitaron, reunidos en Moncloa. Quizás no se dio cuenta de al hacer eso se embarcaba en una empresa imposible. Tales nobles ambiciones no podían cumplirse con los presupuestos heredados del franquismo y del fracaso de la Restauración. Así que Aznar hubo de desoir la advertencia de Mayor Oreja: "no hay atajos." Y su atajo fue Irak. Otro argumento robusto a favor de embajadas españolas es que todo el gasto sería nacional. Porque hay una consideración al margen. Esas llamadas embajadas catalanas legalmente no lo son, por lo que pagan impuestos, tanto reales como personales ante el pais en el que trabajan, o hacen que trabajan. Así que calculen en torno al 30/40% del gasto español en esas instituciones facciosas para el Estado receptor.

Tenemos un serio problema con los nacionalistas vascos y catalanes. Quieren ser lo que no son y, por consiguiente no pueden ser, los representantes de una nación oprimida. Hasta ahí santo y bueno. Querer ser lo que no eres sucede en todas partes, y a menudo con personas individuales. Lo raro del caso español es que el Reino financia ese ensueño delirante con dinero de todos. Es decir, los supuestos adversarios muerden la mano que les da de comer no para tener un Estado propio sino como parte de su delirio. Pero si pueden hacerlo es porque nosotros, los agredidos, pagamos la agresión y/o la dejamos impune.

Pues bien ante tanto despropósito colectivo, pagaré yo, también este año, los caprichos de la Rahola, el delirio político y administrativo catalán, el oasis vasco que ya ronda los tres mil millones de euros tras las últimas caridades y lo que venga. ¡Será por dinero! ¡Soy de Bilbao! @mundiario