El cielo estalla sobre Valencia: caos, lluvia y calles convertidas en torrentes

La dana que arrasó Valencia dejó algo más que calles anegadas y un cielo desbocado: expuso, con crudeza, la desconexión política en pleno desastre.
Carlos Mazón. / RR SS.
Carlos Mazón. / RR SS.

La ciudad de Valencia se desbordaba. El cielo, ennegrecido por la furia de la dana, descargaba su peso sobre calles convertidas en ríos improvisados. Los paraguas se quebraban, los transeúntes corrían buscando refugio, y cada esquina parecía un escenario de caos. “Con la que estaba cayendo”, decían los vecinos, con esa mezcla de resignación y asombro que acompaña a las tormentas mediterráneas.

En medio de esa coreografía de agua y desconcierto, Mazón permanecía inmóvil. No se inmutaba. Su gesto era una máscara de serenidad, o de indiferencia, según quién lo mirara. La lluvia golpeaba los cristales, los titulares se agitaban como banderas mojadas, pero él seguía firme, como si la tempestad no le concerniera.

El contraste era brutal: la naturaleza desatada frente a la calma humana. La tormenta como metáfora del desorden político y social, y el líder como figura que se niega a reflejar el pánico colectivo. Para algunos, esa quietud era símbolo de temple; para otros, un signo de desconexión.

La crónica se escribía sola: Valencia bajo el agua, Mazón bajo la crítica. El silencio de su gesto se convertía en palabra, y la palabra en relato. Porque en política, como en literatura, a veces lo que no se dice pesa más que cualquier discurso.

Mientras tanto, un escalofrío nos recorre en cuero entero. El ahora expresidente Mazón, cuando le están dando noticias muy preocupantes, incluso le hablan de algún muerto y del desbordamiento de la ciudad, él solo sabe contestar: cojonudo, como si dijera dejadme en paz, todo eso ya lo sé, pero es que ahora me toca comer, es una comida de trabajo. Luego interviene su jefe de Gabinete ante Salomé Prada está pensando en confinar la ciudad. No podemos hacer eso, Salo, si acaso un espacio concreto. Vamos a calmarnos que ya sabemos que esto es lo que suele pasar aquí.

La expresión “cojonudo” en España es un adjetivo coloquial y malsonante que significa estupendo, magnífico, excelente. Uso coloquial en España: se emplea para expresar entusiasmo o valoración positiva, similar a decir “genial”, “fantástico” o “guay”. Matiz vulgar: proviene de la palabra “cojones”, por lo que mantiene un tono vulgar o desenfadado. Uso irónico: también puede usarse de manera sarcástica, por ejemplo: “¡Cojonudo! Me he dejado las llaves en casa”. “¡Cojonudo! Ahora llueve justo cuando salgo”. Uso irónico para expresar molestia.

 No se inmuta significa que alguien permanece impasible, sin mostrar reacción emocional, aunque la situación sea intensa o complicada. Con la que estaba cayendo es una frase hecha muy usada en España para referirse a un contexto difícil, problemático o caótico. En este caso, se refiere literalmente a la dana (Depresión Aislada en Niveles Altos), que provocó lluvias torrenciales en Valencia. La construcción completa transmite la idea de que Mazón mantuvo la

Imagen de frialdad: transmite la idea de alguien que permanece imperturbable, casi como una estatua. Contraste emocional: en un discurso político o mediático, esta frase subraya la distancia entre la intensidad de la situación y la calma (o indiferencia) del personaje. Efecto narrativo: funciona como recurso de caracterización: el político aparece como firme y sereno, o como insensible y distante, según el tono del narrador.

Metáfora meteorológica: aunque se refiere a la lluvia literal en el caso de la dana, en el lenguaje común se usa para describir crisis, caos o problemas graves. Imagen de desbordamiento: sugiere un entorno hostil, incontrolable, que cae sobre todos. Efecto discursivo: intensifica el contexto, dramatiza la situación y prepara el contraste con la actitud del protagonista.

Tensión narrativa: la combinación de ambas expresiones crea un choque visual: la tormenta desatada frente a la calma absoluta. Polarización mediática: en política, este contraste se explota para construir relatos: el líder es insensible, incapaz de reaccionar ante la gravedad. Evocan el arquetipo del héroe o del villano que permanece impasible ante la catástrofe, reforzando la idea de contraste entre individuo y entorno.

¿Cómo interpretar lo que quiere decir aquí Mazón? Lo que quiere es que le dejen en paz, que está harto de quejas, que nadie le va a amargar el almuerzo, que no sean tan pesados, que no le toquen los cataplines, que ya está bien. Por un momento parece que está perdido y ausente, se ha olvidado de lo que representa su persona. ¿Por qué entonces preside la Comunidad? Para estar a las maduras y no a las dudas. No quiere saber nada. Parece un desprecio general de los que van a morir. Es tremendo y escandaloso.

Qué bien le ha salido todo, ya que no había nadie por encima de él. ¿Dónde estaba su partido? Pues aplaudiéndole por su excelente gestión. Ha resultado todo vergonzoso. Maldita sea. No les importaban los muertos que podrían haberse salvado. Patriotas del carajo. Chulos, presuntuosos y barriobajeros. Esta es la estructura de gestión de los ‘populares’. Hasta la próxima. @mundiario

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