Las armas de la guerra comercial de EEUU contra China

EE.UU. ha fracasado en su intento de reducir el déficit con China a través de las subidas de aranceles y tampoco ha logrado reducir el volumen comercial entre ambos.
Chip de ARM. / omicrono.com
Chip de ARM. / omicrono.com

La guerra comercial de EE.UU. contra China para truncar el sorpasso de la segunda tuvo su inicio en marzo de 2018 cuando el entonces presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de aranceles a las importaciones de productos chinos. Joe Biden no cambió la política comercial con China e inició una estrategia de acuerdos con otros países para bloquearla y aislarla.

Durante estos cinco años transcurridos desde esa fecha EE.UU. ha fracasado en su intento de reducir el déficit con China a través de las subidas de aranceles y tampoco ha logrado reducir el volumen comercial entre ambos.

Al mismo tiempo el acoso a las empresas chinas aumentó y comenzó el intento de asfixiar a la economía asiática impidiéndole disponer de elementos tecnológicos.

Las medidas contra las empresas chinas persiguen bloquear su desarrollo internacional, impedirles el acceso a componentes controlados por EE.UU. que sus productos utilizan o quebrar su financiación en la Bolsa. Son más de 600 las empresas chinas afectadas, destacando los casos más conocidos de Huawei, ZTE o TikTok.

Otro frente de actuación en esta guerra comercial contra China es el aumento en las limitaciones de inversión de las empresas chinas en EE.UU., especialmente en el ámbito de la tecnología. Esta limitación a la inversión incluye restricciones a las que cotizan en bolsa en EE.UU.

También se ha prohibido a las empresas y ciudadanos norteamericanos invertir en determinadas empresas chinas. Donald Trump firmó una primera orden ejecutiva y Joe Biden la ha ampliado con posteridad. Y se está preparando una nueva Ley en esta dirección que se anticipa como muy agresiva.

Por último, tenemos el intento norteamericano de quebrar la economía china bloqueando su acceso al mercado de semiconductores. Los semiconductores son componentes clave en una amplia variedad de productos electrónicos, desde teléfonos inteligentes y computadoras hasta automóviles y dispositivos médicos.

El mercado de los semiconductores es altamente competitivo y está dominado por grandes empresas como Intel, Samsung y TSMC. Y a su vez, la producción de semiconductores requiere de una maquinaria muy avanzada, cuya fabricación está en manos de unas pocas empresas occidentales como ASML (Holanda) o Tokyo Electron (Japón). Se trata de un gran mercado mundial de unos 600 mil millones de dólares sobre el que se prevé un fuerte crecimiento. China representa el 35 por ciento de este mercado a nivel mundial, pero tiene un déficit claro en cuanto al diseño de los chips, a la fabricación de equipos de producción de obleas y a la capacidad de sus empresas nacionales para satisfacer su demanda.

Detectado que China tiene una dependencia de Occidente en la cadena de suministro de los semiconductores y detectada la debilidad en un sector estratégico, EE.UU. se ha lanzado a romper la cadena de suministro para estrangular la economía china. Para ello esta prohibiendo la exportación de los más avanzados a China, ampliando esta prohibición al resto de empresas occidentales, forzando a Holanda y Japón a limitar las exportaciones de maquinaria de semiconductores a China, o condicionado las ayudas de la Ley de Chips a que las empresas beneficiarias no inviertan en China en un plazo de 10 años.

Pero el mayor mercado de chips se encuentra en China por lo que situar la producción en China no solo es mucho más barato, sino que agiliza la respuesta al mercado.

Además, el intento de impedir el acceso de China a la tecnología de los chips no obstaculizará su desarrollo. El impulso de EE.UU. hacia el “desacoplamiento” tecnológico ha acelerado en China, en gran medida, un movimiento de la industria hacia el uso de chips de fabricación nacional por parte de los fabricantes chinos de dispositivos inteligentes, lo que incentiva a las empresas locales de chips a realizar mejoras tecnológicas.

Seguramente lo vamos a ver en los próximos años. @mundiario

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