Un apagón que no debe repetirse jamás: palabra de Sánchez
España ha vivido esta semana uno de los episodios más inquietantes de su historia reciente: un apagón eléctrico de dimensiones nacionales que, aunque brevemente contenido, dejó al descubierto vulnerabilidades profundas en su sistema energético. Afortunadamente, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no ha tardado en reaccionar con la contundencia que la gravedad de los hechos exige.
La prioridad inmediata ha sido la recuperación del suministro. Hoy, podemos decir que España ha superado lo peor de la crisis, con más del 99,5% del servicio restablecido y sin incidentes graves durante la noche. Los sistemas de transporte urbano van recuperando su normalidad, aunque persisten todavía problemas en el tráfico ferroviario, afectando a miles de pasajeros. Aun así, el comportamiento cívico de la ciudadanía ha sido ejemplar: una prueba más de la madurez social que este país atesora.
Pero el regreso de la electricidad no puede hacer que olvidemos lo esencial: esto no puede volver a pasar jamás. Así lo ha afirmado el propio presidente Sánchez, quien ha anunciado una batería de medidas que buscan no solo aclarar lo sucedido, sino garantizar que jamás volvamos a encontrarnos en una situación semejante.
La creación de una comisión de investigación, liderada por el Ministerio de Transición Ecológica bajo la batuta de Sara Aagesen, es un primer paso en la dirección correcta. El encargo de un informe independiente a Bruselas añade un elemento de objetividad necesario para disipar cualquier sombra de duda sobre las conclusiones que puedan derivarse de la investigación nacional. Además, el Gobierno exigirá responsabilidades a los operadores privados, actores clave en la gestión y producción de la energía, cuya actuación durante la crisis será examinada con todo el rigor que merece un sistema crítico para la vida cotidiana y la economía del país.
¿Una doble desconexión de generación solar?
Mientras tanto, Red Eléctrica ha descartado ya varias hipótesis: no se trató de un ciberataque, ni de un error humano, ni de fenómenos meteorológicos extremos. Todo apunta a una doble desconexión de generación solar, una fuente cada vez más central en el modelo energético español. Esta circunstancia, lejos de cuestionar la transición hacia las renovables, subraya la necesidad urgente de reforzar los mecanismos de respaldo, almacenamiento y flexibilidad de la red.
Resulta también significativa la rotunda negación por parte de Sánchez de que el apagón se debiera a una falta de potencia nuclear. La tesis de que una mayor dependencia nuclear habría evitado el corte es, en palabras del presidente, una falsedad o una demostración de ignorancia. La realidad es que, de haber sido así, la recuperación del suministro habría sido más lenta, ya que las centrales nucleares requieren tiempos de arranque mucho mayores. A día de hoy, esas plantas todavía no han recuperado su actividad.
La Audiencia Nacional abre una investigación paralela
Por si fuera poco, la Audiencia Nacional ha abierto una investigación paralela para esclarecer si el apagón pudiera deberse a un acto de sabotaje informático contra infraestructuras críticas, un extremo que, de confirmarse, tendría implicaciones gravísimas. El juez José Luis Calama ha solicitado informes urgentes al Centro Criptológico Nacional, a Red Eléctrica y a la Jefatura de Información de la Policía. Sin embargo, de momento no hay indicios claros que apunten en esa dirección.
Más allá de las responsabilidades que deban depurarse y de las medidas técnicas que deban implementarse, el episodio plantea una reflexión de fondo: ¿qué tipo de sistema eléctrico debe construir España para el futuro? Como toda Europa, España está inmersa en una transformación energética que apuesta decididamente por las fuentes renovables y la descentralización de la producción. Esta senda, correcta y necesaria para combatir el cambio climático, exige también una infraestructura robusta, capaz de absorber impactos, contingencias y variaciones de generación sin poner en riesgo la seguridad del suministro.
Pedro Sánchez ha asegurado que se harán cambios, pero con inteligencia: no reformas precipitadas al calor del pánico, sino medidas eficaces basadas en el conocimiento preciso de lo que ha fallado. Esta actitud prudente, lejos del ruido y de la demagogia, es la que debe prevalecer en momentos críticos.
El apagón que paralizó España durante unas horas debe ser un aldabonazo para todos: políticos, técnicos, empresas y ciudadanía. No basta con agradecer la admirable resiliencia mostrada; debemos traducir esta crisis en una oportunidad para construir un sistema más sólido, más flexible y más justo. Porque, en efecto, esto no puede volver a pasar jamás. @mundiario



