Algunos problemas que plantea la actual ley electoral en España
En Derecho Político, estudiamos en el libro del profesor Maurice Duverger los distintos sistemas electorales, como el Sistema de Representación Proporcional utilizado en España.
A las Elecciones Generales se pueden presentar diversos partidos inscritos como tales en el Registro de Partidos Políticos. En España la Ley Orgánica del Régimen Electoral General específica que la elección del presidente del Gobierno se realiza de forma indirecta a través de las elecciones al Congreso de los Diputados por mayoría absoluta en primera convocatoria y mayoría simple en segunda convocatoria.
Los candidatos a parlamentarios son presentados en listas cerradas por los partidos políticos en cada circunscripción electoral: son elegidos por sufragio universal libre, mediante un sistema de representación proporcional según el. sistema D'Hondt. La elección del presidente del gobierno se presta al cambalache:
1-En principio parece que los votantes españoles deben elegir entre una opción conservadora y otra progresista, pero no es sólo eso. En el caso de que el partido conservador o el progresista gane las elecciones pero no por una mayoría absoluta, el presidente será elegido por una mayoría simple de parlamentarios de varios partidos que se ponen de acuerdo para votarle, y aquí aparece el cambalache, el chalaneo.
El partido del candidato a presidente tiene que negociar con el resto de partidos para conseguir esos votos y solo lo harán si se les promete una serie de cesiones en función de: su ideario, su política económica o social, su centralidad o su implantación periférica. Así un partido con ideario regionalista o independentista para dar su voto requerirá ciertos acuerdos de cesión de tipo económico para su territorio.
2-Con esta premisa, muchos votantes españoles, además de elegir entre un partido conservador o progresista, también pueden elegir un partido del territorio donde viven para que pueda conseguir del presidente cesiones de tipo económico para su Comunidad Autónoma, reflejadas en los Presupuestos del Estado.
Es decir: la ley electoral española permite que en el momento de elegir al presidente del gobierno los pequeños partidos tengan un poder más allá de su representación: pueden negociar su apoyo en función de lo que el presidente pueda cederles en el futuro.
¿Cómo podría evitarse este perverso problema?
Con un sistema electoral que contemple una segunda vuelta entre los dos candidatos con más votos, pero para ello debería cambiarse la Ley Orgánica del Régimen Electoral General.
Resumiendo
Además de que el sistema actual no es totalmente proporcional (las provincias pequeñas en habitantes están más representadas que las de más habitantes); hay 52 circunscripciones electorales, demasiadas: una por Comunidad Autónoma sería más proporcional.
De seguir con este sistema electoral puede que cada vez más las diversas circunscripciones voten a partidos de su ámbito: partidos nacionalistas, partidos regionalistas, partidos provincialistas o partidos localistas, con el fin de conseguir uno o varios diputados y así poder negociar cesiones para su territorio.
Con este sistema pueden seguir apareciendo partidos que orienten a sus electores en este sentido: conseguir mejoras económicas para el territorio donde vive el votante, más que en los territorios vecinos.
Conseguir el voto de tantos partidos pequeños puede ser cada vez más difícil para nombrar presidente del gobierno, tendrían que celebrarse nuevas elecciones una y otra vez hasta conseguir el consenso, a base de cesiones. @mundiario