LAS COSAS COMO SON

Algo deben de estar haciendo mal PSOE y PP cuando la extrema derecha sigue subiendo

El partido de Santiago Abascal sube cinco puntos y se consolida como actor clave de la derecha, mientras el PP pierde fuerza y el PSOE no logra frenar la polarización. La extrema derecha ya representa casi uno de cada cinco votos.
Santiago Abascal, líder de Vox. / @Santi_ABASCAL
Santiago Abascal, líder de Vox. / @Santi_ABASCAL

El mapa político español se está reconfigurando a gran velocidad, y los datos del último barómetro de 40dB para El País y la Cadena SER lo confirman: Vox ya no es un actor secundario. El partido de Santiago Abascal crece cinco puntos respecto a las últimas legislativas y se sitúa en un 17,4% de estimación de voto, su mejor resultado desde 2019. Mientras tanto, el PP pierde 2,4 puntos y se queda en un 30,7%, su peor cifra desde las generales de 2023. El PSOE, aunque gana siete décimas, apenas alcanza el 27,7%.

En otras palabras: Vox ha encontrado la llave del electorado descontento, y la está usando con eficacia. La encuesta dibuja un escenario en el que la disputa por la hegemonía de la derecha es cada vez más dura. El PP sacude el árbol con un discurso de confrontación contra el Gobierno, pero quien recoge los frutos es Vox. El trasvase de voto es ya una hemorragia y amenaza con debilitar la estrategia de Alberto Núñez Feijóo, que no consigue capitalizar la erosión del PSOE ni la indignación social que él mismo contribuye a agitar.

Los datos revelan un fenómeno inquietante para Sánchez: la suma de PP y Vox llega ya al 48,1%, frente al 37,7% que alcanzan PSOE, Sumar y Podemos. La derecha saca 10,4 puntos de ventaja, y la fragmentación del espacio progresista pesa como una losa. El enfrentamiento abierto entre Sumar y Podemos está pasando factura, y es el principal obstáculo para reeditar una mayoría alternativa.

Pero aquí hay una paradoja que debería hacer reflexionar a los dos grandes partidos: si Vox crece de forma sostenida mientras PP y PSOE pierden terreno –o lo recuperan solo de forma marginal– es porque algo están haciendo mal. Feijóo no logra retener a un electorado conservador que se siente cada vez más atraído por el discurso duro y simplificado de Abascal. Y Sánchez, aunque defiende una agenda social ambiciosa, no consigue frenar la polarización ni transmitir estabilidad.

La democracia está en juego

La propia Belén Barreiro, directora de 40dB, subraya un dato clave: Vox es hoy el partido más transversal en cuanto a perfil de votante. Crece entre jóvenes desencantados, autónomos, pequeños empresarios y clases medias que sienten que la política tradicional no les da respuestas. Ya no se trata solo de un voto protesta, sino de una opción ideológica asentada que compite en segmentos donde antes dominaban PP y PSOE.

Mientras la derecha ajusta su equilibrio interno, el PSOE y Sumar confían en que sus políticas sociales y reformas de impacto les permitan recortar distancias. Sin embargo, los números no acompañan. Si la tendencia se consolida, el bloque conservador podría entrar en la próxima legislatura con una mayoría muy difícil de batir.

Quizá ha llegado el momento de que PP y PSOE dejen de culparse mutuamente y empiecen a preguntarse qué fallos propios están alimentando el crecimiento de Vox. Porque, más allá de la polarización y de las batallas de titulares, el electorado está hablando. Y cuando uno de cada cinco votantes opta por la extrema derecha, la política tradicional debería escuchar con más atención. La propia democracia está en juego. @mundiario

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