Las escalofriantes aventuras de Sabrina o cuando un edulcorado personaje se vuelve terrorífico

La exitosa serie estrenada en Netflix no debe verse como un remake de la dulce serie que muchos conocimos en los 90. Esta versión no solo es más terrorífica, también cuenta con mejoras sustanciales que la elevan.
Las escalofriantes aventuras de Sabrina. / Netflix.
photo_camera Las escalofriantes aventuras de Sabrina. / Netflix.

Netflix ha intentado no derrumbarse ante la cultura woke. Una prueba real, aunque fallida de ello, es Las escalofriantes aventuras de Sabrina, una serie estrenada en 2018 y cuya última emisión fue en 2020 tras cuatro temporadas. Aunque la serie nos recordó a muchos la popular Sabrina, cosas de brujas (1996-2003), lo cierto es que este fue un producto original, divertido y hasta podríamos decir que terrorífico que termina muy a su pesar rindiéndose ante las exigencias sociales.

La apuesta fue desarrollada por Roberto Aguirre-Sacasa, quien respetó la serie de cómics homónima en la que se basa, cuestión que nos permitió percibir a esta serie como un producto único, muy diferente a la versión edulcurada de los 90. 

Sabrina, una bruja de verdad

La Sabrina Spellman de la versión del 2018 es una bruja muy poderosa con un pasado oscuro que con el trascurso de cada temporada vemos cómo va evolucionando y compaginando su humanidad con su lado más poderoso y hasta algo oscuro. Esta versión es actuada por una maravillosa Kiernan Shipka, que no solo es siniestra en muchas ocasiones, en otras puede ser dulce, rebelde y tenaz cuando se propone algo.

Las escalofriantes aventuras de Sabrina. / Netflix.

Las escalofriantes aventuras de Sabrina. / Netflix.

Ross Lynch, Lucy Davis, Michelle Gomez, Jaz Sinclair, Richard Coyle y Miranda Otto completan el reparto de esta serie que en cada episodio va destacando lo mejor de cada actuación y al mismo tiempo, nos va narrando las historias más interesantes de cada uno. 

La palabra ideal para esta versión es satánica, y es que no solo nos dan un primer plano de Satán, también nos dejan ver que las brujas y sus aquelarres son completamente oscuras, y malvadas si las empujan a serlo. Aunque los personajes y la historia eran jugosos, lo cierto es que con el paso de cada temporada Netflix empezó a jugar desgaste con todos ellos y no logró cumplir con las espectativas de los espectadores.

Muchos episodios de las temporadas tres y cuatro pasaron a ser muy largos, a verse más como un relleno innecesario. El inicio de la temporada cuatro en partícular fue pesado, hasta que en un episodio todo parece renovarse para presentarnos lo mejor de cada personaje sin tantas tramas románticas en medio. No sorprende que Netflix haya decidido cerrar el ciclo con cuatro temporadas, al menos, dando la oportunidad de que los personajes se despidan aunque con un polémico final que por desgracia, romantiza el suicidio. 

Las escalofriantes aventuras de Sabrina. / Netflix.

Las escalofriantes aventuras de Sabrina. / Netflix.

En cualquier caso, quiero destacar lo bueno porque realmente disfruté muchos de sus capítulos. No solo la magia, también las partes de terror que se vieron aumentadas por medio de ritos, iconos, muertes inesperadas, personajes siniestros... la admiración al demonio es una constante de la serie que ciertamente sorprendió a muchos que aún recordaban la dulce serie de los 90. En resumen, Netflix cumple con las dosis que todos a veces necesitamos de misterios, romance, tensión o drama. @mundiario