¿Ya sabes qué son los pensamientos rumiantes?

¿Alguna vez te han dicho que no pienses y no te amargues por situaciones que no han pasado o bien, que no pasarán? Pues, de eso, querido lector, hablaremos en este artículo: los pensamientos rumiantes.

Pensamientos rumiantes. / Mejor con Salud.
Pensamientos rumiantes. / Mejor con Salud.

¿Alguna vez te han dicho que no pienses y no te amargues por situaciones que no han pasado o bien, que no pasarán? Pues, de eso, querido lector, hablaremos en este artículo: los pensamientos rumiantes. Definamos, primero, qué son esta clase de pensamientos.

Los pensamientos rumiantes son aquellos que provocan preocupaciones, estrés y mucha ansiedad ante situaciones difíciles que todavía no han sucedido. Estos pensamientos nos roban la paz interior y, literalmente pueden amargarnos la vida. Pueden llegar a ser un auténtico tormento. Pero, ¿por qué ocurre esto?

Muchas personas suelen darle muchas vueltas a las cosas que les suceden: lo que han dicho, lo que dirán, lo que les ha pasado y lo que aún no; pensar en lo que pudo ser y no fue. Digamos, que se adelantan a los acontecimientos o se amargan por lo ya sucedido. Y esto no es nada bueno para nuestra salud, porque el hecho de pensar en problemas que no se han materializado puede causarnos bastante angustia.

Los pensamientos rumiantes cobran tanto realismo, que nos vemos obligados a creerles, a hacerles caso. Incluso, solemos tomarlos como si fueran verdades absolutas o como si nos definieran como persona, según el caso; y la verdad, es que no son más que eso: pensamientos.

Tampoco podemos generalizar, pues cada persona, digamos, tiene sus propios pensamientos rumiantes, su infierno personal en la mente. Y es que eso a lo que le damos vueltas tiene relación directa con nuestros miedos, carencias y necesidades que residen en nosotros mismos, como la baja autoestima o la inseguridad.

Ciertamente, parece imposible desprendernos de los pensamientos rumiantes, pues nos atacan cuando lo esperamos y se apoderan de nosotros más de lo esperado. Sin duda, doblegar la mente puede ser una tarea incontrolable. Sin embargo, existen trucos que nos pueden funciona. A continuación, te presentamos algunos de ellos:

1) Dedícales su tiempo: dicen que cuando una relación termina, se debe confrontar y no evitar. Lo mismo sucede con los pensamientos rumiantes. ¿En qué sentido? Bueno, dedícales unos minutos al día; deja que el dolor o la preocupación llegue, se instale y... duela. Siente las emociones, imagina esos hipotéticos escenarios que te afectan.

Céntrate en pensar y repensar esas ideas y, seguramente, llegues a la conclusión de que no vale la pena amargarse por ello. Sin embargo, debes ponerles un límite de tiempo; no dejes que se apoderen de ti. Así, pues, esto será un punto de inflexión importante.

2) Concéntrate en el presente: lo que importa es vivir en el aquí y el ahora. Entrena tu mente para que piense más en cosas como "estoy caminando, estos son mis pasos y esta es mi respiración". A esto se le conoce también como el 'mindfulness', una práctica que nos ayudará a centrarnos en el presente, dejar de preocuparnos por el futuro y soltar el apego por el pasado.

3) Refúgiate en tus aficiones: no hay mejor manera de silenciar un pensamiento rumiante que nos carcome la mente, que haciendo aquello que nos apasiona. Los pasatiempos, por ejemplo, son un manera perfecta y saludable de lidiar con ellos. Por el contrario, lo peor que podemos hacer es quedarnos encerrados en nuestras casas y dejar de disfrutar de la vida, por causa de estos pensamientos. @mundiario

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