Viajar puede no ser tan malo para conciliar el sueño como pensábamos, dice un estudio
Una nueva investigación ha arrojado luz sobre cómo los viajes, en su mayoría cortos, afectan la duración del sueño, así como la hora de acostarse y despertarse.
Viajar nos permite explorar nuevos lugares, conocer gente nueva, experimentar nuevas culturas y mucho más. De todas las formas en que viajar puede afectarnos, es probable que su efecto sobre el sueño sea algo que nunca hayas considerado, pero según una nueva investigación publicada en la revista Nature Human Behavior, vale la pena echarle un vistazo más de cerca.
El impacto de viajar en el sueño
Cuando se trata de cómo los viajes afectan el sueño, probablemente le vengan a la mente factores negativos como los cambios en las zonas horarias y la dificultad para adaptarse a una cama desconocida, pero en este estudio, investigadores de EE UU y Dinamarca querían ver cómo los viajes, en su mayoría cortos, que no cruzan zonas horarias, afectan la duración del sueño, o el tiempo que pasan dormidos en la cama, así como la hora de acostarse y despertarse.
Para estudiar esto, aprovecharon la última tecnología de sueño disponible en la actualidad, a saber, los dispositivos electrónicos de seguimiento del sueño. Al recopilar datos de 20.000 participantes que viajaban (de 121 países) que usaban rastreadores de sueño, el equipo pudo observar los patrones de sueño de esos participantes mientras exploraban nuevos lugares.
Los hallazgos
Sorprendentemente, parece que viajar en realidad ayudó a las personas a equilibrar la cantidad de sueño que dormían en esta investigación.
Se descubrió que los participantes del estudio que dormían menos de 7,5 horas por noche en casa (etiquetados como "personas que duermen poco") dormían más mientras viajaban. Por otro lado, se descubrió que las personas que dormían más de 7,5 horas por noche (etiquetadas como "durmientes en exceso") dormían menos durante las vacaciones. Investigaciones anteriores han relacionado el sueño prolongado con impactos en la salud metabólica y cardiovascular, por lo que este fue un giro en la dirección correcta.
Sin embargo, tanto los participantes que dormían poco como los que dormían demasiado tendían a perder el sueño al cambiar de zona horaria, por lo que se perdieron estos beneficios equilibrantes del sueño.
Para concluir
No hay duda de que viajar afecta nuestro sueño de muchas maneras y, cuando se trata de dormir demasiado o poco, viajar dentro de la zona horaria puede ser justo lo que el cuerpo necesita para volver a dormir lo suficiente y de alta calidad. Otras formas de apoyar la siesta incluyen llevar una máscara para dormir para bloquear la luz del dormitorio, hacer una meditación relajante antes de dormir y/o empacar un suplemento para dormir. @mundiario
