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MUNDIARIO

La paz que deseamos

Por la paz que deseamos, ¿realmente estamos haciendo nuestra parte o queremos nuestra parte?
La paz que deseamos
Una mujer mira al cielo./ Daniel Reche en Pixabay
Una mujer mira al cielo. / Daniel Reche en Pixabay

Durante el proceso de subjetivación de la humanidad, el hombre buscó la paz en las contingencias del mundo, en lo que puede ofrecer para brindar bienestar y armonía. Pero, ¿estamos ofreciendo nuestra contribución a la paz que queremos?

Todo lo que ocurre en el mundo externo es una proyección de nuestro mundo interno. En la práctica, no hay separación entre lo interno y lo externo, entre lo individual y lo colectivo. Vivimos una dicotomía creyendo que todo está separado. En realidad, todos los problemas sociales que impregnan a la humanidad son la manifestación, la “materialización” de nuestro contenido, nuestros problemas y nuestros conflictos. La paz, como cualquier otro aspecto, debe entenderse como un proceso interrelación, donde existe una interconexión entre los hechos y las personas, cómo somos en el mundo y sus manifestaciones.

El punto crucial es que nunca encontraremos la paz fuera de nosotros, porque nace de un movimiento interno y se manifiesta en nuestras relaciones a partir de los aportes que hacemos a la materialización de la propuesta de mundo que deseamos. Sin embargo, siempre “nadamos contra la corriente” de la verdadera paz. Aún no lo hemos experimentado, porque el “yo quiero”, el “yo soy”, el “yo tengo” y todo el movimiento del ego que disocia al hombre del hombre mismo genera conflictos y esto no es un fenómeno social actual. En su trayectoria existencial, el hombre siempre ha presentado fricciones de todo tipo, con comportamientos característicos y comportamientos que generan contiendas en cualquier época, cultura, territorio o espacio social y por diversas razones. Siempre ha habido conflicto, el hombre nunca ha sabido vivir en paz, aunque quiere la paz.

A modo de conclusión

Últimamente ha habido un proceso creciente de espiritualización, simultáneamente con tanto egocentrismo. ¿Realmente nos estamos espiritualizando a nosotros mismos o es solo una “persona” social para compensar el malestar general? ¿Realmente estamos haciendo nuestra parte o simplemente queremos nuestra parte? No solo necesitamos dar un sentido de paz a nuestras vidas, sino sobre todo encontrar un sentido de paz en el mundo en el que vivimos, ofreciendo nuestro aporte, porque como dijo Mahatma Gandhi: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Y como todo es una construcción, la paz no es diferente. @mundiario