La inteligencia emocional no debería ser un artículo de lujo

La inteligencia es mucho más que conocimiento, es cómo se comporta una persona en la vida, cómo se relaciona con las personas, su actitud ante los desafíos, cómo gestiona sus emociones, cómo analiza y afronta la vida.
Mujer elegante haciendo un selfie./ Mircea Iancu en Pixabay.
Mujer elegante haciendo un selfie. / Mircea Iancu en Pixabay.

La inteligencia emocional no debe ser un “artículo de lujo”, algo que se debe dejar como último recurso, sino la primera habilidad que hay que conquistar, que hay que tomar en serio, que hay que entrenar y desarrollar.

De poco sirve llevar el mejor perfume, ropa de marca, maquillaje impecable, un coche a la moda, joyas caras, los mejores bolsos y tacones altos, si no se han emprendido cambios de comportamiento, si no se han desarrollado habilidades socioemocionales.

De poco sirve utilizar la etiqueta formal y ceremonial, el mejor traje, la corbata impecable, las palabras entrenadas, la postura erguida, el entrenamiento para caminar, cómo sentarse, qué cubiertos usar, si aún no se ha producido un cambio real. Este cambio no es sólo en momentos puntuales, sino principalmente ese cambio de adentro hacia afuera, manteniendo una buena relación sana contigo mismo y con los demás en cualquier momento y en cualquier lugar.

De poco sirve tener conocimientos, saber cómo funciona el mundo exterior, cuántos lugares del mundo has visitado, si la persona no tiene autoconocimiento, si no ha emprendido un viaje interior. De poco sirve si aún no sabes cómo funcionas, si no sabes identificar, nombrar y gestionar tus emociones y sentimientos, qué esquemas se activan, qué necesidades emocionales no han sido satisfechas, las vulnerabilidades que te impiden tu progreso como persona, tus deseos más apremiantes y profundos, por qué te comportas o no de determinada manera, qué aspectos necesitas mejorar, qué dentro de ti requiere inversión y observación y qué necesita potenciarse.

De poco sirve decir que tienes muchos amigos, si la persona no ha aprendido a fomentar la amistad verdadera, a ponerse en el lugar del otro, a aceptar lo diferente, a tener empatía, e incluso si no hay acuerdo con sus motivaciones, comportamientos y actitudes, tienen el entendimiento de que el otro también está en su proceso evolutivo, y a ellos les corresponde valorar si esa persona comparte (o no) los mismos valores de vida. 

Lo que quiero decir hasta ahora es que la Inteligencia Emocional debería ser una prioridad. La inteligencia es mucho más que conocimiento, es cómo se comporta una persona en la vida, cómo se relaciona con las personas, su actitud ante los desafíos, cómo gestiona sus emociones, cómo analiza y afronta la vida.

No es que las primeras cosas no sean importantes, pero debemos entender que no son los adornos, sino la esencia la que marca la diferencia. @mundiario

Comentarios