Lean al general Sir Rupert Smith

The Utility of Force es un libro antiguo, publicado en el 2005, pero su mensaje resuena hoy tras Ucrania, con toda su fuerza y valentía.
The Utility of Force, Rupert Smith. RR SS
The Utility of Force, Rupert Smith. / RR SS

Lectores cualificados como son ustedes, no me cabe duda, es posible que se pregunten lo que muchos nos preguntamos. Como con tanto gasto militar y tanta historia con drones inteligentes, submarinos con capacidad de destruir hasta la raíz nuestra civilización, digo no la occidental sino la mundial, y unos gastos militares desorbitados no hay munición en el frente de Ucrania y sin haberla ya se ha acabado la de Alemania, Holanda y tutti quanti.

Como lo oyen. La OTAN ha puesto en línea de combate todo lo que tiene y no llega. Reconozcan que es una sorpresa. El Coronel MacGregor, un independiente demasiado lúcido y hablador para ser General, lo ha puesto así con un cierto grado de retranca. Preguntado si está a favor de abrir un segundo frente en China contestó. "Sí, claro" Algo asombrado andaba yo después de esa confesión cuando MacGregor me sacó de ella con la continuación de la frase. Añadió: "duraríamos una semana". Es decir, el país que tiene 850 bases militares repartidas por el planeta y que gasta el 40% del presupuesto de defensa del mundo no tiene munición para aguantar una guerra en dos frentes como la que hizo en la II Guerra Mundial.

¿Cómo es posible? Buenas noticias, hay solución. Lean al General Sir Rupert Smith y su impagable The Utility of Force. Es un libro antiguo, publicado en el 2005, pero su mensaje resuena hoy tras Ucrania, con toda su fuerza y valentía. Leí en su día que el General Smith, antiguo JEMAD británico, se quejaba de que su libro no había tenido mucho éxito. Puede estar tranquilo el General. Es el autor posiblemente más leído del mundo, al menos por los profesionales...y el menos citado. Y no es para menos. La moral del libro es: las armas de que disponemos no tienen nada que ver con lo que de verdad necesitamos. Las armas de hoy se deben a conceptos científicos pero no a realidades sobre el terreno. Además de no ser funcionales y carísimas se rompen en el campo de batalla, pues sabido es que cuanta más tecnología incorporan más frágiles se hacen. El precio tiene también otro inconveniente. Salvo economías de escala, fuerza a los países "normales" a tener inventarios mínimos.

Sir Rupert recuerda que en Irak el Reino Unido hubo de renunciar a su fuerza acorazada para desplegarla en Irak, lo que dejó desguarnecida a la Isla. Pero la cosa fue todavía peor porque los excelentes carros Challenger no salían de sus escalones de mantenimiento incapaces de enfrentarse a la dura geografía del desierto. En fin: toda una requisitoria que define el modelo armamentístico de hoy como lo que es. Una industria establecida y gracias a algunos de cuyos inventos ha progresado nuestra civilización (Internet sin ir más lejos) pero cuyo contacto con la batalla real es limitada, incluso en muchos casos disfuncional. Si añadimos su valor político hay razones para alarmarse. Madeleine Albright le dijo al General Colin Powell "tenemos unas excelentes fuerzas armadas. ¿Por qué no las utilizamos?" En ese momento la Sra. Albright era Ministra de Asuntos Exteriores (Secretary of State). de los EEUU. Como dijo otro neocon, Kaplan, "si tienes el mejor martillo todos los problemas te parecen clavos"

Como son natural los poderes establecidos ignoraron el mensaje de Sir Rupert que quedó en las Escuelas de Estado Mayor, respetado pero silenciado. Todos esos temas interesaban solo a la minoría profesional. Hoy, ante el sacrificio en inflación y depresión que se nos hace vivir, la aceptación del  2% en gasto militar y otras gabelas presentes y futuras, el que falte munición empieza a sonar a broma pesada, cuando en realidad todo el mundo militar industrial lo viene sabiendo desde hace una generación.  Por haber sido el primero en decirlo, este modesto escriba quiere recordar agradecido al General Smith y si me lo permite, explicar su perplejidad ante el aparente silencio de sus compañeros. Es que practica usted esa vieja virtud de todos los Ejércitos de no entender la infamia, mi General. Es decir, y con todo respeto, practica usted una virtud casi teologal: la inocencia. Por eso mismo un ejercicio de honestidad como el suyo es de excepcional importancia. Muchas gracias. @mundiario

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