La coalición de Yemen se desmorona: el caos frustra la desescalada y empuja los combates hacia Adén
El sur de Yemen atraviesa uno de sus momentos más volátiles desde el inicio de la guerra civil hace una década. Lejos de avanzar hacia una reducción de tensiones, los acontecimientos recientes muestran un deterioro acelerado de la situación: conversaciones frustradas, acusaciones de traición, ataques aéreos y movimientos militares que amenazan con convertir Adén, capital interina del país, en un nuevo epicentro de combates.
El caos político y la fragmentación de alianzas se han convertido en el principal obstáculo para cualquier intento serio de desescalada.
Lo que comenzó como un esfuerzo diplomático para contener la crisis entre el gobierno reconocido internacionalmente y el Consejo de Transición del Sur (CTS) ha derivado en una espiral de desconfianza y violencia que pone en evidencia la fragilidad del equilibrio en el sur yemení.
El episodio que simboliza esta deriva es la ausencia de Aidarous al-Zubaidi, líder del CTS, en las conversaciones previstas en Arabia Saudí. Mientras una delegación separatista viajaba a Riad, el propio Zubaidi permanecía en paradero incierto —según su entorno, en Adén— alegando motivos de seguridad. La pérdida de contacto con parte de la delegación y la falta de una figura clara al frente de las negociaciones reforzaron la percepción de improvisación y desorden.
Desde el punto de vista del Consejo de Liderazgo Presidencial (CLP), respaldado por Arabia Saudí, la negativa de Zubaidi a acudir a Riad cruzó una línea roja. El organismo lo destituyó, lo acusó de alta traición y lo remitió a la fiscalía, profundizando una ruptura que ya era evidente desde los avances separatistas de diciembre.
En paralelo al colapso del canal político, la situación sobre el terreno se deterioró rápidamente. Arabia Saudí lanzó múltiples ataques aéreos contra posiciones del CTS en la gobernación de al-Dhale, mientras fuerzas alineadas con el gobierno reconocido avanzaban hacia Adén. Testigos informaron de explosiones, drones sobrevolando zonas urbanas y movimientos de vehículos blindados, una combinación que alimenta el temor a combates a gran escala en la ciudad portuaria.
Para los separatistas, los bombardeos son una señal de que la presión militar ha sustituido al diálogo. Desde Riad, en cambio, se argumenta que los ataques fueron preventivos, basados en información de inteligencia sobre movimientos armados que amenazaban la estabilidad del sur. Esta divergencia de narrativas refleja un problema estructural: la ausencia de un marco común de confianza mínima.
Arabia Saudí y Emiratos: aliados enfrentados
El trasfondo regional agrava aún más la crisis. Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, socios clave en la coalición contra los hutíes, han quedado atrapados en una pugna indirecta por el control del sur de Yemen. Mientras Riad prioriza la integridad territorial del país y la autoridad del gobierno reconocido, Abu Dabi ha respaldado durante años al CTS, alineado con su estrategia de influencia regional y control de puertos estratégicos.
La retirada formal de las fuerzas emiratíes no ha eliminado esa rivalidad. Las acusaciones saudíes sobre envíos de armas al CTS y la rápida expansión separatista en diciembre han convertido el sur en un nuevo frente de tensión entre dos potencias del Golfo que, hasta ahora, habían cooperado frente a un enemigo común.
Adén concentra hoy todas las contradicciones del conflicto yemení. Es sede del gobierno reconocido internacionalmente, bastión separatista y punto estratégico para el comercio marítimo. La imposición de toques de queda, los cambios forzados de autoridades locales y la amenaza de enfrentamientos urbanos reflejan hasta qué punto la ciudad se ha convertido en rehén de una lucha de poder sin una salida política clara.
The Saudi-led coalition launched air strikes on southern secessionists in Yemen after their leader skipped peace talks in Riyadh. Yemen’s government accused Aidarous al-Zubaidi of treason. pic.twitter.com/9NWfLBPqFt
— Al Jazeera English (@AJEnglish) January 8, 2026
La fragmentación del CLP, cuyos miembros responden a agendas y patrocinadores distintos, limita su capacidad para imponer una estrategia coherente. Al mismo tiempo, el CTS avanza en su proyecto de independencia, incluso anunciando una constitución propia, un paso que complica cualquier fórmula de reconciliación a corto plazo.
Todo esto ocurre mientras Yemen sigue dividido por la guerra con los hutíes en el norte. La incapacidad de las fuerzas antihutíes para mantener un frente unido ha debilitado su posición militar y política, y ha desviado recursos hacia luchas internas. En lugar de una desescalada general, el país asiste a la multiplicación de focos de violencia.
El balance humano continúa creciendo en uno de los contextos humanitarios más graves del mundo, con miles de muertos y millones de desplazados desde 2014. La nueva escalada en el sur añade presión sobre una población exhausta y reduce aún más el margen para una solución negociada integral. @mundiario


